Hablar con ChatGPT sobre una ruptura sentimental, pedirle consejo antes de tomar una decisión importante o incluso utilizarlo como apoyo para aliviar la ansiedad se ha convertido en una práctica cada vez más habitual, sobre todo entre los jóvenes. Lo que hace apenas unos años parecía una curiosidad tecnológica se está consolidando como uno de los principales usos de la inteligencia artificial generativa.
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Los datos reflejan esta tendencia. Según un informe de 'Harvard Business Review', el uso más frecuente de la IA generativa es el apoyo emocional o el acompañamiento, por delante incluso de la organización de la vida personal, la búsqueda de un propósito vital o la adopción de hábitos saludables.
Al mismo tiempo, un estudio de Línea Directa de 2025 reveló que nueve de cada diez jóvenes españoles de entre 16 y 19 años utilizan la tecnología para informarse sobre salud y que el 24,8% de los españoles ha recurrido al autodiagnóstico digital como primera opción. En México, el fenómeno también gana terreno. Según la sexta edición del 'AXA Mind Health Report', el 71% de la población asegura utilizar herramientas de inteligencia artificial para buscar apoyo relacionado con su salud mental.
Este auge coincide con un contexto marcado por el deterioro de la salud mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.000 millones de personas en todo el mundo padecen algún trastorno o problema relacionado con su bienestar psicológico.
Sin embargo, el creciente recurso a estas herramientas también ha despertado preocupación. Una investigación publicada por el periódico británico 'The Guardian' alertó de que algunos sistemas de inteligencia artificial integrados en buscadores llegaron a ofrecer información sanitaria incorrecta o descontextualizada presentada como fiable para el usuario.
Precisamente por el impacto que estas tecnologías pueden tener sobre la vida de las personas, la Unión Europea ha incluido los sistemas de IA aplicados a la salud entre los ámbitos sometidos a mayores exigencias en su Ley de Inteligencia Artificial.
¿Por qué cada vez más personas hablan con ChatGPT de sus problemas?
Para la psicóloga mexicana María Fernanda Cruz Urquiza, el fenómeno responde a necesidades emocionales muy concretas. Según explica, cada vez observa más personas que recurren a ChatGPT antes de tomar decisiones importantes, especialmente relacionadas con conflictos de pareja o separaciones.
A su juicio, la inteligencia artificial ofrece algo que muchas personas echan en falta: disponibilidad permanente. "ChatGPT siempre valida lo que el usuario le cuenta, y esa validación constante es algo que a los pacientes les atrae mucho", explica. A ello se suma la posibilidad de expresarse sin sentirse juzgado y obtener una respuesta inmediata, una combinación especialmente atractiva para quienes sufren ansiedad.
La psicoterapeuta Cecilia Paredes Aldama coincide en parte con este análisis, aunque matiza que, por ahora, no ha observado que sus pacientes sustituyan la terapia por ChatGPT. Sí detecta, en cambio, que utilizan la herramienta para redactar mensajes, comunicarse de forma más asertiva o afrontar conversaciones difíciles. "Es un recurso, sobre todo para las personas que no quieren abrir sus problemas ante otros", señala.
Ambas especialistas coinciden en que la inteligencia artificial puede resultar útil en determinados contextos. Paredes considera que puede ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad cuando facilita la organización del tiempo, ayuda a establecer prioridades o incluso propone formas de poner límites en el entorno laboral. Sin embargo, insiste en que esa ayuda es superficial.
"La inteligencia artificial puede ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad, pero no elimina la causa". En la misma línea, Cruz Urquiza sostiene que ChatGPT puede convertirse en un primer recurso para personas que todavía no cuentan con estrategias de autorregulación emocional o que no pueden asumir el coste económico de una terapia psicológica.
"ChatGPT representa una alternativa económica que considero de gran ayuda como primer recurso". Aunque con matices diferentes, ambas coinciden en que la inteligencia artificial puede resultar útil como apoyo en situaciones concretas, siempre que no se confunda con un proceso terapéutico.
El problema de una IA que siempre da la razón
Uno de los aspectos que más preocupa a ambas psicólogas es la forma en que estos sistemas interactúan con los usuarios. Paredes advierte de que la inteligencia artificial suele adoptar un tono extremadamente complaciente. "La psicoterapia confronta; la inteligencia artificial no lo hace. Es totalmente complaciente".
En su opinión, si una persona busca constantemente la validación de ChatGPT, puede terminar reforzando interpretaciones equivocadas sobre su propia realidad. "Si acostumbras consultar a la inteligencia artificial y esta siempre te confirma que tienes razón, puedes acabar con una visión muy errónea de tu vida".
Incluso alerta de que ese funcionamiento podría reforzar conductas egoístas o potenciar determinados rasgos narcisistas. Cruz Urquiza comparte esa preocupación desde otra perspectiva. Considera que ChatGPT resulta "sobreempático", una característica que puede proporcionar alivio inmediato, pero que no favorece necesariamente un cambio profundo.
El vínculo humano sigue siendo insustituible
Aunque reconocen el potencial de la inteligencia artificial, ambas especialistas coinciden en que existe un elemento imposible de reproducir mediante un algoritmo: la relación terapéutica. Para Paredes, la vergüenza, la culpa o el sufrimiento emocional solo encuentran verdadero alivio cuando pueden compartirse con otra persona.
"La vergüenza es un estado emocional que se alivia hablándolo, compartiéndolo. Necesita conexión humana". En esa misma línea, sostiene que uno de los pilares de cualquier psicoterapia es precisamente el vínculo entre terapeuta y paciente. "Somos personas relacionales y la inteligencia artificial nunca va a reemplazar el vínculo humano".
Cruz Urquiza fundamenta esta idea en la evidencia científica sobre neurobiología interpersonal y resume su posición con una frase contundente: "La verdadera transformación terapéutica ocurre en la resonancia entre dos seres humanos, algo que la IA no puede replicar".
Una herramienta, no un sustituto
Las dos psicólogas llegan prácticamente a la misma conclusión. La inteligencia artificial puede ser útil para resolver dudas puntuales, organizar ideas, gestionar tareas o servir como primer apoyo cuando no existe otra alternativa inmediata. Pero cuando el malestar emocional es persistente o afecta a distintas áreas de la vida, recomiendan acudir a un profesional.
Como resume Cecilia Paredes: "La inteligencia artificial es tan solo una herramienta práctica; no hay profundidad". Y María Fernanda Cruz Urquiza lo sintetiza con otra reflexión que resume el debate sobre el futuro de la IA en la salud mental: "ChatGPT sabe muchísimo; sin embargo, aún no sabe lo que los humanos sabemos: acompañar desde la experiencia de ser".