Una doctora con guantes azules examina el cuero cabelludo de un hombre con un dermatoscopio digital; una tableta muestra la imagen ampliada del cabello.

Encontrar más pelo en el cepillo o la almohada puede generar preocupación, aunque no siempre indica una enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Encontrar más pelo en el cepillo, en la almohada o en el desagüe puede generar preocupación. Cada 7 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alopecia, una fecha que busca visibilizar las distintas formas de pérdida capilar y derribar estigmas. Sin embargo, la caída del pelo no siempre responde a la misma causa ni requiere el mismo tratamiento. Puede formar parte del recambio normal, ser consecuencia de una enfermedad o un período de estrés, o responder a una alopecia que necesita atención dermatológica.

La Mayo Clinic señala que perder entre 50 y 100 cabellos por día suele ser normal, porque el pelo nuevo reemplaza al que se desprende. La consulta médica es aconsejable cuando la caída se vuelve persistente, aumenta de manera visible, deja zonas con menos densidad o aparece en parches.

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La médica dermatóloga Leisa Molinari explica que el diagnóstico permite identificar “qué tipo de alteración está ocurriendo” antes de elegir una terapia. Esa evaluación resulta central porque tratamientos como el minoxidil, el plasma rico en plaquetas, los suplementos o los láseres no tienen la misma utilidad para todas las formas de pérdida capilar.

La alopecia androgenética es la forma más frecuente de caída progresiva

La alopecia androgenética está relacionada con factores hereditarios y hormonales. Puede afectar a hombres y mujeres, aunque suele manifestarse de forma diferente.

Vista superior del cuero cabelludo de un hombre con cabello fino, escaso y de color gris en la zona frontal.
La caída diaria de entre 50 y 100 cabellos suele formar parte del recambio normal del pelo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los hombres, es habitual que retroceda la línea frontal y disminuya la densidad en la parte superior de la cabeza. En las mujeres, puede aparecer un afinamiento más extendido, menor volumen y un ensanchamiento de la raya central.

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El proceso se asocia con la miniaturización de los folículos. En términos simples, cada folículo produce cabellos más finos, que crecen durante menos tiempo. La Mayo Clinic indica que este tipo de pérdida suele avanzar de forma gradual y puede hacerse más visible con la edad.

Molinari señaló que en algunas mujeres el cuadro puede asociarse con cambios hormonales, incluido el síndrome de ovario poliquístico. Por eso, además del examen del cuero cabelludo, el dermatólogo puede valorar antecedentes familiares, medicamentos, enfermedades y posibles desequilibrios hormonales.

La pérdida repentina de volumen no siempre implica una alopecia permanente. El efluvio telógeno puede aparecer después de una enfermedad, una cirugía, fiebre, estrés físico o emocional, postparto, pérdida importante de peso o cambios hormonales.

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El pelo tiene etapas de crecimiento, reposo y caída. Cuando el organismo atraviesa un evento que modifica ese ciclo, una mayor cantidad de cabellos puede entrar en la fase de desprendimiento. Es decir, el pelo se cae más, pero el folículo puede conservar la capacidad de volver a producir cabello.

Hombre de espaldas con calvicie en la coronilla se rasca la cabeza. Lleva camiseta azul. Pared de fondo clara.
Una consulta dermatológica permite identificar la causa de la pérdida capilar y definir el tratamiento adecuado (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Mayo Clinic advierte que una situación de estrés físico o emocional puede causar una reducción generalizada del grosor del pelo meses después del episodio. Según Molinari, la caída puede ser muy notoria y, de acuerdo con el origen y la evolución, puede revertirse de manera espontánea o requerir tratamiento.

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Detectar el factor desencadenante es parte central de la consulta. También puede ser necesario descartar anemia, alteraciones de la tiroides, déficit de hierro u otros problemas de salud.

La alopecia areata suele presentarse como zonas redondas o irregulares sin pelo. Puede afectar el cuero cabelludo, las cejas, la barba y otras partes del cuerpo.

MedlinePlus la describe como una afección que “ocasiona parches redondos de pérdida del cabello y puede llevar a la calvicie total”. Es una enfermedad autoinmunitaria. Esto significa que el sistema inmunitario ataca por error los folículos pilosos sanos.

En algunas personas, la pérdida de pelo es el único síntoma. Otras pueden sentir picazón, ardor o dolor antes de que aparezcan los parches. La evolución varía: en ciertos casos, el pelo vuelve a crecer sin tratamiento; en otros, se requieren terapias para controlar el proceso y favorecer la recuperación.

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La alopecia androgenética es una de las causas más frecuentes de caída progresiva del pelo (Freepik)
La alopecia androgenética es una de las causas más frecuentes de caída progresiva del pelo (Freepik)

Los parches de caída, la pérdida de cejas, la descamación, el enrojecimiento y los cabellos quebrados requieren una consulta temprana. Estas señales también pueden relacionarse con infecciones u otras enfermedades del cuero cabelludo.

El minoxidil es una de las opciones empleadas en algunas alopecias. Puede indicarse de forma tópica y, en pacientes seleccionados, por vía oral con seguimiento médico. Se busca prolongar la etapa de crecimiento y mejorar el grosor de los cabellos existentes.

El plasma rico en plaquetas se obtiene a partir de una muestra de sangre del propio paciente y se aplica en zonas con menor densidad. Su objetivo es estimular folículos que aún permanecen activos.

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Los láseres de baja intensidad y los láseres fraccionados son herramientas complementarias en casos seleccionados. Molinari indicó que pueden sumarse a tratamientos establecidos, aunque no reemplazan las terapias de primera línea cuando estas son necesarias.

Caída de cabello, alopecia, salud capilar, factores hormonales, pérdida progresiva. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
En los hombres, la alopecia androgenética suele afectar la línea frontal y la parte superior de la cabeza - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los suplementos solo tienen un papel claro cuando existe una deficiencia nutricional o metabólica confirmada. Hierro, zinc, proteínas y vitaminas intervienen en la salud del cabello, pero tomarlos sin evaluación puede retrasar el diagnóstico correcto.

La perimenopausia y la menopausia pueden coincidir con cambios en el grosor, el volumen y el crecimiento del pelo. En una nota previa a Infobae, la dermatóloga y tricóloga Cecilia Navarro Tuculet, coordinadora de Tricología del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que en mujeres predispuestas puede aparecer una alopecia por miniaturización.

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Ilustración de acuarela de la cabeza y mano de una mujer joven. La mano con uñas rojas presiona el cuero cabelludo, que tiene parches de calvicie y cabello ralo.
En las mujeres, la pérdida capilar puede manifestarse con menor volumen y un ensanchamiento de la raya central (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El pelo se afina y pierde su coloración”, explicó la especialista. Algunas mujeres también perciben una menor densidad general y mayor visibilidad del cuero cabelludo.

El dermatólogo Dante Surachi, médico de planta de la División Dermatología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, afirmó que en esta etapa los folículos pueden responder con mayor sensibilidad a las hormonas andrógenas. “Los niveles de estrógenos bajan mucho, mientras que los andrógenos suelen mantenerse”, señaló.

El diagnóstico permite diferenciar entre la alopecia androgenética femenina, el efluvio telógeno, la alopecia frontal fibrosante y otras causas de pérdida capilar. Esa diferencia define qué tratamiento puede ser útil y qué expectativas son razonables para cada persona.

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