Una polémica se generó en la localidad bonaerense de Coronel Pringles luego de que vecinos denunciaran la supuesta presencia pública de carne y medias reses colgadas en la propiedad de Gabriel Molina para una presunta venta clandestina. Las presentaciones motivaron la intervención de la Policía y, según informó un medio local, también habría intervenido Bromatología. Molina rechazó las acusaciones y aseguró en una entrevista con El Orden de Pringles que los animales provienen de la caza, principalmente de chanchos y jabalíes, que cuenta con permisos para realizar esa actividad y que la carne es destinada a su consumo personal o, eventualmente, regalada a conocidos. El video con la entrevista tuvo una importante viralización.
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