El anuncio de nuevos aranceles estadounidenses sobre productos brasileños generó una inmediata reacción del gobierno de Brasil, que advirtió la posibilidad de aplicar medidas de reciprocidad y acusó a Estados Unidos de actuar por motivos políticos.
La tensión comercial se intensificó luego de que la administración estadounidense impusiera un arancel del 25% sobre ciertas importaciones brasileñas, justificando la medida en prácticas desleales por parte de Brasilia. Según el ministro de Industria, Márcio Elias Rosa, la disposición afecta a “alrededor del 18% de las exportaciones” nacionales, lo que equivale a USD 7.400 millones en productos.
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Washington exceptuó algunos bienes estratégicos, como el café, la carne de res y componentes aeronáuticos, buscando reducir el impacto en sus propias cadenas de suministro. No obstante, el gobierno brasileño informó que la lista de productos afectados suma unos 3.000 artículos.
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva calificó la decisión de injustificada y refutó las acusaciones de deslealtad comercial. En un comunicado, la presidencia subrayó que “el 76% de las importaciones procedentes de Estados Unidos ingresaron a Brasil libres de aranceles en 2025”, y que el gravamen promedio aplicado a productos estadounidenses fue de apenas 3,1%.
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Brasil advirtió que estudia responder con aranceles recíprocos, amparándose en una ley nacional aprobada en 2025 y a través de mecanismos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La administración de Lula convocó el jueves a ministros y asesores en el palacio presidencial para coordinar la respuesta. Según informaron a Reuters tres asistentes a las reuniones, las discusiones incluyeron la posibilidad de aplicar medidas que alcancen al sector audiovisual y a las patentes farmacéuticas y agrícolas.

Las alternativas en análisis se enmarcan en la ley de reciprocidad de Brasil, mecanismo que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva prometió emplear tras la decisión del gobierno de Donald Trump de fijar un arancel del 25% sobre varios productos brasileños. La administración estadounidense justificó la medida con el argumento de “prácticas comerciales desleales” atribuidas a Brasil. “La forma en que procedamos a partir de ahora dependerá de las instrucciones que nos dé el presidente, pero es muy improbable que no haya una respuesta contundente”, señaló una de las fuentes consultadas por Reuters.
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Otra persona presente indicó que el gobierno brasileño revisará contramedidas consideradas el año pasado bajo la ley de reciprocidad, entre ellas la restricción a las remesas de dividendos y regalías de empresas audiovisuales estadounidenses. Además, el Ejecutivo analiza la suspensión de la protección de patentes para productos farmacéuticos y semillas agrícolas.
Las nuevas medidas impuestas por Estados Unidos se suman a un contexto de creciente desconfianza y competencia comercial entre ambos países. El conflicto arancelario, que afecta a sectores clave de la economía brasileña, amenaza con alterar el flujo de exportaciones y aumentar la incertidumbre entre empresas de ambos lados.
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La oficina comercial estadounidense, dirigida por Jamieson Greer, sumó señalamientos sobre supuestas deficiencias en las medidas anticorrupción y aranceles injustos, poniendo bajo la lupa incluso al sistema de pagos brasileño PIX.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, criticó la postura estadounidense y apuntó directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, por sus declaraciones tras la imposición de los nuevos aranceles. “Rubio lanza un ataque burdo y arrogante contra el jefe de Estado de una nación amiga, quien personalmente ha buscado abrir canales de diálogo en varias ocasiones”, expresó durante una conferencia de prensa.
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Vieira defendió la actitud del presidente Lula Da Silva y respondió al jefe de la diplomacia estadounidense: “Lo que el secretario Rubio desestima como ‘ego’ es, de hecho, la firme determinación del presidente Lula de defender la soberanía de Brasil y los intereses de nuestras empresas y trabajadores”.
Las declaraciones de Rubio habían calificado la conducta de Lula como un obstáculo para llegar a un acuerdo, aludiendo a que el mandatario brasileño “antepuso su propio ego”.
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Estados Unidos mantiene un “sólido superávit comercial” con el país sudamericano; en el último año, las exportaciones estadounidenses superaron a las importaciones brasileñas en casi USD 42.000 millones. La Confederación Nacional de la Industria de Brasil alertó que el nuevo arancel “aplica una presión en las exportaciones del país y aumenta la incertidumbre para las empresas de ambas naciones”.
(Con información de Associated Press y Reuters)