Fernando Cerimedo, el consultor político argentino y exasesor de Javier Milei que permanece detenido en Bolivia acusado por tentativa de feminicidio contra Nadia Beller, declaró ayer ante la Fiscalía de Santa Cruz de la Sierra y dio su versión sobre la relación que mantenía con la mujer y sobre las horas previas al ataque a balazos que la dejó internada. Mientras tanto, sus abogados endurecieron su postura y plantearon una hipótesis completamente diferente a la de los investigadores: aseguran que se trató de un “autoatentado” con una finalidad política.
Cerimedo había sido detenido el martes a la madrugada en el aeropuerto internacional de Viru Viru, cuando se encontraba en una zona de embarque. La Fiscalía sostiene que era el presunto autor intelectual del ataque contra Beller y pidió que permanezca 180 días en prisión preventiva, mientras avanza la investigación.
El consultor argentino fue trasladado a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) y, antes de ingresar a una audiencia, rompió por primera vez el silencio frente a los medios. Entre lágrimas, escoltado por efectivos policiales y con una capucha que le cubría parte del rostro, apenas alcanzó a decir: “Quiero ver a mis hijos”.
Los periodistas le preguntaron quién estaba detrás del ataque, si había citado a Beller al hotel y si había amenazado a la mujer. Cerimedo negó con gestos haberla convocado y haberla amenazado, pero evitó responder sobre el resto de las acusaciones. “No puedo hablar”, dijo antes de ingresar.
“Muchas idas y vueltas”
Después de ese primer contacto con la prensa, se conoció el contenido de su declaración ante la Fiscalía. Cerimedo reconoció que mantenía una relación sentimental con Beller y ubicó el comienzo del vínculo en octubre de 2025, cuando ambos se conocieron durante actividades relacionadas con la campaña de Rodrigo Paz, a través de un amigo en común.
Según consta en el expediente, describió la relación como un vínculo con “muchas idas y vueltas”, pero aseguró que continuaba hasta el 17 de agosto, el día del ataque.
También se refirió a las horas previas al hecho. Contó que el domingo 16 de agosto ambos habían concurrido a la Clínica Las Américas porque Beller presentaba malestar y náuseas y confirmó que la mujer estaba embarazada de unas cuatro semanas. Al día siguiente, según su relato, ella permaneció en un hotel de Santa Cruz mientras él tomó un vuelo hacia La Paz a las 6.50 de la mañana.
Cerimedo sostuvo que antes de irse avisó en la recepción que Beller continuaría en la habitación y que esperaba que ella abandonara el lugar cerca del mediodía. Sin embargo, cuando la mujer salió del hotel, fue interceptada por dos hombres que se movilizaban en una moto. Uno de ellos le disparó y luego ambos escaparon llevándose su teléfono y su cartera.
La versión del consultor busca despegarlo de esa secuencia. Sus abogados también sostienen que él no estaba intentando escapar de Bolivia cuando fue detenido, sino que había viajado desde La Paz hacia Santa Cruz luego de recibir una comunicación de la propia Beller en la que le contaba que había sido atacada.
Dos versiones enfrentadas
Para la pesquisa, Cerimedo habría persuadido a Beller para concurrir al hotel bajo el argumento de que recibiría información de inteligencia y contaría con custodios para protegerla.
La causa ya incorporó registros de comunicaciones, imágenes de cámaras de seguridad, pericias balísticas, teléfonos y una computadora secuestrados al consultor, además de las motos que habrían sido utilizadas durante el ataque. También se sumó el informe médico de Beller, que confirmó heridas provocadas por proyectiles de arma de fuego en el tórax, cuello, hombro y brazo derecho, además de una fractura.
El parte médico también confirmó que la mujer cursa un embarazo de entre cuatro y seis semanas y estableció 30 días de incapacidad médico-legal.
Mientras tanto, Beller continúa señalando a Cerimedo y asegura que el ataque buscó silenciarla por la información que, según sostiene, tenía en su teléfono sobre supuestos negocios y hechos de corrupción vinculados al poder político boliviano. También denunció episodios previos de violencia de género y afirmó que Cerimedo conocía la existencia de la reunión que la llevó hasta el hotel.
La defensa intenta dar vuelta completamente esa acusación. La abogada Margarita Arce afirmó que Beller organizó el ataque contra sí misma y calificó el episodio como un “show político” destinado a perjudicar al gobierno de Rodrigo Paz. Según la letrada, la mujer tiene vínculos con el entorno de Evo Morales y habría buscado generar una crisis política.
“Para nada él mandó a matar a Beller. Esto es un autoatentado”, sostuvo Arce, quien además aseguró que cuentan con elementos para presentar ante la Justicia que respaldarían esa hipótesis.
La abogada también negó que Cerimedo sea el padre del bebé y minimizó la relación entre ambos, al definirla como un “coqueteo”. Sus dichos chocan, sin embargo, con la propia declaración de Cerimedo ante la Fiscalía, donde el consultor reconoció que mantenía una relación sentimental con Beller.
Con las dos versiones enfrentadas, la Justicia boliviana busca ahora determinar qué ocurrió realmente antes, durante y después del ataque.
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