A la cumbre de la montaña de Uishèra..., con permiso del perro guardián
Una taza en la que todavía queda un poco de café con leche reposa en la mesa de la cabaña de Uishèra, a primera hora del sábado 4 de julio. Imaginamos que el pastor ha salido hace poco a controlar los rebaños, aunque en la montaña no vemos a nadie. Tampoco divisamos cabras ni ovejas, ni a sus perros guardianes. En el caso de que hiciera acto de presencia un can protector, Manu tiene un plan B, ascender el vecino Montlude para evitar eventuales problemas. Pero no es necesario ponerlo en práctica. ...