19 de agosto, 2026 - 07h00

Guayaquil fue fundada por Diego de Almagro el 15 de agosto de 1534 en Riobamba (llanuras de Liribamba), con el nombre de Santiago de Quito, de acuerdo a las aseveraciones de Miguel Aspiazu Carbo y José Gómez Iturralde, quienes se basaron en las investigaciones de los historiadores Dora León Borja y Julio Estrada Ycaza, para quienes en 1547 se habría asentado en el lugar donde hoy se encuentra, sin que se conozca la fecha exacta (según publicó este Diario el 21 y 23 de julio de 1999). El acta original se encuentra en el Libro primero de cabildos de Quito, tomo primero, página 25.

La ciudad fue erigida definitivamente en 1538, después de haber tenido distintos asentamientos hechos por Almagro, Benalcázar, Zaera, Orellana en la provincia de Quito, por orden de Pizarro. El sitio escogido para el último de ellos fue la desembocadura del Daule y Babahoyo, en la falda de la colina Santa Ana o cerro de la Culata, conforme lo afirman algunos historiadores, entre ellos el doctor Rafael Euclides Silva, en sus obras Biogénesis de la ciudad de Guayaquil y Cronología histórica de Guayaquil colonial. Los anteriores establecimientos fueron destruidos por los belicosos huancavilcas o abandonados por no ofrecer seguridades para su defensa. El capitán Francisco de Orellana, comisionado para ese propósito por el conquistador Pizarro, recorrió el río, reconoció el sitio, decidiéndose al fin por la planicie situada al pie del carrillo verde, que recibió más tarde el nombre de Santa Ana.

Los investigadores coinciden en los siguientes hechos, según publicación de este Diario del 25 de julio de 1999: “Guayaquil (su cabildo) comienza con la fundación de Santiago el 15 de agosto de 1534. Es error atribuir el calificativo o mérito de fundador no solo a Sebastián Benalcázar y a Francisco de Orellana sino también a otros personajes, como Hernando de Zaera, Diego de Tapia, Diego de Urbina y Francisco de Olmos, pues nunca fueron tales por carecer de facultades. El reasentamiento de Guayaquil (o segunda fundación legal) que realizó el capitán Francisco de Orellana fue en 1537 y no en 1538. Tampoco ocurrió un 25 de julio, como se lo hace constar erróneamente. El 25 de julio la ciudad celebra la fiesta de su santo patrono, Santiago el Mayor. Y que se la menciona como Santiago del río Amay (o río de Babahoyo), Santiago de la Culata, Santiago de la Nueva Castilla”.

En 1541, según relato de L. A. Clayton, en Los astilleros de Guayaquil colonial, Diego de Urbina, sucesor de Orellana, traslada la ciudad río abajo, hacia un nuevo emplazamiento. Y, “cuando en 1547, ya iniciadas las guerras civiles, Francisco de Olmos buscaría un lugar más seguro, como defensa contra la amenaza de los pizarristas y para evitar las molestias de las inundaciones, encontraría un lugar más a propósito sobre el cerro Santa Ana, a orillas del río Guayas. Allí levantaría a Santiago de Guayaquil, esta vez para siempre; y allí sufriría la ciudad los ataques de piratas e incendios, que reducirían a escombros la población en más de una ocasión”.

La Academia Nacional de Historia, Capítulo Guayaquil, ha exhortado al cabildo porteño a que reconozca oficialmente el natalicio de la ciudad el 15 de agosto de 1534 y el 25 de julio como su fiesta patronal. (O)