
Cada año se registran más de 7.000 nuevos casos de cáncer de mama en Perú y alrededor de 1.900 mujeres mueren por esa causa, según datos del Observatorio Global del Cáncer (OGC) de 2022. La cifra equivale a seis muertes diarias, pero el drama se profundiza por una realidad estructural: el déficit de mamógrafos en el país es tan severo que, con el equipamiento actual, tomaría más de 30 años realizar ese examen a todas las mujeres que lo necesitan. Frente a ese escenario, el Frente Parlamentario de Lucha contra el Cáncer en las Mujeres, conocido como “Bancada Rosa”, impulsa junto a asociaciones de pacientes una agenda legislativa para el periodo 2026-2031 orientada a garantizar el acceso oportuno y descentralizado al diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.
El panorama es urgente. El 70% de las pacientes recibe su diagnóstico cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados, y el tiempo de espera promedio para acceder a diagnóstico y tratamiento supera los seis meses. Esa demora tiene consecuencias directas sobre la supervivencia y la calidad de vida de miles de mujeres en todo el territorio nacional.
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“En Perú existe un severo déficit de mamógrafos; bajo las condiciones actuales de equipamiento, ni en 30 años se podrá realizar este examen a todas las mujeres que lo necesitan para salvar sus vidas. Por eso es de suma importancia que la Bancada Rosa continúe en el periodo 2026-2031”, advirtió Tatiana Balbuena, presidenta de la Asociación Palpa Mama.
La Bancada Rosa nació en marzo de 2026, en el marco del Día Internacional de la Mujer. Desde su creación, el frente logró incorporar el cáncer de mama dentro de la agenda parlamentaria, abrió un canal de participación para que las asociaciones de pacientes formen parte de las decisiones sobre diagnóstico y tratamiento, y fortaleció la fiscalización de las brechas de acceso que afectan a miles de mujeres peruanas.
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Con la instalación del nuevo Congreso, el desafío es dar continuidad a esa agenda y consolidar las reformas pendientes. Para las organizaciones de pacientes, los obstáculos que frenan la atención oportuna no se resuelven únicamente con más equipos o más presupuesto: requieren decisión política.
“Esta experiencia evidencia que avanzar en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama no solo es un problema técnico, sino sobre todo político. La voluntad de las autoridades es fundamental para destrabar los procesos que frenan la atención oportuna de las pacientes”, señaló Zarella Quiñonez, presidenta de la Asociación Esperanza del Centro.
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Durante este nuevo periodo parlamentario, la agenda de la Bancada Rosa estará centrada en erradicar la discriminación por origen en la atención del cáncer de mama. El objetivo es garantizar que cualquier mujer tenga las mismas oportunidades de acceso al diagnóstico y tratamiento, independientemente de su cobertura de salud o de la región donde resida.
Para lograrlo, el frente apunta al fortalecimiento del presupuesto descentralizado en el interior del país, una medida que busca reducir la brecha entre Lima y las regiones, donde la escasez de equipamiento y de especialistas es más pronunciada. La descentralización del diagnóstico es vista por las organizaciones de pacientes como la vía más directa para reducir la mortalidad.
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“El cáncer de mama se lleva la vida de seis mujeres al día en nuestro país. Detrás de cada una hay padres, cónyuges e hijos que pierden a un ser querido que pudo haber sobrevivido si el sistema le daba la atención oportuna. Por eso, la lucha contra el cáncer de mama debe seguir siendo una prioridad política. Desde el Congreso impulsaremos el trabajo conjunto con diputados y senadores de distintas agrupaciones para fortalecer esta agenda y lograr que más mujeres accedan a un diagnóstico y tratamiento oportunos”, declaró la diputada Rosangella Barbarán (Fuerza Popular).
La legisladora subrayó que el trabajo legislativo en esta materia debe trascender las coyunturas y los cambios políticos. La construcción de consensos entre distintas bancadas es, para los impulsores de esta agenda, la única forma de sostener avances concretos en el tiempo.
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La Bancada Rosa sostiene que afrontar el cáncer de mama exige aunar esfuerzos más allá de cualquier diferencia partidaria. La premisa es que esta enfermedad no tiene color político y que la prioridad absoluta debe ser articular un camino común para salvar la vida de miles de peruanas.
Ese enfoque transversal fue precisamente uno de los factores que permitió a la Bancada Rosa avanzar durante su primer periodo de existencia. Con el nuevo Congreso instalado, las asociaciones de pacientes y las legisladoras que integran el frente apuestan por replicar ese modelo de trabajo y ampliar su alcance hacia las regiones con mayores índices de mortalidad por esta enfermedad.
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