Publicado 08/08/2026 - 3:00 CEST

Dos universidades británicas se han fusionado para crear lo que describen como la primera "superuniversidad" del Reino Unido. La Universidad de Greenwich, en Londres, y la Universidad de Kent, en el sureste de Inglaterra, anunciaron el lunes que habían completado una fusión con la que se crea el nuevo grupo universitario 'London and South East University Group', que será conocido como LASE.

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El nuevo grupo, concebido para permitir que otras universidades puedan sumarse en el futuro, contará con más de 50.000 estudiantes, lo que lo convierte en la tercera universidad más grande del Reino Unido.

Las dos universidades seguirán operando con sus propios nombres y mantendrán divisiones académicas diferenciadas, de modo que los futuros alumnos solicitarán plaza, estudiarán y se graduarán en la institución de su elección. El grupo LASE tendrá un rector, un órgano de gobierno y un equipo directivo de alto nivel.

La nueva institución inicia su andadura con cuatro campus

El lanzamiento oficial del grupo LASE está previsto para el 7 de septiembre, con actos conmemorativos organizados en sus cuatro campus: Greenwich, Avery Hill, Medway y Canterbury.

En un comunicado, la profesora Jane Harrington, vicerrectora fundadora y directora ejecutiva de LASE, prometió "un lanzamiento verdaderamente espectacular" y anunció que entonces se darán a conocer más detalles.

"Quiero dar un enorme agradecimiento a todas las personas que han participado para llegar hasta aquí, ha habido un trabajo incansable durante el último año siguiendo un calendario ambicioso y desarrollando un nuevo modelo de universidad que nunca se había intentado antes", afirmó Harrington.

"Esto significa que empezamos con una transición fluida, un equipo directivo superior extremadamente sólido y una orientación clara, para poder desarrollar todo nuestro potencial como la primera superuniversidad del Reino Unido", añadió.

Las universidades británicas afrontan una creciente presión económica

Esta fusión se produce en un contexto de crecientes presiones económicas sobre las universidades británicas, incluidas algunas de las instituciones de educación superior más prestigiosas del mundo.

En mayo, miembros de la comisión de educación del Parlamento advirtieron de que las universidades británicas sufrían una grave tensión económica y que existía la posibilidad de que cerrara una gran institución.

"El sector de la educación superior en Inglaterra afronta una crisis financiera que supone ya un riesgo real de insolvencia institucional", señaló la comisión de educación en su informe.

"Escuchamos pruebas contundentes de que, sin una actuación urgente y coordinada, existe una clara posibilidad de que una universidad cierre", continuó, y añadió: "Las consecuencias serían graves, no solo para los estudiantes y el personal, sino también para las economías locales, las comunidades y la reputación académica mundial del Reino Unido".