Quien estos días sale a la calle, en muchos lugares aún no necesita chaqueta. El mes de octubre ha comenzado en Alemania y en media europa con temperaturas inusualmente suaves y elevadas, en algunas regiones se alcanzan alrededor de 25ºC. Tras el tiempo húmedo e inestable que muchos asocian con el otoño, esto se siente casi como una semana de verano atrasada.
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Pero, paradójicamente, este buen tiempo sería motivo de preocupación según una vieja regla campesina: "Si octubre es cálido y benigno, llega un invierno riguroso".
Quien se tome en serio este dicho debería ir buscando ya bufanda, guantes y pala para la nieve. Porque, según la regla, cuanto más amable sea octubre, más duro debería ser el invierno. Pero ¿es realmente así?
¿Un octubre cálido como señal de aviso?
Las reglas campesinas fueron en su día una especie de calendario del tiempo. Mucho antes de que hubiera satélites, globos meteorológicos y modelos informáticos, generaciones de personas observaron cómo transcurrían las estaciones. De esas experiencias surgieron rimas fáciles de recordar a modo de refranero, que debían orientar tanto la agricultura como la vida cotidiana.
El problema es que algo que durante décadas parece plausible no tiene por qué ser una relación fiable. En el caso concreto de octubre y el invierno siguiente merece la pena mirar atrás. Y ese repaso ofrece un contraejemplo bastante espectacular.
Cuando la regla campesina falló por completo
En el otoño de 2006 hizo un calor excepcional en Alemania. Quien entonces se hubiera guiado por la vieja regla habría tenido que prepararse para un invierno muy frío.
Ocurrió justo lo contrario: el invierno 2006/07 fue el más cálido en Alemania desde el inicio de los registros meteorológicos regulares en 1901. El Deutsche Wetterdienst calculó entonces una temperatura media de 4,3ºC, 4,1ºC por encima de la media de muchos años. No se registró ningún periodo prolongado de heladas.
También diciembre de 2006 fue excepcionalmente cálido, y enero marcó un récord de temperatura. La vieja regla tuvo así uno de sus peores aciertos posibles.
Por qué octubre no 'preprograma' enero
Los datos de medición muestran que la impresión actual de un "verano otoñal" no es solo subjetiva. Según el Deutscher Wetterdienst, septiembre de 2026 tuvo en Alemania una temperatura media de 15,9ºC, 2,6ºC por encima de la media de muchos años. Y se registraron claramente menos precipitaciones de lo habitual.
El 30 de septiembre se alcanzaron 31ºC en la zona del Alto Rin y 29ºC en el norte de Baden. El 1 de octubre hubo 25ºC en Baviera y Sajonia, y entre 23 y 25ºC en Berlín y Brandeburgo. Sin embargo, eso no significa que todo el mes de octubre vaya a seguir igual. Ya en los próximos días se prevé un cambio de situación atmosférica y una bajada de las temperaturas.
El tiempo en Alemania está influido por corrientes de gran escala. En los meses de invierno intervienen, entre otros factores, la distribución de presiones sobre el Atlántico, la denominada Oscilación del Atlántico Norte y cambios en la atmósfera ártica. También el vórtice polar puede desempeñar un papel en la distribución de las masas de aire frío.
Por eso, incluso con modelos modernos, es difícil hacer previsiones meteorológicas concretas a varios meses vista. Cuanto más se amplía el horizonte temporal, menos se trata de un pronóstico detallado para un día concreto y más de probabilidades y posibles evoluciones.
El Niño podría influir en el tiempo de Alemania
Hay, sin embargo, un elemento que hace interesante la mirada al invierno 2026/27: El Niño.
El fenómeno climático en el Pacífico tropical está evolucionando actualmente con una intensidad inusual. Según la agencia meteorológica y climática estadounidense NOAA, la probabilidad de un episodio de El Niño muy intenso en el otoño e invierno de 2026/27 supera el 90%.
Para el periodo de octubre a diciembre, NOAA estima una probabilidad del 75% de que la intensidad del fenómeno climático alcance un valor superior al de los episodios de El Niño registrados desde 1950.
El Niño influye en el sistema climático mundial. Sus efectos varían mucho según la región y dependen de otras condiciones atmosféricas. La propia NOAA subraya que esos posibles efectos no están garantizados.
¿Entonces sí habrá nieve?
Un invierno frío, por supuesto, no está descartado. Incluso tras un otoño muy suave pueden darse situaciones meteorológicas invernales en enero o febrero.
Pero como sabiduría popular procedente de una época sin satélites, la vieja regla campesina no ofrece un pronóstico fiable. Quien, ante los 20 ó 25ºC de principios de octubre, ya imagine un invierno gélido, puede de momento respirar hondo. El octubre cálido no es una cuenta atrás meteorológica hasta las heladas.