Andrés Otero (45 años) se ve aliviado. Durante varios pasajes de esta entrevista dirá que en el tenis encontró su lugar en el mundo tras un paréntesis de cinco meses y dos días en el que asumió por segunda ocasión como subsecretario del Deporte, ahora en el gobierno del Presidente José Antonio Kast. Sin embargo, las cosas no resultaron como esperaba y debió dejar el cargo junto con la ministra Natalia Duco. Por primera vez desde ese abrupto adiós, aborda los pormenores de su paso por el Mindep y su retorno a la Fetech.

¿Cómo se da su regreso a la Federación?

Cuando salí del Ministerio, me llamó mucha gente del tenis para solidarizar conmigo. Me preguntaron si me gustaría volver y yo dije por supuesto que sí, pero había que analizarlo. En ese momento había un presidente que no se podía constituir y estaba impugnado. No iba a trabajar con él. Pero después asume Juan Bugueño con el directorio que está y conversamos. Me pidieron ayudar en la Copa Davis, algo que hice con mucho gusto y ad honorem, y ahí me empecé a dar cuenta de que el tenis era mi lugar en el mundo. Después, el directorio lo definió y desde el 1 de octubre estoy formalmente de vuelta.

¿Cuál es su objetivo en esta nueva etapa?

Seguir avanzando en planes de desarrollo; que la Federación sea la casa de todos los tenistas de Chile. Bajo mi gestión, la Federación empezó a financiar por primera vez a jugadores, giras y apoyarlos; que no sea un esfuerzo individual o familiar. El tenis es muy solitario y yo quiero seguir cambiando esa lógica con el respaldo del actual directorio para que todos sientan que la Federación es su casa y que todos sean partícipes de ese desarrollo. No olvidemos que el tenis es el deporte más exitoso de la historia de nuestro país y eso no todo el mundo lo sabe.

Andrés Otero también fue gerente general de la Federación de Tenis bajo el mandato de Sergio Elías. Pablo Vásquez R.

¿Cuál es su opinión sobre la crisis que se generó durante el breve periodo de Milovan Kegevic?

Como subsecretario me mantuve siempre muy al margen, fui muy respetuoso por el vínculo que tuve con la Federación, pero se veía todo muy doloroso. Porque cuando se habla de dirigentes que llegan a la Federación falsificando títulos universitarios, se vuelve a la época donde el tenis hacía noticia por cosas negativas. En los ocho años del directorio Sergio Elías, donde fui parte con mucho orgullo, la Federación solo estaba haciendo noticia por cosas positivas, y creo que una de las primeras tareas que voy a tener como gerente es reposicionar la marca Federación de Tenis de Chile como un lugar donde hay buenas noticias. Tenemos un trabajo enorme.

¿Ha podido hablar con Kegevic?

No, pero en julio me envió un mensaje de WhatsApp, donde me manda la publicación de una nota en un medio que se llama Onda Expansiva, que después supe que es del señor Eduardo Arévalo, y donde se anunciaban querellas contra la administración anterior y me dice: “Hola Andrés, que tengas un lindo día”. Yo me quedé perplejo con ese mensaje, no entiendo qué quería decirme con eso y después, al volver a la Federación hace un par de semanas, me llamó mucho la atención que había una factura de una productora por 1.800.000 pesos más IVA por ese publirreportaje. No le contesté el mensaje y no tengo interés en hablar con él.

¿Ejercerá acciones legales?

Eso está en manos de mi abogado, pero sí voy a ejercer las acciones legales que correspondan porque aquí se ha manoseado mi nombre y mi trayectoria. Siempre digo lo mismo: mi único patrimonio es mi intachable trayectoria de largos años en el deporte. Todos los que saben conocen mi gestión tanto en el tenis como en la Subsecretaría del Deporte. También en el fútbol saben lo que he hecho por el deporte chileno. Voy a presentar las querellas a modo personal, financiadas por mí, pero me interesa que esto no quede impune.

Se le acusa de conflictos de interés y presuntas irregularidades...

Yo fui muy cuidadoso, tengo muchos años trabajando en la administración pública y tengo claro cuáles son los alcances y las responsabilidades, y en ese sentido dejé constancia de que me iba a abstener de todo el proceso electoral de la Federación y de todo lo que tenía que ver con ella, incluso en cuanto a la elaboración de presupuestos, por el tiempo que indicaba la norma. Y, de hecho, yo mismo le recomendé al directorio que se haga una auditoría externa a la Federación con una empresa experta y prestigiosa, para transparencia con la comunidad del tenis y para que vean que no hay nada extraño en los últimos años.

¿Y cómo vio esa etapa?

La vi desde lejos, pero con dolor y preocupación cuando gana Kegevic, porque lo conozco y sé el tipo de dirigente que es. No le hace bien la actividad, siempre busca el conflicto y nunca el desarrollo. Cuando él era presidente de la Asociación de Tenis de la Quinta Región y yo gerente general, siempre sus temas eran que necesitaba más plata, pero jamás una propuesta de tenis. Y, además, cuando veo que falsifica títulos, llega a la Federación con guardias de seguridad, y veo cómo se comportó con el personal, obviamente son cosas que se alejan mucho de los valores del deporte.

¿En qué está el desalojo de la sede de la Federación?

Estamos haciendo todas las gestiones. El señor Kegevic debe irse de Cerro Colorado. No tiene nada que hacer. Ya no queda nada abierto, el Tricel sacó varios fallos y el directorio de Juan Bugueño ya está reconocido por el IND, el Mindep y World Tennis. Kegevic está parapetado, creando páginas web paralelas y arrendando canchas por fuera. Solo busca hacerle daño al tenis.

¿Cuánto pesaron Nicolás Massú y los jugadores en su regreso a la Federación?

Cuando me reencuentro con el equipo ese domingo previo a la Copa Davis, en el primer entrenamiento, Ale Tabilo me dice: “Volviste” y me da un abrazo, lo mismo Tomi Barrios, Christian Garin, el Mati Soto, el Benja Pérez, el staff... Sentí ese cariño. Yo nunca perdí el contacto con Nico Massú, porque tengo mucha cercanía, de cariño, de amistad y siempre estuvimos hablando.

Había una relación...

Claro. En el equipo chileno de Copa Davis, gracias al liderazgo del Nico, se ha formado una familia y uno se siente parte de ella. En enero, contra Serbia, me hicieron una despedida y me regalaron una camiseta autografiada por todos. Y aunque no alcancé a estar ni una Copa Davis fuera, sentí esa ausencia y eso sí influyó. Tuve que salir un poco para darme cuenta realmente de que este es mi lugar en el mundo. Nunca fui más feliz trabajando como lo fui en la Federación de Tenis de Chile y hoy estoy siendo plenamente feliz. Eso lo encontré aquí y no lo había encontrado en ningún otro lugar en mis 25 años de vida profesional.

Andrés Otero colaboró en la reciente Copa Davis y asumió formalmente como gerente general de la Federación de Tenis el pasado 1 de octubre. Foto: Fetech.

¿En algún momento fue feliz en su etapa como subsecretario?

Yo soy una persona plenamente feliz. No lo pasé bien en el Ministerio por varias cosas. Lo primero es que siempre tuve la duda desde que me llamaron en enero. Estaba con una incertidumbre muy grande porque para mí ser subsecretario del Deporte no es un trabajo, es un privilegio; un regalo del Presidente para servir al país. Y cuando a ti te invitan a servir al país es muy difícil restarse, por no decir imposible. Pero yo era muy feliz en el tenis. Y cuando termina la serie con Serbia, después del dobles de Nico Jarry y Tomi Barrios, se me salieron las lágrimas porque sentía que me estaba perdiendo algo muy lindo. Tenía ese bichito.

¿Cómo fue su relación con la exministra Natalia Duco?

Tuvimos una relación profesional, no puedo negar que tuvimos diferencias en cómo ver y entender la gestión deportiva, pero no fue más que eso. Diferencias.

Pero esas diferencias se tradujeron en discusiones fuertes...

A ver, discusiones como hay en cualquier cosa. También se da con personas con las que uno trabaja. En todos mis trabajos he tenido discusiones con mis jefes y mi subalternos y creo que las discusiones ayudan a construir. Sí, tuvimos discusiones con la exministra Duco, pero insisto, tenían que ver con que teníamos distintas formas de entender la gestión deportiva.

¿Qué tan importantes son las formas a la hora de conducir un ministerio?

Las formas son muy importantes a la hora de conducir cualquier tarea de responsabilidad mayor. Para mí las formas no son algo negociable, creo que siempre uno tiene que tener buenos tratos, liderazgo positivo, empoderar a los equipos... Esa es mi forma ser y es como lo veo yo.

¿La ministra tuvo malos tratos? Porque dentro del Mindep se habló mucho de cómo ella se relacionaba con la gente.

Hablo por mí y con la ministra tuvimos una relación profesional, donde teníamos esas diferencias que comenté y en ese sentido las discusiones siempre eran en la búsqueda de construir y llegar a acuerdos.

¿El punto de quiebre se produce con la salida de Lorena Castillo?

No lo llamaría punto de quiebre. Para mí Lorena Castillo, y lo dije siempre, estaba haciendo un buen trabajo como directora nacional y ha hecho siempre un muy buen trabajo como DAF, y por supuesto que teníamos una discrepancia con la ministra. Obviamente, ella era la ministra y estaba tomando una decisión que respeto, pero le manifesté que no estaba de acuerdo.

¿Qué puede decir de la polémica por el uso del auto fiscal que terminó con su salida y la de la exministra?

Prefiero no referirme a ese tema...

¿Por qué?

Porque me parece que se ha hablado mucho de ese tema y prefiero mantenerme al margen.

¿Y cómo fue el momento de su salida?

El 13 de agosto estaba en mi casa, había hecho dormir recién a mi hija de un año cuando me llama el Presidente. Contesto y me pide la renuncia. Por supuesto que no le pedí ninguna explicación ni nada porque es el Presidente y en eso no me pierdo; al revés, soy un agradecido infinitamente del Presidente Kast. Me dio uno de los mayores privilegios de mi vida que fue servir a mi país. Voy a estar siempre a disposición del gobierno del Presidente Kast para ayudar y para que siga adelante con lo que votó una inmensa mayoría de chilenos. Simplemente, le dije “gracias, Presidente, por esta gran oportunidad que me dio”.

¿Por qué no fue a La Moneda?

No fui porque me tuve que ir antes a la casa por un tema logístico con mi hija. Y yo en la casa trato de no contaminarme ni ver noticias. Solo veo series con mi mujer, veo mucho fútbol, tenis. Estaba por acostarme cuando me llamó el Presidente...

¿Fue sorpresivo para usted o lo esperaba?

Fue un poco sorpresivo...

¿Después pudo hablar con el Presidente?

No, la verdad que no. Pero al Presidente no se le cuestionan sus decisiones. Sí me llamó harta gente del gobierno, colegas subsecretarios, funcionarios, muchísimos deportistas... Me dejó muy lleno el corazón la cantidad de deportistas que me llamó y me dio su apoyo.

¿Fue un alivio dejar la Subsecretaría?

No sé si llamarle un alivio, pero sí estaba viviendo un tema personal más o menos intenso en esos días y me sentí con más tiempo para mis hijas, mi mujer y para mí. Me dejó mucho más tranquilo porque pude hacer cosas que parecen absurdas. Por ejemplo, fui a ver a la Católica contra Estudiantes en el Claro Arena sin la necesidad de estar revisando el celular por si pasaba algo. Ese tipo de cosas siempre generan un alivio, pero te diría que el mayor alivio fue cuando empecé a trabajar de nuevo en la Federación de Tenis, mi lugar en el mundo.

Andrés Otero y Natalia Duco dejaron su cargo el 13 de agosto pasado, luego de que el Presidente José Antonio Kast les pidiera la renuncia. Foto: Diego Martin/Aton.

¿Se arrepiente?

Para mí lo más fácil sería decir que me arrepiento de lo que pasó en estos seis meses. Y no, no soy una persona que se arrepienta. Tampoco siento que haya cometido un error al aceptar trabajar en el gobierno. Porque cuando el Presidente de la República te pide que sirvas al país, uno no puede sino tomar el camino porque es un servicio al país. Lo mismo hice con el Presidente Sebastián Piñera hace ocho años. No fue un error, pero sí me di cuenta de que el tenis era mi lugar en el mundo. Es donde quiero estar y donde quiero dejar mi alma por el crecimiento de este deporte.

¿Qué autocrítica hace de ese periodo?

Siempre he sido muy crítico conmigo mismo. Tanto, que a veces esa autocrítica termina siendo incluso autoflagelante. Pero todo es aún muy reciente. Han pasado solo dos meses y el momento de hacer una evaluación más profunda llegará cuando haya tenido el tiempo y distancia necesarios para procesar lo vivido. Ser subsecretario y haber tenido el honor de servir a Chile desde el deporte en dos oportunidades, es el mayor privilegio que he recibido en mi vida profesional. Con el tiempo vendrán los análisis, las reflexiones, las autocríticas y sobre todo los aprendizajes.

¿Qué le pareció el regreso de Natalia Duco al gobierno?

Es una decisión que toma el Presidente, que yo respeto, y lo único que puedo hacer es desearle el mayor de los éxitos a la exministra Duco, porque su éxito va a ser el éxito del país.

¿Volvería a aceptar un cargo político?

No soy una persona que cierra puertas con candados ni que abre la puerta de par en par. Yo siempre dejo la puerta entreabierta para todo. Pero hoy necesito estar en el tenis y resolver muchos flancos abiertos respecto de la crisis de gobernanza de estos últimos tres meses.

¿Considera que fue injusta su salida?

Me lo pidió el Presidente y cuando él lo pide es por el bien superior del país, y uno trabaja por el país. Tengo una muy buena relación con el ministro Riveros y la subsecretaria Ríos, a quien conozco del colegio. A los dos les dije que contaran conmigo y ya están haciendo una muy buena pega. Además, al ministro le agradeceré por toda la vida porque fue una de las primeras personas que me escribió para felicitarme cuando volví al tenis. Y yo no me pierdo: ser autoridad de gobierno no es una pega, es un servicio que es un privilegio. El que lo entiende como una pega está equivocado. Por eso, estos cargos están siempre a disposición el Presidente.