Los modelos generativos, los agentes autónomos y las plataformas amplían la cantidad de inteligencia disponible para cualquier organización. (Imagen Ilustrativa Infobae)Cada proceso de cambio tecnológico importante modifica la manera en que trabajamos. Pero, cada tanto, aparece una transformación mucho más profunda: aquella que obliga a redefinir las disciplinas con las que organizamos el trabajo, tomamos decisiones y creamos valor. La inteligencia artificial, en esta nueva etapa de expansión y aplicación multipropósito, pertenece a esta segunda categoría. No porque automatice tareas o multiplique la productividad -algo que, sin dudas, ya está haciendo—, sino porque está alterando la naturaleza del principal recurso sobre el que operan las organizaciones: la inteligencia.
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