
La audiencia de legalización de captura e imputación de cargos contra Leonel Enrique Llanos Paternina, conocido como “Tony”, expuso la organización y los roles dentro de la banda ‘los gladiadores’, implicados en el asesinato de Gustavo Andrés Aponte Fonnegra. La fiscal Elsa Reyes detalló que al menos seis miembros del grupo utilizaban un chat de WhatsApp para coordinar cada paso del crimen.
La investigación reveló que los implicados intercambiaron mensajes en los que definían recorridos, rutinas y la logística para ejecutar el asesinato del empresario del oro, aunque terminaron matando al arrocero Aponte por error.
“Estos sujetos, miembros de una organización criminal, de una oficina de sicarios, pretendían era asesinar al señor Olimpo Antonio Oliver Peñaranda y mataron a Gabriel Aponte”, sostuvo Mario Iguarán, abogado de la familia Aponte, en diálogo con la Unidad Investigativa de El Tiempo.
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Durante la audiencia, la fiscal Reyes ofreció detalles específicos sobre los chats: los miembros de la banda instruyeron al sicario Isaac Daniel Rodríguez (‘Moyano’) para que comprara un traje de dos piezas y se lo pusiera en el baño de una barbería cercana antes del ataque. La finalidad era que pudiera permanecer en la calle varios minutos, sin despertar sospechas, y recibir la señal para actuar por teléfono.
En los mensajes de WhatsApp también se compartieron datos precisos sobre la víctima original, el empresario Olimpo Antonio Oliver Peñaranda. Según lo establecido por la Unidad Investigativa del medio de comunicación, el móvil del atentado sería el cobro de una deuda.
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En la estructura del grupo, cada alias tenía un rol definido: “Zorro”, “Bam Bam”, “Carepapa”, “JJ”, “Pequeño”, “Moncayo” y “Tony”. El material probatorio incluye dos teléfonos celulares incautados a Llanos, que, según la Fiscalía, monitoreaba el desarrollo del doble asesinato y tenía la tarea de facilitar la huida en moto tras el crimen.

La audiencia confirmó que Llanos no aceptó los cargos de coautoría del doble homicidio ni el porte ilegal de armas, a pesar de que la fiscal Reyes remarcó que él conocía, a través de los chats, que formaba parte activa del plan.
De acuerdo con la información expuesta, la Fiscalía prevé que habrá más capturas ligadas a la estructura criminal detrás de este asesinato. El caso cobra relevancia porque los chats de WhatsApp muestran la fría coordinación de la banda, desde la identificación del objetivo hasta las instrucciones logísticas para ejecutar el ataque y escapar.
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El ataque se registró el 11 de febrero, cuando Aponte salía de un gimnasio en La Cabrera, en compañía de su escolta, el exagente Luis Gabriel Gutiérrez Garzón. Según los videos de seguridad, al menos dos personas participaron en el crimen: un sicario, que realizó los disparos, y un conductor de motocicleta, identificado como alias Tony, quien fue grabado esperando en una estación de gasolina cercana.
Las imágenes muestran que el atacante recibió una llamada poco antes del ataque, lo que refuerza la hipótesis de una acción coordinada. El homicida disparó a Aponte en la cabeza y el cuello, y luego escapó en la motocicleta. Tras la captura de Leonel Enrique Llanos Paternina, presunto implicado, la Fiscalía incautó dos teléfonos Samsung que podrían aportar información clave para entender la estructura criminal.
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La familia de Aponte expresó su esperanza en que la detención de Llanos Paternina contribuya a esclarecer el ataque y ayude a identificar a los autores intelectuales. Mientras tanto, las autoridades analizan los dispositivos incautados y continúan con la reconstrucción de los hechos.
El caso se ha mantenido en el centro de la atención pública, en parte por la figura de Aponte, quien era el CEO de Arroz Sonora, una compañía de alto perfil en el centro de Colombia.