
En los paredones fríos de la Patagonia, donde el viento y la roca dominan el paisaje, un pequeño mamífero pasó décadas casi fuera del radar científico. Ahora, ocho años de investigación revelaron que la vizcacha de Wolffsohn enfrenta un riesgo mayor al que se creía, con una distribución más reducida, amenazas concretas y señales de desaparición en parte de su territorio.
La especie, conocida como vizcacha de Wolffsohn, vive en una franja remota de la cordillera patagónica entre el sudoeste de Argentina y el sur de Chile. Es la más rara de las cinco especies de vizcachas que existen en el mundo y está asociada a afloramientos rocosos de montaña, un hábitat difícil de recorrer y de estudiar.
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Durante años, la información sobre este animal fue escasa. Su condición oficial era la de especie con datos insuficientes. En términos simples, eso quería decir que no había evidencia suficiente para medir con precisión su situación. Esa falta de datos no implicaba seguridad. Al contrario, podía ocultar un problema serio.
El trabajo reciente cambió ese escenario. Un equipo relevó 66 sitios en la Patagonia y reunió la base más sólida que existe hasta hoy sobre el estado de la especie. Ese esfuerzo permitió hallar nuevas colonias, registrar ausencias en zonas donde antes había presencia y describir con más precisión los riesgos que enfrenta.
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Uno de los puntos que más llama la atención de esta especie es su apariencia. La vizcacha se parece a un conejo, aunque en realidad pertenece al grupo de los roedores. Su parentesco más cercano está con la chinchilla.
La explicación científica para esa similitud es la evolución convergente. Dicho de manera simple, pasa cuando animales que no son parientes cercanos desarrollan rasgos parecidos porque viven en ambientes similares. En este caso, la forma del cuerpo y algunos rasgos externos recuerdan a los conejos, aunque su historia evolutiva va por otro camino.
Ese dato, además de aportar contexto, ayuda a entender por qué la especie genera interés fuera del ámbito científico. Se trata de un animal poco conocido, de aspecto familiar para el público general, pero con una identidad biológica distinta y una situación delicada, según los expertos de BirdLife International y Wildlife Conservation Society (WCS).
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El proyecto fue codirigido por Lucas Hormachea y Morgan Pendaries, quienes encabezaron campañas de campo en sectores aislados de la cordillera patagónica. El trabajo incluyó viajes largos por terrenos rocosos, campamentos de varias semanas y tareas sin acceso a electricidad ni internet.
Pendaries describió: “Comenzamos este trabajo porque casi no se sabía nada sobre la viscacha de Wolffsohn”.

El investigador también advirtió sobre una confusión frecuente en conservación. “La gente suele suponer que si una especie está clasificada como de datos insuficientes, está a salvo, pero eso no es cierto”, señaló. En otras palabras, que falten estudios no significa que el animal esté fuera de peligro.
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Uno de los hallazgos más relevantes fue que la especie ocupa un área menor a la que se pensaba. Además, el equipo encontró evidencia de desapariciones locales, algo que refuerza la preocupación sobre su estado de conservación.
A eso se suman varias amenazas. Las cámaras trampa registraron interacción con liebres europeas invasoras y con perros asilvestrados. También hubo testimonios de comunidades locales que señalaron ataques de perros en la zona. Otro factor detectado fue el efecto de la actividad recreativa: la especie evita sectores con presencia frecuente de escaladores, lo que alteró parte de su distribución.
Los científicos también miran con atención al cambio climático en los Andes patagónicos. La preocupación apunta a posibles modificaciones en el hábitat de altura, donde vive esta vizcacha. Dicho de forma llana, si cambian las condiciones de esas montañas, el margen de supervivencia de la especie puede achicarse todavía más.
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La investigación no solo aportó datos sobre amenazas. También corrigió ideas previas sobre el comportamiento del animal. Durante años se creyó que tenía actividad principalmente diurna. Esa imagen cambió con el seguimiento de campo.
“Hace ocho años pensábamos que la especie estaba activa principalmente durante el día”, dijo Pendaries. Luego agregó: “Ahora sabemos que es mucho más nocturna de lo que creíamos. Cada año descubrimos algo nuevo.”
Traducido a un lenguaje más directo, el animal sale y se mueve mucho más de noche de lo que los investigadores pensaban al inicio del proyecto. Ese cambio no es menor: conocer los horarios de actividad ayuda a mejorar los monitoreos y a diseñar medidas de protección más precisas.
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Con la nueva evidencia, la vizcacha de Wolffsohn pasó de la categoría de datos insuficientes a En Peligro en la Lista Roja de Argentina. Ese cambio representa un reconocimiento formal de que la especie enfrenta una amenaza concreta.
Tras conversaciones con autoridades, avanza una propuesta para declararla Monumento Natural en la provincia de Santa Cruz. Esa figura sí puede otorgarle resguardo legal dentro del marco argentino.
En paralelo, el equipo trabaja con colegas de Chile para impulsar una reevaluación global ante la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). También participa el Lagidium Working Group, un espacio de cooperación entre investigadores de Chile y Ecuador enfocado en las vizcachas de montaña amenazadas.
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