“Estoy absolutamente decepcionado y, al mismo tiempo, muy orgulloso de lo que hice hoy. Muy, pero muy orgulloso de poner mi nombre en esa lista de jugadores que han marcado una vuelta de 62 en un campeonato major. Así que es como sostener dos emociones ahí al mismo tiempo. También es un problema bastante bueno tenerlo, estar decepcionado de que tiraste 62”. Aunque suene contradictorio, las palabras pertenecen a Lucas Herbert, quien igualó el récord de golpes para un hombre en una jornada de 18 hoyos en un torneo de los grandes, igualmente es el nuevo líder del Abierto británico y quedó envuelto en un gran lamento por haber fallado por centímetros su último tiro del día.
El australiano se inclinó con las manos sobre sus rodillas después de errar un putt para par desde un metro y medio en el hoyo 18 de Royal Birkdale, sabiendo que estuvo demasiado cerca de convertirse en el primer golfista en firmar una ronda de 61 golpes. “Puede que no juegue 12 hoyos mejores en mi vida”, contextualizó el jugador nacido hace 30 años en Bendigo, Victoria. Y no fue el único en sumarse a esa nómina, ya que el estadounidense Sam Burns también lo logró, aunque en su caso siquiera estaba al tanto del récord cuando embocó desde el búnker para coronar un cierre con tres birdies y sumar 62.
Herbert, puntero con 132 (-8), y Burns, que acumula 135 (-5) y está quinto en el clasificador, fueron las grandes figuras de un viernes en el que los norteamericanos Jackson Suber, Cameron Young y Ryan Gerard quedaron como escoltas, a dos golpes. Justo debajo de ellos asoman agazapados otro estadounidense, Bryson DeChambeau, que fue sancionado con dos golpes tras su recorrido por mejorar inadvertidamente la trayectoria de su swing y se retiró furioso, y el surcoreano Si Woo Kim, también con -5 como Sam.
Lo más notable de Burns es que el estadounidense de 29 años, subcampeón del Abierto de Estados Unidos el mes pasado, ni siquiera tenía previsto jugar este fin de semana. Pero su esposa dio a luz a una niña antes de lo esperado y decidió hacer el viaje, el viernes pasado. Su primera jornada no le auguraba una fácil continuidad, tras cerrarla con tres bogey y +3, pero sus tres últimos hoyos en la nueva vuelta, que incluyeron además un birdie golpeando desde fuera del green, pusieron en evidencia un cambio esperanzador de cara a lo que vendrá.
Scottie Scheffler, defensor del título, volvió a firmar una ronda de 68 y está ahí nomás, con 136 (-4), con todo lo que eso implica en alguien que casi siempre ofrece lo mejor de sí en la segunda parte del fin de semana. Y con una mejor sensación quedó el norirlandés Rory McIlroy, que se recuperó de la mala vuelta del jueves, hizo 67 (-3) y suma 139 (-1).
El corte, establecido en 141, marcó el final del sueño para el único argentino que inició el torneo, el aficionado Mateo Pulcini, que fue campeón del LAAC 2026 disputado en enero pasado en Perú y por eso logró la entrada al Abierto británico.
Pasaron sólo 22 minutos entre el final de la vuelta de Herbert y Burns. Que dos rondas que igualaran el récord ocurrieran tan cerca una de la otra recordó lo sucedido con Rickie Fowler y Xander Schauffele —también con 62, con dos grupos de diferencia— en el Abierto de Estados Unidos desarrollado en Los Angeles Country Club en 2023.
Esa marca la estableció por primera vez el sudafricano Branden Grace en 2017, también en Royal Birkdale. Desde entonces se había igualado cuatro veces en dos majors: Schauffele y Fowler en el Abierto de Estados Unidos, y Schauffele y Shane Lowry en el PGA de 2024 en Valhalla.
Las asombrosas rondas de 62 golpes de Herbert y Burns llegaron apenas una semana después de que la surcoreana Haeran Ryu estableció la plusmarca de un major femenino al firmar 60 en el Campeonato Evian, en Francia, donde se establecieron todas las puntuaciones más bajas en los grandes certámenes de la Ladies Professional Golf Association (LPGA, según sus siglas en inglés).