Una carta y 22 firmantes. Ese es el documento que muestra la soledad de Pedro Sánchez y el rechazo a su política migratoria en Europa. Francia, que va a reforzar su frontera con España, y Portugal, impidieron que la humillación fuera total. Tampoco la firma Irlanda, que es en realidad, por su presidencia de turno de la UE, el destinatario de la misiva.

Veintidós líderes de la UE de diferentes ideologías, entre ellos la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el canciller alemán Friedrich Merz, comunican al presidente español que no se fían del control que pueda ejercer sobre la frontera sur: «Tenemos el deber de disuadir eficazmente y combatir sin tregua la migración irregular», recalcaron los dirigentes europeos, que cuestionaron «las políticas que pueden servir como factores de atracción, como la regularización de un número muy grande de inmigrantes irregulares».

La carta de los 22 líderes, reclamando una «vídeoconferencia de urgencia» de los ministros europeos del Interior, se hizo pública horas después de que el presidente del Gobierno arremetiera contra «la reacción egoísta, polarizadora e ilegal» de algunos estados miembros de la UE tras la avalancha de 60.000 marroquíes que asaltaron a nado la frontera española de Ceuta.

El presidente de turno de la UE, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, confirmó por su parte que la reunión de ministros de Interior se celebrará el próximo martes, en un clima de profunda división dentro de los 27 y creciente aislamiento de Pedro Sánchez dentro del contexto europeo.

Amenazas híbridas

La carta, impulsada por Giorgia Meloni y por su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, (y respaldada por países como Alemania, Polonia, Finlandia, Suecia, Bélgica, Países Bajos, República Checa y Hungría, entre otros), reclama «una respuesta europea coordinada». Los 22 firmantes advierten que no están dispuestos a permitir «la instrumentalización de la inmigración u otras amenazas híbridas que den la impresión de que es posible entrar ilegalmente en la UE y que una entrada ilegal pueda convertirse en una entrada legal». Aunque es un aviso contra Marruecos, también lo es contra Sánchez, que sólo señaló como responsables de la invasión de frontera a «las mafias de la inmigración».

Ante las numerosas críticas recibidas tras los incidente en Ceuta, el propio Sánchez reconoció en su propia carta que la reacción de los gobiernos europeos había sido «asimétrica». «La mayoría nos ha mostrado apoyo y solidaridad y ha ofrecido su ayuda», escribió el presidente del Gobierno. «Otros, sin embargo, han decidido atacar a España y pedir su exclusión del espacio Schengen».

Sánchez recordó que el número de entradas irregulares a través de las fronteras españolas «representa la mitad del registrado en los últimos años por Italia», el primer país que anunció la suspensión de la libertad de movimientos con España el viernes. Sin mencionar directamente a Meloni, el presidente del Gobierno criticó duramente «esta actitud, impulsada por prejuicios, noticias falsas, desconocimiento o intereses políticos, y contraria no solo al Derecho europeo, sino al derecho humanitario y a los principios de solidaridad».

En la carta de réplica de los 22, los líderes europeos recuerdan a Sánchez cómo la «percepción» de que una entrada ilegal puede convertirse en una estancia legal «puede incitar futuros intentos, minar la confianza en nuestra política migratoria común y tener repercusiones en todos los estados miembros». Los firmantes recalcan la importancia de la importancia de la Declaración de Chisináu sobre inmigración, suscrita por los ministros de Exteriores del Consejo de Europa el 15 de mayo pasado, que recalca «la necesidad de gestionar flujos migratorios irregulares y garantizar la seguridad en las fronteras».

«El control de nuestras fronteras es primordial», recordó ayer en su cuenta de X la socialdemócrata Mette Frederiksen, que reclamó «una acción inmediata de la UE para discutir más iniciativas sobre la alarmante situación en Ceuta». «Todas las medidas deben considerarse para garantizar la seguridad de los europeos», agregó la primera ministra danesa.

«Esperamos que el Gobierno de España tome ahora las medidas necesarias y concretas que se requieren para proteger la frontera exterior de Europa y evitar que ello tenga consecuencias para otros países europeos», advirtió el primer ministro sueco y líder del Partido Moderado, Ulf Kristersson, otro de los firmantes.

Riesgo para la seguridad

«Lo que está ocurriendo en la frontera entre España y Marruecos supone un riesgo para la seguridad de toda la UE», terció por su parte el europarlamentario rumano Siegfried Muresan, vicepresidente del Partido Popular Europeo: «Todo aquello que sea ilegal debe combatirse y nunca fomentarse. El Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, tiene la obligación de proteger las fronteras del espacio Schengen».

La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen intentó limar las fricciones entre los 27, reconociendo la necesidad de «una vídeoconferencia extraordinaria para evaluar lo sucedido».

Von der Leyen recordó en su cuenta de X que "la gran mayoría de quienes llegaron ilegalmente han regresado ya a Marruecos, gracias al trabajo efectivo de las fuerzas del orden española y marroquíes". "Ni una sola persona llegó a la España peninsular o al resto de la UE", recalcó la presidenta de la Comisión Europea.

"Tenemos un sistema sólido en vigor, pero necesita ser fortalecido aún más", reconoció Von der Leyen. "Debemos permanecer vigilantes en cada punto de entrada crítico y mantener una estrecha coordinación entre todas las autoridades. Al mismo tiempo necesitamos un proceso de lecciones aprendidas para mejorar la resiliencia europea".

Ni Francia ni Portugal, los dos países que comparten directamente frontera con España, figuran entre los firmantes de la contundente misiva de los 22. El ministro de Interior francés, Laurent Núñez, se demarcó alegando que entre París y Madrid hay "una cooperación muy, muy, muy buena" y advirtió que "no hay absolutamente ninguna posibilidad" de que España abandone el espacio Schengen.