Ángel Jiménez de Luis Atlanta

Actualizado Sábado, 29 agosto 2026 - 01:48

El 24 de agosto de 2011 Apple anunció que Tim Cook sustituiría a Steve Jobs como consejero delegado de la compañía. Wall Street entró en pánico. Poco después del anuncio la acción caía casi un 5,2%. La duda no era si Cook, el hombre que había convertido la cadena de suministro de Apple en la más eficiente del mundo, sabría gestionar una empresa sino si Apple podía existir sin su fundador. Jobs murió seis semanas después, y su sombra acompañó a Cook durante años. Cada presentación sin un producto revolucionario alimentaba la sensación de que Apple podría haber perdido la magia.

Cook cederá el puesto el próximo 1 de septiembre a John Ternus, hasta ahora responsable de ingeniería de hardware y lo hará tras protagonizar uno de los mayores ejercicios de crecimiento empresarial de la historia. Apple valía unos 350.000 millones de dólares en 2011. A pesar de la caída inicial, la acción se recupero al poco de anunciarse el relevo de Jobs. Hoy ronda los 4,5 billones, tras superar brevemente los 5 billones en julio. Fue la primera empresa en alcanzar una capitalización de un billón de dólares (2018), la primera en llegar a dos billones (2020) y también a tres (2022).

En su último trimestre fiscal, Apple ingresó 109.400 millones de dólares, prácticamente lo mismo que en todo 2011. La facturación anual se ha cuadruplicado hasta los 416.000 millones, y quien hubiera invertido 10.000 euros en acciones el día que Cook asumió el cargo tendría hoy unos 278.000.

El listón que deja a Ternus es muy diferente que el que Jobs le dejó a él, pero no menos elevado.

UNA MÁQUINA DE HACER DINERO

El mérito de Cook no ha sido tanto crear otro éxito como el iPhone como construir una economía entera alrededor del que heredó.. Se han lanzado varios productos exitosos bajo su mandato, como los AirPods o el Apple Watch, pero su mayor logro ha sido elevar el papel de los servicios (la App Store, Apple Music, Apple Pay...) en las cuentas de la compañía. Generaban 9.400 millones de dólares al año en 2011. El pasado año superaron los 109.000 millones, con 1.500 millones de suscripciones activas repartidas entre 2.500 millones de dispositivos. A la cotización ha ayudado también una política de dividendos que no convencía a Jobs, pero que desde 2013 ha destinado más de 841.000 millones de dólares a recompra de acciones y pagado más de un billón a sus inversores.

La única tarea que deja pendiente a su sucesor es la de la inteligencia artificial. Apple llegó tarde a la carrera que ha definido esta década. La renovación de Siri prometida en 2024 acumula dos años de retrasos y la compañía ha acabado apoyándose en el modelo Gemini de Google para reconstruir su asistente.

Ternus, de 50 años (la misma edad que tenía Cook al asumir el cargo), entró a trabajar en Apple en 2001 y por sus manos han pasado el iPad, los AirPods y la transición de los Mac a procesadores propios. Trabajó con Jobs y considera a Cook su mentor. "Tiene la mente de un ingeniero y el alma de un innovador", dice de él Cook.

Dentro de Apple, tiene fama de ejecutivo discreto y meticuloso, un ingeniero mecánico que se siente más cómodo hablando de producto que de sí mismo y que es "superamable". Quienes siguen las presentaciones de la compañía ya conocen su cara porque lleva años presentando los nuevos Mac y iPad pero de su vida fuera de la oficina aún se sabe poco. Es aficionado al ciclismo y la natación (compitió durante su época universitaria) y también un apasionado del motor. Le gusta correr con su Porsche, por ejemplo, en pistas como el circuito de Laguna Seca, en California.

Su primera presentación oficial será probablemente el lanzamiento de los iPhone 18 Pro y, sobre todo, el primer iPhone plegable, la apuesta para reanimar un producto que sigue generando la mayoría de los ingresos pero cuyo mercado ha madurado. Lo hará con el viento en contra. El propio Cook advirtió en su última presentación de resultados de que la escasez global de memoria encarecerá los productos de la empresa durante los próximos años. Los Mac ya han subido de precio y se espera que los iPhone también lo hagan este año.

Cook, que esta semana celebró su despedida en el cuartel general de Apple con un concierto del grupo One Republic (una fiesta privada a la que acudieron unos 200 empleados), no se irá del todo. Como presidente ejecutivo del consejo se ocupará de la relación con los reguladores, un frente cada vez más complicado para Apple en Beijing, Washington y Bruselas. Una carga que Ternus podrá ignorar, al menos unos años, pare centrarse en el producto.