
La Remuneración Mínima Vital (RMV) subirá de S/ 1.130 a S/ 1.230 desde el 1 de octubre, una modificación que obligará a las empresas a adecuar sus procesos de pago y atender las dudas que puedan surgir entre sus trabajadores. El cambio no solo demanda ajustes administrativos, sino también una comunicación que permita explicar de forma clara cómo se aplicará la nueva remuneración.
Un estudio de Talana, elaborado con la participación de 518 profesionales de Lima Metropolitana, evidencia que la comunicación continúa siendo uno de los retos para las áreas de Recursos Humanos. El 24,1% de los encuestados señala la falta de información como uno de los principales problemas administrativos, mientras que el 25,9% identifica demoras en la atención, el 23,6% exceso de trámites y el 22% procesos poco claros.
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Para los trabajadores, la claridad de la información adquiere especial importancia cuando se producen modificaciones en las condiciones laborales. En ese contexto, Talana advierte que las empresas deben acompañar los cambios normativos con explicaciones sobre su aplicación y canales donde puedan resolverse las consultas.
“Un cambio laboral no termina cuando la empresa actualiza su planilla. También empieza un proceso de comunicación con los trabajadores. La persona necesita entender qué cambió, si ese cambio aplica a su situación y dónde puede resolver sus dudas. Cuando esa información no está disponible o no es clara, un proceso administrativo puede convertirse en una fuente innecesaria de incertidumbre”, explica Daniel Abusabal, Country Manager de Talana en Perú.
Procesos estandarizados tienen mejor valoración
Los resultados del estudio muestran que los procedimientos con reglas más definidas reciben una percepción más favorable entre los participantes. El pago de remuneraciones es considerado muy eficiente o eficiente por el 73%, mientras que la gestión de contratos alcanza el 66% en ambas categorías.
En contraste, la atención de consultas obtiene la valoración menos favorable, con 50,6%. La diferencia responde, según el análisis, a que mientras algunas labores pueden avanzar mediante procesos estandarizados y automatizados, las dudas y situaciones particulares demandan interacción y capacidad de respuesta por parte de RR.HH.
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Ante este escenario, el estudio plantea medidas como establecer tiempos de respuesta, habilitar canales específicos para consultas y preparar respuestas para las preguntas más frecuentes. El objetivo es reducir las dificultades que aparecen cuando los trabajadores necesitan información sobre procedimientos o modificaciones laborales.
“La tecnología puede ayudar a que un proceso sea más rápido, pero no reemplaza la necesidad de acompañar a las personas cuando existe una duda. El reto para RR.HH. es combinar eficiencia operativa con capacidad de respuesta. Esto es especialmente relevante cuando se producen cambios que generan nuevas preguntas entre los trabajadores”, señala Abusabal.

La percepción sobre la actualización en legislación laboral también muestra diferencias entre los trabajadores. El 63,1% considera que su área de Recursos Humanos se capacita y mantiene al día en esta materia, pero un 24,7% no está seguro de que ello ocurra y otro 12,2% considera que no existe una actualización constante.
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El estudio señala que los cambios normativos pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer la comunicación interna, siempre que las empresas expliquen de manera sencilla qué se modificó, a quiénes alcanza y cuáles son sus principales implicancias. De esta manera, la gestión no se limitaría a modificar documentos o sistemas internos.
El reto para las organizaciones, de acuerdo con los resultados, comprende tanto el funcionamiento de sus procesos administrativos como la posibilidad de que los trabajadores comprendan la información, accedan a ella y reciban respuestas cuando las necesiten. La brecha entre la eficiencia de las operaciones y la experiencia de los empleados aparece así como uno de los principales puntos identificados por Talana.
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