Cuando falta un mes para que el papa León XIV aterrice en la Argentina, el Gobierno y la Iglesia ultiman detalles de la organización de una cita histórica, una tarea que exige una precisión casi quirúrgica. Mientras la Casa Rosada y las provincias avanzan con la coordinación del megaoperativo de seguridad que se desplegará entre el 8 y 11 de noviembre, las autoridades de la Conferencia Episcopal aceleran las gestiones para garantizarse los fondos necesarios para cubrir los costos del viaje apostólico y pastoral del pontífice.
La Santa Sede enviará en las próximas semanas la última misión de avanzada antes de que comience la gira por Sudamérica del Papa. Es probable que viajen integrantes de la Guardia Suiza y de la Gendarmería Vaticana.
La gran preocupación de la gestión de Milei es garantizar la seguridad y exhibir un alto nivel organizativo. En el Gobierno insisten en que esperan un aforo de siete millones de personas para los tres grandes encuentros masivos que presidirá León XIV en la Argentina. En el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, trabajan junto con el Vaticano en el diseño de un megaoperativo para blindar al Papa. Monteoliva, a su vez, articula con los funcionarios de la Ciudad, Córdoba y Buenos Aires.
A diferencia del plan que se desplegó para el G-20 en 2018, la administración de Milei tendrá el desafío de gestionar a las multitudes que se movilizarán para asistir a las misas del Pontífice al pie del Monumento de los Españoles, en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea), en Córdoba, y en la Basílica de Luján. Por eso, todas las fuerzas federales –la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y el Servicio Penitenciario Federal- y la SIDE estarán involucradas en una operación de logística sin precedentes y que se prepara hace meses.
Un protocolo estricto
Tanto en los espacios abiertos como en los cerrados -los encuentros en la UCA y en el Palacio Libertad o la recorrida en el Cottolengo Don Orione-, el protocolo de seguridad será muy estricto. “Todas las especificaciones las plantea la Santa Sede”, señalan en el Poder Ejecutivo. El enlace con Roma para esta tarea fue Monteoliva, quien mantuvo contactos frecuentes con Gianluca Gauzzi Broccoletti, director de la Dirección de Servicios de Seguridad y Protección Civil del Estado de la Ciudad del Vaticano y comandante del Cuerpo de Gendarmería.
En Córdoba, por ejemplo, se destinarán unos 13.000 efectivos para custodiar la misa que celebrará León XIV el martes 10 de noviembre. La Fuerza Aérea y el Ejército prestarán colaboración, según fuentes oficiales. Allí, el jefe de la Iglesia hará un recorrido con el papamóvil. Se espera una gran concurrencia. Calculan que la convocatoria equivaldrá a 15 estadios del Mario Alberto Kempes, que tiene una capacidad para más de 50 mil espectadores.
En el Gobierno prevén que la visita del Papa movilizará al turismo local y atraerá a visitantes del exterior. Por caso, ya saben que habrá tours religiosos que traerán turistas de Bolivia, Paraguay y otros países limítrofes entre el 8 y 11 de noviembre, cuando León XVI estará en la Argentina.
Durante la estadía del Santo Padre se empleará un esquema de protección en capas. En el primer anillo estarán sus escoltas de confianza: la Guardia Suiza y la gendarmería vaticana. Ellos también serán los encargados de manejar los vehículos blindados en los que se moverá León XIV y su comitiva. Cerca de esa primera capa quedarán los efectivos de asuntos internacionales de la Policía Federal, que actuarán como un refuerzo. En el segundo anillo estarán las fuerzas federales, como prefectura, la Gendarmería y la PFA. Y en el círculo más alejado al Papa y más cercano al público se ubicarán los efectivos de las policías locales: la bonaerense, la porteña o la de Córdoba.
La agenda del Pontífice provocará cortes de calles, desvíos y alteraciones en el transporte público. Lo que más inquieta al Gobierno es la posibilidad de que se produzcan desmanes en los eventos masivos. Por eso, el ingreso se abrirá con mucha antelación, entre diez y doce horas antes del inicio del acto religioso en el Monumento de los Españoles o en la plaza situada frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Se dispondrán “pulmones” –zonas sin público- y carriles de evacuación. Se calcula que se requerirán unos 60 kilómetros de vallas de contención. Por eso, el gobierno nacional solicitó colaboración a las administraciones provinciales, como Santa Fe y Entre Ríos, que aportarán vallas para los actos multitudinarios. También ya contactaron a las principales empresas que se dedican al alquiler de baños químicos.
El Vaticano dispuso que la inscripción previa será necesaria para concurrir a las misas. En el Poder Ejecutivo, en tanto, pidieron a la Iglesia que los voluntarios –se anotaron hasta ahora unos 25.000- presenten un certificado de antecedentes penales. El costo del trámite fue asumido por la gestión nacional.
En paralelo, se prevé que el espacio aéreo en el país se cerrará en los momentos en que el Papa aborde un vuelo –su llegada desde Montevideo, los trayectos entre Buenos Aires y Córdoba, y la salida a Perú-. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) regulará el uso de los drones.
En el Poder Ejecutivo están en alerta por las eventuales complicaciones que el fenómeno meteorológico de El Niño podría generar en el itinerario del pontífice. “Habrá que rezar”, bromean en los despachos oficiales.
Una ingeniería financiera
En la Iglesia estiman que la visita del Papa a la Argentina, la primera de un pontífice al país desde 1987, demandará unos 30 millones de dólares. El Vaticano solo cubre los gastos del vuelo que traerá a León XIV desde Roma a Uruguay, donde iniciará su peregrinaje por Sudamérica. El resto de las erogaciones -desde los traslados, el alojamiento del séquito papal y la seguridad hasta el montaje de escenarios y la puesta de vallas y baños químicos para los actos multitudinarios- correrán por cuenta del Episcopado, del gobierno nacional y las tres jurisdicciones involucradas en los preparativos: la Capital, Buenos Aires y Córdoba.
La Iglesia asumirá una tercera parte del costo total del viaje. Hasta ahora, logró recaudar $650 millones entre sus feligreses. Es una cifra exigua, ya que se calcula que se requerirán unos diez millones por día para cubrir los gastos papales. Por eso, los prelados que afilan lápices comenzaron a acercarse a grandes empresarios, como Marcos Bulgheroni o Eduardo Eurnekian, que estén dispuestos a aportar dinero fresco para la llegada de León XIV. “Es un trabajo artesanal”, deslizan los obispos.
En la Iglesia procuran actuar de manera discreta. Muchos empresarios pretenden cooperar con recursos, pero exigen reserva. Es probable que el Papa les retribuya el gesto. Pese a que tendrá una agenda muy apretada, León XIV podría recibir a los grandes aportantes en la Nunciatura para saludarlos y darles su agradecimiento. Por lo pronto, los prelados ya se garantizaron el respaldo de varias compañías. Los flamantes patrocinadores aparecen mencionados en la página oficial de la visita de León XIV: están el Grupo Techint, Banco Santander, las distribuidoras Edenor y Edemsa, Mercedes Benz, Dolmen Buenos Aires Hotel, Hoopla, la Universidad Católica de La Plata y Establecimiento Metalúrgico GCD. Son las que aceptaron incluir su logo en la web y actuarán como sponsors del viaje papal. Por caso, podrían tener una publicidad en las pecheras de los voluntarios.
Entre las empresas que colaborarán también están YPF y Aerolíneas Argentinas, que pondrá aviones de su flota para traer al Papa desde Montevideo. También la firma estatal lo llevará a Córdoba desde Buenos Aires -cubrirá ida y vuelta- y, finalmente, a Perú, para la última etapa de la gira. Es uno de los ítems más costosos de la visita. Toyota, por su parte, se ocupó de preparar el papamóvil. Serán dos unidades, ya que León usará uno de los vehículos para saludar a los feligreses en la Capital y en la provincia de Buenos Aires -se prevé que recorrerá 700 metros en Claypole, en el corazón del conurbano, antes de llegar al Cottolengo Don Orione-.
En los últimos meses, el Episcopado también cerró un trato con la agencia publicitaria Mercado McCann, que finalmente optó por ofrecer sus servicios de manera gratuita. Solo cobrará a la Iglesia los trabajos que deba tercerizar. La agencia estará a cargo de elaborar los spots de radio y televisión que se difundirán en los días previos a la llegada de León XIV, según fuentes eclesiásticas. El Estado nacional también cooperará con los equipos necesarios para realizar la televisación de la visita. Si bien el director de cámara será designado por el Vaticano, el Gobierno acercará a la productora audiovisual que se encarga de las transmisiones oficiales de la Presidencia: MediaHub, del empresario Alejandro Spinello. Además, la gestión de Milei se encargará de costear el hospedaje de parte de la comitiva que viajará con el Papa desde Roma. Se alojarían a metros de la Nunciatura.
A su vez, el gobierno nacional compartirá con la administración porteña de Jorge Macri los gastos por el alquiler del escenario –que tendrá unos 70 metros de largo-, la luz y el sonido o los baños químicos para uno de los eventos masivos que encabezará el Papa: la misa en el Monumento de los Españoles. En esa celebración participarán más de 2000 sacerdotes y se estima que se repartirán unas 500.000 hostias.