Para deleite de quienes consideraron que una de las debilidades de la segunda temporada de House of the dragon fue su escasez de grandes batallas, la tercera entrega abrió y cerró con secuencias plagadas de fuego y sangre, saciando el apetito de quienes esperan que la serie de HBO brinde espectáculo a gran escala y saque lustro a una magnitud casi sin precedentes en la actual industria televisiva.
Esa estructura de dimensiones mayúsculas se sostiene en el oficio de artesanos como Jim Clay. Parte del equipo de películas como Match point (2005), Niños del hombre (2006) y Belfast (2021), el inglés es el diseñador de producción de la ficción de fantasía desde su primer ciclo, por lo que ha sido testigo privilegiado –y pieza clave– de la monumental ambición del spin-off de Game of thrones.

“Creo que mi rol como diseñador de producción es crear un mundo, crear un clima psicológico para la narrativa del guionista y del director”, explica a Culto desde su estudio en Londres, una oficina rodeada de las acuarelas que crea para la serie. Su faena es un continuo: allí ya trabaja en la cuarta y última temporada, que tentativamente llegará a HBO y HBO Max en 2028.
Clay destaca que cumplió cinco años como parte del equipo y que ha sido “un viaje totalmente absorbente”. Con una nota de humor, recuerda que al principio subestimó a alguien que le advirtió que este sería un empleo que le exigiría todo su tiempo y energía.
“Yo pensé: he hecho muchas películas, las pones en una categoría, vas a trabajar, haces tu trabajo, vuelves a casa y sigues con tu vida. ¡Qué equivocado estaba! Creo que se apodera por completo de tu vida, y ocupa mis pensamientos y sueños casi todo el tiempo, así que siempre llevo conmigo una libreta y un cuaderno de bocetos, porque cuando surge una idea, es bueno anotarla, da igual si son las dos de la mañana o si es la tarde en un bar. Dibujo todo lo que se me pasa por la cabeza, cosas que veo por ahí, lugares que visito. Todo me inspira para construir diferentes sets”, cuenta.

El capítulo final de la tercera entrega lo puso ante uno de sus mayores desafíos: la batalla que se desarrolla en Tumbleton, donde el ejército comandado por Daemon (Matt Smith) ataca a los hombres encabezados por Ormund Hightower (James Norton) y su sobrino, el rey Daeron (Benjamin Evan Ainsworth). Astutamente, no fue hasta este episodio que la producción reveló las verdaderas dimensiones del pueblo.
“Con Ryan (Condal) resolvimos que probablemente debería tener una población de alrededor de 2 mil personas, lo que era una ciudad bastante grande para la época medieval”, apunta.
“Obviamente no podíamos construirla a esa escala, aunque construimos un set bastante grande, el que se extendió digitalmente para las tomas aéreas y el punto de vista de los dragones. Pero ese fue un proceso de diseño más sencillo, porque hubo una colaboración con los efectos especiales, los efectos visuales y los dobles de riesgo. Pero allí tuvimos mucha más libertad para crear ese mundo y facilitar la acción que el director quería”, agrega.
A estas alturas, el diseñador de producción está plenamente acostumbrado a trabajar con los dragones: es una época de Westeros en la que los dos bandos en pugna poseen unos cuantos y eso genera que las únicas escenas que no los contemplan sean las conversaciones que transcurren en espacios cerrados. “Es un placer. Los dragones me han complicado la vida durante cinco años, y a Ryan, creo que durante diez”, dice entre risas.

“Tumbleton fue obviamente sencillo en el sentido de que el dragón sobrevolaba los cielos del pueblo. Por eso hubo tomas separadas, tomas de la unidad de rodaje con los actores sobre el dragón, luego tomas de fondo y, finalmente, estos increíbles efectos visuales de los propios dragones”, especifica.
Jim Clay tiene claro que Harrenhal es uno de sus espacios favoritos del mundo de la serie. Viejo y aparentemente embrujado, el castillo ha servido como prisión momentánea de Daemon (en la segunda temporada) y de Aemond (en la tercera). En el último capítulo acogió el esperado reencuentro entre Aemond y Aegon, su hermano, al que creía muerto.
“Imaginamos que fue construido originalmente por una mente perturbada. El hecho de que tiene fantasmas y que está embrujado es describir a Harrenhal usando un cliché, pero es uno de los entornos más inquietantes en los que uno podría encontrarse”, afirma.

Luego revela: “Mientras diseñaba el Harrenhal original, estaba leyendo Cuatro cuartetos, de T. S. Eliot, y hay mucha narrativa allí sobre la naturaleza del tiempo, el tiempo presente y el tiempo pasado, y pensé que ese poema capturaba la atmósfera de Harrenhal, así que traté de hacer eso con el volumen de los espacios, el tamaño del castillo, las sombras infinitas que nunca te permiten saber qué hay a la vuelta de la esquina. Cuando doblas esa esquina, ¿es ese el punto de partida o es este el punto en el que vas a terminar? Estuve leyendo ese poema constantemente mientras diseñaba y dibujaba, y creo que encaja perfectamente con el ambiente de Harrenhal; es casi como el viaje de toda una vida”.
Hacia el final
El desenlace del tercer ciclo dejó varios momentos que parecían evocar directamente a algunos pasajes de Game of thrones: el suicidio de Helaena y el suicidio de Tommen Baratheon; la reacción de Daemon en Tumbleton y la reacción de Jon Snow ante la destrucción de Desembarco del Rey; el discurso de Rhaenyra ante sus súbditos y el discurso de Daenerys ante su ejercito, entre otros.
Pese a que esos paralelismos parecen bastante claros, Jim Clay es tajante al indicar que desde un inicio se han empeñado en crear un proyecto con identidad propia.

“Cuando comenzamos todo este proceso de House of the dragon, creo que todos éramos muy conscientes de que estábamos poniéndonos en los zapatos de una serie muy, muy exitosa. Queríamos respetar y honrar eso, pero también queríamos construir nuestro propio mundo y nuestra propia audiencia, por lo que nuestro enfoque consistió en abrazar y expandir el mundo de Game of thrones, y gradualmente eso es lo que hemos hecho a lo largo de la (tercera) temporada”, indica.
“Obviamente algunas de las secuencias de batalla tienen un gran parecido, pero hemos intentado ser nuestro propio mundo y crear nuestra propia forma de contar la historia”, advierte.
Terminada la emisión de la tercera entrega, todos los focos se posan en la cuarta y última, donde continuará y se resolverá el sangriento conflicto entre las dos facciones. Clay adelanta que, si bien el trabajo para él comenzó hace cerca de seis semanas, “de momento somos muy pocos”.

“Estoy buscando locaciones en el extranjero y en algunas zonas del Reino Unido. Tenemos algunos borradores de guión, así que vamos avanzando poco a poco”, asegura, junto con detallar que se encuentran dedicados a “evaluar qué necesitamos recrear de las temporadas anteriores y qué nuevos sets tenemos que crear para la temporada final y para el episodio final”.
Ahora, después de los eventos del tercer ciclo, ¿él se declara simpatizante de los Negros o de los Verdes? “¡Qué pregunta más difícil! Tengo que ser imparcial entre ambos bandos”, responde.