Redacción ciencia, 16 sep (EFE).- En el año 79 d. C. las cenizas del volcán Vesubio sepultaron la ciudad italiana de Herculano y, con ella, los más de mil rollos de papiro de la biblioteca de la ciudad que guardaban el saber antiguo -desconocido hoy en día- y que la erupción convirtió en papel carbonizado.
Pero, ¿y si hubiera una manera de leer esos papiros?. Un equipo de científicos de la Universidad de California Berkeley (Estados Unidos) ha propuesto una idea. Para probarla, consiguieron papiros y plumas de caña de Egipto y escribieron en ellos frases de la Biblia y de Star Wars con tinta natural fabricada con hollín.
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Después pusieron los papiros en un horno de alta temperatura y los quemaron hasta reducirlos a ceniza.
Querían saber si era posible leer el texto de pergaminos carbonizados sin desenrollarlos. Su planteamiento es que si la tinta contiene una mínima cantidad de plomo, las letras se pueden leer mediante una tomografía computerizada de rayos X.
Esto sucede porque, según explican, el plomo absorbe hasta 25 veces más rayos X que los que absorbe el papiro calcinado, y eso hace que las letras resalten.
Y para saber si un pergamino contiene tinta con plomo, solo habría que pasar un sencillo equipo portátil de escáner de fluorescencia de rayos X sobre el papel: si los textos antiguos tienen plomo "se obtendría una firma enorme", sostiene el líder del estudio, Douglas Seiler.
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Actualmente los arqueólogos tienen muchos problemas para leer estos textos debido al bajo contraste de la tinta carbón sobre papel carbón pero "estamos bastante seguros de que si empiezan a buscar plomo, o si nos dejan buscarlo, el proceso mejorará. Este es el Santo Grial", subraya.
Hasta la fecha, solo se han podido desenrollar y leer virtualmente unos pocos rollos carbonizados de la Villa de los Papiros de Herculano, ya que la mayoría de los intentos realizados tras el descubrimiento de los rollos en 1752, acababan con los rollos convertidos en montones de ceniza. Al final, las autoridades italianas prohibieron tales esfuerzos.
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Los rollos que se pudieron desplegar eran textos desconocidos para los estudiosos, muchos de ellos escritos por el filósofo epicúreo Filodemo, quien vivió en Herculano un siglo antes de la erupción del Vesubio pero todavía hoy quedan unos 1.800 rollos y fragmentos de rollos de la biblioteca que se conservan en Italia, Francia e Inglaterra.
"Casi todo lo de la antigüedad se ha destruido", explica Seiler. "Queda muy poco, salvo papiros que se conservaron en un clima seco o algunas obras que fueron copiadas por escribas y transmitidas. Pero algunos de los rollos de Herculano no son copias. Son libros directamente del mundo antiguo, congelados en el tiempo. Provienen de círculos intelectuales romanos".
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Por eso, subraya el arqueólogo y coautor del estudio Leah Packard-Grams, "el valor de este proyecto es prácticamente incalculable" porque "lo que está en juego es de suma importancia en la historia de la literatura griega".
El proyecto podría ser útil también para leer papiros egipcios, asegura Packard-Grams, quien actualmente traduce textos griegos y egipcios de papiros conservados en el Centro de Papiros de Tebtunis de la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California en Berkeley que datan de entre el 300 a. C. y el 300 d. C.
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A diferencia de los de Herculano, estos papiros se conservaron en las áridas arenas de Egipto y muchos de ellos fueron escritos por un hombre llamado Dionisio, maestro de escuela y escriba a sueldo, quien registró sus actividades cotidianas, incluso el costo de los alimentos que compraba para sus hijos a lo largo del canal.
Como parte del estudio -publicado este miércoles en la revista Plos One-, mediante un escáner portátil de fluorescencia de rayos X, Packard-Grams confirmó que algunos de estos papiros, sobre todo los inscritos después del siglo I d. C., están escritos con tinta que contiene plomo y/o cobre, lo que, en su opinión, sugiere que también podría haber plomo en algunos de los rollos de Herculano.
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Para estos autores solo queda intentarlo con papiros antiguos porque durante las pruebas realizadas durante el experimento con los rollos carbonizados "las letras se iluminaron como un árbol de navidad". A partir de ahí, una IA especialmente entrenada para ello sería la encargada de "traducir" esos textos.