El Gobierno alemán considera que el martes se produjo la amenaza con drones más seria de la historia del país. “Un nuevo nivel de peligro”, como lo definió el miércoles el ministro del Interior, Alexander Dobrindt. Es la primera vez que un aparato no tripulado cargado con explosivos se cuela en un aeropuerto, el de Leipzig. El centenar de amenazas con drones reportadas en los últimos años en Alemania, sobre todo desde el inicio de la guerra de Ucrania y con el aumento de la presión rusa en Europa, no supusieron el mismo peligro. Una situación casi milagrosa evitó la catástrofe.

Políticos y expertos cuestionan que las fuerzas de seguridad alemanas estén preparadas para enfrentarse a este riesgo. El dron cargado con un kilogramo de explosivo plástico no estalló porque el cable del detonador se desconectó por accidente. Todavía más increíble, fue un conductor de autobús del aeropuerto quien abatió el dron bomba. Esta persona vio el aparato a ras de suelo, en la zona donde estaban estacionados cuatro aviones de carga de Ucrania. El país invadido por Rusia tiene el espacio aéreo cerrado y reparte su flota de aviones en aeropuertos de Europa. El conductor, ignorando el riesgo, sujetó el dron con sus manos hasta que llegó la policía.

Varios medios alemanes, entre ellos el diario Süddeutsche Zeitung, informaron este jueves de que por lo menos uno de los aviones ucranios tenía un cargamento de munición militar. El avión supuestamente llegó a Leipzig con este material de guerra procedente de Francia. Un portavoz del Ministerio del Interior alemán ha declarado posteriormente que no es cierto que el avión estuviera cargando armamento. Este aeropuerto tiene una sección para operaciones de la OTAN. Estas provisiones internacionales para el ejército ucranio son luego trasladadas por tierra hasta su destino final.

“Rusia ha intensificado su guerra híbrida y cognitiva y Alemania se encuentra en el centro de estos ataques. Esto se debe, en parte, a que Alemania es un centro logístico clave para la OTAN y para el apoyo a Ucrania”, ha escrito este jueves en un análisis Roderich Kiesewetter, coronel en la reserva y experto de política de defensa de la CDU, partido líder de la coalición en el Gobierno: “Alemania es particularmente vulnerable porque no está preparada para la situación actual de amenazas ni para los escenarios de ataque híbridos”.

Carlo Masala, profesor de la Universidad del Ejército de Múnich, destacado experto en defensa alemán, ha sido especialmente crítico con lo sucedido y ha advertido en sus redes sociales de falta de preparación. “¿También hay que pagar tasas para que funcionen los detectores de drones en los aeropuertos? ¿Necesitamos más valientes conductores de autobús sajones, o deberíamos comprar inmediatamente más sistemas de defensa contra drones ya fabricados en lugar de invertir mucho tiempo en desarrollar los nuestros?“, se ha preguntado.

No hay precedentes de un nivel de riesgo similar ni en Alemania ni en otros países de la Unión Europea que sí han detectado amenazas por drones en infraestructuras estratégicas en el último año. Uno de los casos más graves se produjo en diciembre de 2025 en el aeropuerto de Dublín, cuando cinco drones fueron detectados siguiendo el avión en el que viajaba el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.

Segundo dron

La policía alemana se concentra ahora en identificar el origen del explosivo y en encontrar un segundo dron. El martes por la noche, al mismo tiempo que el artefacto bomba era desactivado, un avión de carga de la empresa DHL chocaba en Leipzig con otro dron que sí había sido detectado por radar. La aeronave había suspendido el aterrizaje cuando estaba a tan solo 400 metros de altura porque el aeropuerto había sido cerrado en ese momento por motivos de seguridad. El avión de DHL pudo seguir volando, con daños menores, hasta el aeropuerto de Hannover.

La policía rastrea la zona para encontrar los restos de este segundo aparato. Hasta ahora no ha aportado detalles sobre ello, pero la experiencia militar indica que este dron, si no estaba cargado con explosivos, servía para grabar o monitorizar la operación.

Los Verdes, partido en la oposición, han pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad Nacional para analizar cómo pudo suceder el incidente en Leipzig. Este órgano fue creado en 2025 para reforzar la coordinación entre el Ejecutivo federal y las regiones, precisamente para escenarios como el que el ministro del Interior confirmó en Leipzig: “un ataque híbrido” por parte de profesionales, posiblemente con “un poder extranjero” detrás. Dobrindt ha recibido numerosas críticas porque en su comparecencia del miércoles no mencionó la posibilidad de que Rusia estuviera detrás del ataque fallido.

Martin Hagen, secretario general del FDP, también partido de la oposición, ha denunciado que el caso de Leipzig “demuestra que Alemania tiene enormes lagunas en seguridad que el Gobierno debe solucionar”.

También en 2025 se creó en Alemania el Centro Conjunto de Defensa contra las Amenazas Híbridas, entre ellas, ataques con drones. La prioridad de esta institución, de coordinación entre policía y gobiernos, es la detección de los drones en su vuelo. Las otras capas de defensa, ya cuando el aparato se encuentra en las proximidades de su potencial objetivo, son el armamento radioelectrónico que interrumpe la conexión entre el vehículo y el piloto, y cañones que disparan redes interceptoras. Esta es la última barrera de protección, cuando el riesgo ya es muy elevado.

Numerosos expertos aseguran que el sistema de detección de drones en Alemania está poco desarrollado. Así lo concluía un informe presentado en junio por Deutsche Flugsicherung (DFS), principal consorcio responsable del control aéreo en los aeropuertos alemanes. El documento de DFS se centraba en cómo desarrollar de forma exprés un sistema de identificación de aparatos aéreos no autorizados a partir de inteligencia artificial y la red de telecomunicaciones de operadores móviles.

Mijailo Samus, director del centro ucranio de análisis de seguridad New Geopolitics, opina que Alemania debe ponerse las pilas porque la amenaza rusa irá a más, sobre todo si hay un objetivo estratégico como aviones ucranios. Samus destaca que es prioritario aplicar medidas de prevención, porque una vez ha despegado un pequeño dron bomba como el de Leipzig, poco puede hacerse. “Las autoridades alemanas deben trabajar más en monitorizar la zona, intentando identificar posibles agentes enemigos”, explica Samus. Él mismo tiene su propia experiencia sobre esto: “Hace poco tiempo visité una fábrica de misiles en Alemania y salí sorprendido. No tenían ningún sistema de detección de amenazas en el perímetro de las instalaciones, era un plan de seguridad de hace 20 años”.

Samus apoya que los ministerios del Interior y de Defensa alemanes apuesten por los interceptores con redes como última barrera de defensa, algo que en Ucrania es menos habitual: “Alemania es un país en paz y sus fuerzas operan en un entorno civil, no pueden priorizar el uso de explosivos, por ejemplo, en un aeropuerto con aviación comercial. En situación de guerra, como la de Ucrania, pueden aplicarse medidas más efectivas”.

Problema en toda la OTAN

John Helin, analista del grupo de estudios de defensa finlandés Black Bird, subraya que el problema no es solo de Alemania, sino de todos los países de la OTAN: “No creo que la OTAN europea esté preparada para ataques como estos. Se están implementando algunos sistemas, Alemania apuesta por cañones que lanzan redes contra drones, e incluso algunos aeródromos han entrenado aves rapaces para cazarlos, pero en general no creo que sea suficiente”.

Helin avisa que es casi imposible que ante un ataque coordinado con enjambres de drones, como están llevando a cabo Rusia y sobre todo Ucrania durante la guerra, países como Alemania supieran reaccionar. En cuanto a los sistemas radioelectrónicos que cortan la señal del dron, su eficacia en aeropuertos está bajo cuestión, según Helin, porque el riesgo de interferir en las comunicaciones de los aviones en el aeropuerto es elevada.