Transporte
El tráfico aéreo en los aeropuertos españoles bate récords semanales por el desvío del turismo hacia España pero reduce la puntualidad en Palma, Barajas y El Prat

Pasajeros en el aeropuerto de Barajas, en MadridEFE
Actualizado Sábado, 8 agosto 2026 - 02:35
Audio generado con IA
Las aerolíneas pueden adelantar un segundo semestre complicado por los precios del queroseno y los gestores aeroportuarios advertir de que el negocio aeronáutico da señales de debilidad. Pero lo cierto es que el tráfico aéreo en el verano de 2026 presenta, como prácticamente todo lo que se asocia al turismo en España, cifras récord. Es lógico teniendo en cuenta que el 85% de los aproximadamente 100 millones de viajeros que vendrán este año a España llegará y se marchará a su país en avión. Los aeropuertos y sus torres de control son la entrada y salida de este flujo masivo de visitantes y están gestionando este verano más vuelos que nunca, hasta el punto de que, sin llevar a los más transitados al límite, sí los pone a prueba.
El pasado 1 de agosto, Eurocontrol, el organismo que coordina y gestiona el tráfico aéreo en Europa, registró en España el dato más alto de actividad de los 41 países que supervisa. En total los aeropuertos asistieron a 6.697 aterrizajes y despegues que supusieron un nuevo hito en la historia de la aeronáutica española, si bien en las torres de control no representó una gran sorpresa. «Este verano se están dando registros históricos de actividad prácticamente todas las semanas, no sabemos hasta dónde puede llegar», opinan en USCA, el principal sindicato de controladores aéreos. Reino Unido, Alemania, Italia, Francia... países europeos con población y actividades económica y aeronáutica muy superior a la española se quedaron por detrás. Pero la industria turística española que tiene en los aeropuertos su canal de movilidad ha ganado la escala suficiente como para derribar estas realidades.
Cada semana
Sin ir más lejos, el récord de operaciones del pasado 1 de agosto en los aeropuertos españoles superaba el registrado casi dos semanas antes, el del 18 de julio, con 78 despegues y aterrizajes menos. Ese 1 de agosto, Enaire, la empresa perteneciente al Ministerio de Transportes que gestiona el tráfico aéreo en España registró 8.542 vuelos, superando el anterior récord que había batido sólo una semana antes.
En Eurocontrol, el promedio de vuelos que se registraban entre destinos españoles y Reino Unido era superior, por ejemplo, a los que todo el Reino Unido anotaba en sus propios aeropuertos y el fenómeno prácticamente se replicaba en Alemania. Casi podría decirse que había más británicos y alemanes viajando hacia y desde España que moviéndose en avión en sus países de origen.
A las infraestructuras con capacidad para gestionar todos estos movimientos y la potencia de España como destino turístico hay que añadir que la guerra en el Golfo Pérsico ha derivado hacia España y Portugal buena parte de la demanda turística que, en circunstancias de paz, se dirigiría a países como Egipto, Israel o que transitaría por los grandes hubs de Emiratos Árabes o Qatar.
Las compañías aéreas son muy ágiles en detectar estos cambios para aplicarlos en su oferta porque arriesgan millones de euros en las decisiones. Grupos de aerolíneas como IAG, que incluye a Iberia y Vueling por ejemplo, han recortado la oferta de asientos en vuelos hacia o desde el Mediterráneo Oriental y han reforzado sus operaciones en España.
Todo ha derivado en una actividad tan intensa en los slots más demandados que gestionan los aeropuertos para las compañías aéreas que uno de sus principales valores, la puntualidad, se resiente en los más tensionados. Según las cifras de Eurocontrol, la puntualidad en los despegues de aeropuertos como Palma de Mallorca, Barajas o El Prat estuvo en esos días a la cola de las infraestructuras con más tráfico aéreo. Si en Copenhage, Estambul o Londres el 80% de los vuelos salían a su hora, en Madrid o El Prat apenas eran seis de cada 10 los aviones que despegaban puntuales. En Palma, que debe lidiar con una demanda que está al límite de su capacidad operativa, sólo uno de cada dos vuelos despegó a tiempo.
Aena ya ha advertido de que en los próximos años invertirá más de 12.000 millones para adaptarse con ampliaciones y remodelaciones de aeropuertos a estos récords de actividad. En Baleares, sin embargo, el gobierno autonómico defiende la necesidad de contener el crecimiento turístico y aliviar la presión sobre el territorio. Registros como el del pasado 1 de agosto ya no son celebrados como un éxito.