(BUENOS AIRES).- Boca tiene siete futbolistas lesionados actualmente y atraviesa una etapa de acumulación de partidos mientras se acercan el Torneo Clausura y la Copa Argentina. El plantel de Rodolfo Arruabarrena cuenta con bajas de distinto alcance: cuatro jugadores aparecen cerca de volver, dos todavía no tienen una fecha inmediata y Agustín Marchesín apunta a la próxima temporada.

Leandro Paredes sufre una inflamación en el isquiotibial izquierdo, una lesión que le impidió jugar ante Recoleta en Paraguay. Su evolución es favorable y el capitán podría reaparecer frente a Lanús o, si Arruabarrena decide preservarlo, directamente contra Vélez por la Copa Argentina. Lautaro Di Lollo quedó descartado para el partido ante Racing por una inflamación en el pubis; el defensor trabaja de manera diferenciada en Boca Predio y todavía no puede entrenarse con normalidad.

Marco Pellegrino sufrió un desgarro y tiene un plazo estimado de recuperación de 21 días. Su regreso oficial se produciría recién a principios de septiembre, siempre sujeto a su evolución. Leandro Lozano padece una molestia en el isquiotibial derecho y también está cerca de volver: podría sumar minutos contra Lanús o esperar hasta el encuentro frente a Vélez.

Malcom Braida no será convocado para enfrentar a Racing, aunque su situación es distinta a la de los siete lesionados. El lateral izquierdo solamente tiene un golpe y no presenta una lesión de gravedad, por lo que su ausencia responde a una medida de precaución. Boca, de todos modos, deberá evaluar cada caso antes de definir los próximos equipos.

Las recuperaciones de mayor plazo

Adam Bareiro recibió un bloqueo en la zona lumbar hace varias semanas y viene mostrando una evolución favorable. El delantero paraguayo realiza trabajos diferenciados y trota, pero todavía no tiene una fecha concreta de regreso. La próxima semana tendrá una prueba en un entrenamiento formal con roce para determinar si el tratamiento funcionó; si el resultado no es el esperado, podría necesitar una intervención quirúrgica.

Rodrigo Battaglia fue operado a comienzos de año por una tendinopatía insercional en el tendón de Aquiles. De acuerdo con el panorama actual, el mediocampista regresaría recién a principios de octubre, en la última etapa de su recuperación. Boca espera contar con él para la recta final de la temporada, aunque su regreso dependerá de la evolución del proceso.

Agustín Marchesín atraviesa un proceso todavía más extenso: sufrió una ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, fue operado el 20 de abril y su vuelta está prevista para diciembre o enero, durante la pretemporada de cara a 2027. El arquero continuará con una rehabilitación de largo plazo antes de reincorporarse al plantel.

Rodolfo Arruabarrena deberá administrar los regresos de acuerdo con la evolución de cada caso. Paredes y Lozano podrían reaparecer ante Lanús o Vélez, Pellegrino tiene como referencia principios de septiembre y Battaglia apunta a octubre. El próximo control decisivo será la prueba de Bareiro durante la próxima semana, mientras que Marchesín continuará su rehabilitación hasta la pretemporada de 2027.