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21 de agosto, 2026 - 18h30
En El final de la calle Oak, el peligro no comienza con los dinosaurios. Antes de que una calle residencial estadounidense termine rodeada de criaturas prehistóricas, la familia Platt ya enfrenta sus propios problemas. Denise y Greg llevan casi veinte años casados, viven con sus hijos Audrey y Brian en Flowervale, Michigan, y atraviesan una crisis que pone en duda la continuidad de su matrimonio.
Ella contempla en secreto el divorcio y escribe mientras intenta descubrir qué quiere para su vida; él ha perdido su trabajo y lo mantiene oculto mientras trabaja como repartidor de pizzas. Sobre ese escenario familiar se construye la película estadounidense de ciencia ficción y supervivencia dirigida, escrita y coproducida por David Robert Mitchell, con Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery como protagonistas.
La película busca que el conflicto familiar tenga un peso similar al de la amenaza prehistórica. Para Hathaway, los personajes llegan a la historia con secretos que terminan saliendo a la luz. “Los niños tienen secretos. Greg tiene un secreto. Denise tiene un secreto”, explica.
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La actriz también relaciona la propuesta con las películas familiares de los años 80, una influencia que considera importante en el tono de la cinta. “Me recuerda a esas maravillosas películas de los 80; eran casi como películas de terror para toda la familia. Cuando leí el guion, me recordó a una de mis películas favoritas de la infancia, que probablemente no debería haber visto a esa edad… pero me encantó de todos modos: Poltergeist”, explica y añade: “Da miedo, pero a la vez es muy sana. Me encanta la idea de que las familias puedan ir a verla juntas”.
McGregor encontró una conexión similar con ese tipo de cine cuando conoció el proyecto. “Fue totalmente inesperado. Tenía el espíritu de esas películas familiares que Spielberg hizo en los 80”, recuerda. La posibilidad de no saber hacia dónde avanzaría la historia también fue parte de lo que llamó su atención, hasta que los dinosaurios entraron de lleno en la trama.
Para Hathaway, Denise no debía convertirse simplemente en una heroína de acción. El personaje es una mujer que, después de casi dos décadas de matrimonio, comienza a cuestionarse la vida que ha construido. “Es el tipo de mujer que creció en una época en la que muchas mujeres pasaban de la casa de su padre a la de su marido”, explica la actriz. Su personaje intenta redescubrirse mientras trabaja en secreto en un libro.
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En la construcción de Denise, Hathaway tomó como referencia a Dorothy, de El mago de Oz, y buscó que su vulnerabilidad hiciera más significativa la transformación que experimenta durante la historia. “Quería que Denise pareciera la última persona del mundo de la que esperarías que pudiera enfrentarse a una criatura gigante con un cuchillo”, resume.
La relación entre ambos protagonistas también fue un atractivo para McGregor, quien señala: “Siempre quise trabajar con Annie. Admiro su trabajo desde hace años”.
Greg atraviesa otro tipo de crisis. Después de perder su empleo, intenta ocultar la situación y mantener la apariencia de que todo continúa con normalidad. “Quizás no está tan presente en la vida familiar como cabría esperar de un padre hoy en día”, comenta McGregor. Esa distancia dentro de la familia se convierte en otro de los elementos que el actor considera relevantes en la historia.
El rodaje llevó a Hathaway, McGregor y al resto del reparto a representar situaciones de peligro frente a criaturas que no estaban físicamente delante de ellos. La actriz explica que parte del desafío estaba precisamente en enfrentarse a seres que no tenían un referente visible durante las escenas. “Creo que lo verdaderamente aterrador de estas criaturas es que no tienen interruptor de apagado. Te enfrentas a una máquina de matar que evolucionó a la perfección para hacer exactamente aquello para lo que fue creada”, describe.
Para construir esas escenas, los actores tuvieron que confiar en el director, el reparto, el equipo de fotografía y en una película cuyo aspecto definitivo no conocerían por completo hasta después de terminar el rodaje.
McGregor recuerda especialmente el componente físico de las grabaciones. Junto con Hathaway tuvo que correr por jardines, atravesar calles, saltar vallas y cruzar patios mientras escapaban amenazas que serían incorporadas posteriormente. “Nos divertimos muchísimo haciéndolo”, dice. El equipo de especialistas se encargó de que las secuencias tuvieran la exigencia necesaria para resultar creíbles sin poner en riesgo a los intérpretes.
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Para el actor, pocas situaciones podían resultar más entretenidas que “correr por tu vida mientras un dinosaurio gigantesco e implacable te persigue”.
Otro elemento fundamental fue la construcción del barrio donde comienza la historia. Parte del rodaje se realizó en los estudios Electric Owl de Atlanta, donde se levantaron los escenarios de la familia Platt y del vecindario. McGregor recuerda que entrar en la casa familiar era como entrar directamente en una vivienda de los años 80, con objetos de utilería y detalles distribuidos por los estantes y hasta dentro del refrigerador.
La calle Oak también adquirió una importancia particular para el actor, quien la consideró “un personaje más de la película”. El nivel de detalle del entorno permitió reforzar el contraste que sostiene la propuesta: un espacio cotidiano, reconocible y doméstico que de un momento a otro queda enfrentado a un mundo imposible. (E)