(BUENOS AIRES).- “Quería ser una persona más normal, era muy fuerte el deseo en mí de ser una persona normal, de descubrir la vida y todo lo que tuviera para ofrecerme”, explicó Gabriela Sabatini, quien reside principalmente en Zúrich, Suiza, y alterna su tiempo entre Miami y Buenos Aires.
Zúrich le ofrece el entorno que buscaba después de retirarse del tenis profesional a los 26 años, en 1996. La ciudad se convirtió en su base, aunque la extenista reparte el año entre Suiza, Miami y Buenos Aires. Sabatini explicó: “El país me parece un lugar súper tranquilo. Muchas veces necesito de esa tranquilidad, una se siente muy libre.”
Vida y estilo en el hogar de Gabi Sabatini
La residencia de Gabriela Sabatini en Suiza es una mansión ubicada en Zúrich, frente a un lago y con vista al paisaje montañoso. La propiedad está en una zona residencial exclusiva y segura. Catherine Fulop, su cuñada, contó: “Ella vive en un campo en las afueras de Zürich, enfrente tiene un lago. Es ciclista, nada en el lago… Eso es lo que le gusta. Yo no he ido aún, pero han estado mis hijas”.
El ciclismo de ruta ocupa un lugar central en la rutina deportiva de Gabriela Sabatini. La cercanía de las montañas le permite entrenarse y mantenerse en forma. Sabatini lo resumió así: “Entreno ciclismo para bici de ruta. En Suiza tenés a diez metros veinte montañas, entonces es muy fácil entrenar y ponerse bien en forma. Hace unos años hice el Tour de France de aficionados. Fue agotador pero buenísimo, porque podés ver de cerca a los profesionales.”
La cocina es uno de los espacios más representativos de su vida cotidiana. Está equipada con una máquina de café profesional de alta gama, una afición que profundizó con un curso de preparación de café en Zúrich. Ante la idea de que tenía una colección de cafeteras, Sabatini respondió: “¡No! Jajaja… Tengo solo una, pero es buenísima”.
Steffi Graf sigue formando parte del círculo cercano de Sabatini y ambas mantuvieron el contacto después de sus años como rivales. “Seguimos en contacto, hemos jugado juntas algunas exhibiciones”, dijo la extenista. La relación con Roger Federer también aparece en sus relatos: Sabatini contó que se lo cruzó una sola vez, por casualidad, en la Banhofstrasse, la calle principal de Zúrich, y que luego mantuvieron el contacto.
El perfil bajo es otra parte de la vida que eligió. Sabatini dijo: “Es ser yo misma. La realidad es que no me gusta hacer entrevistas ni la exposición. No va mucho con mi personalidad, me cuesta mucho cuando hay un tumulto de gente. Me da fobia y he tenido que trabajar mucho en eso”. Esa preferencia explica la privacidad con la que mantiene su hogar y sus desplazamientos.
Chiche Almozny señaló que “Gabriela tiene una casa en Zúrich, otra en Miami, un departamento en Buenos Aires, y alterna entre ellas. Además, sigue teniendo muchos contratos”. Sabatini también dedica tiempo a sus perfumes, ayuda un poco a la Federación Argentina y no trabaja en nada concreto. Su vida actual combina esas propiedades, los viajes, el ciclismo y el café, lejos del circuito profesional que dejó en 1996.

