El uso cada vez mayor de drones por parte de los carteles de la droga latinoamericanos complicará significativamente la campaña de la administración Trump para detener el flujo de narcóticos ilícitos hacia Estados Unidos y eliminar las redes criminales que los producen y trafican, según un funcionario estadounidense familiarizado con una evaluación interna del Gobierno y otras personas con conocimiento del asunto.

Según estas personas, la principal preocupación es el continuo aprovechamiento de individuos con experiencia reciente en el campo de batalla durante la guerra entre Rusia y Ucrania, un conflicto que se ha caracterizado por una evolución casi constante en las tácticas y la tecnología de los drones. La evaluación del Gobierno, que no se había divulgado anteriormente, advierte además que las autoridades antidrogas de Estados Unidos y México están peligrosamente poco preparadas ante los desafíos que planteará este cambio.

En los últimos años, los carteles mexicanos han intensificado el uso del dinero y la coacción para reclutar personas, principalmente de Colombia, que han regresado de Ucrania, y han intentado enviar allí a sus propios “afiliados”, según funcionarios. Señalaron que los carteles estudian detenidamente el uso de frecuencias de radio alternas y otras técnicas para evadir los sistemas de interferencia antidrones, y que están adquiriendo modelos avanzados capaces de permanecer más tiempo en el aire y transportar más explosivos que los que poseen actualmente.

Según uno de los funcionarios, se espera que los carteles pongan en práctica en los próximos meses las habilidades y tácticas adquiridas mediante experiencia militar directa en Ucrania.

Este reportaje se basa en entrevistas con cinco funcionarios estadounidenses y uno mexicano que describieron los desafíos que los drones plantean a las operaciones antinarcóticos de ambos países. Hablaron bajo condición de anonimato para poder expresarse con franqueza sobre la situación y, en algunos casos, abordar información de inteligencia sensible que no se ha divulgado públicamente.

La revolución de los drones que se desarrolla al sur de la frontera entre Estados Unidos y México casi con toda seguridad socavará la guerra contra las drogas del presidente Donald Trump, una pieza central de su administración que, pese a una extensa y letal campaña del Pentágono contra presuntos narcotraficantes en todo el hemisferio occidental, no ha logrado reducir la cantidad de cocaína en las calles estadounidenses, como informó recientemente The Washington Post.

En un breve comunicado, el Departamento de Estado afirmó que colabora con las fuerzas del orden estadounidenses y sus homólogos en Ucrania “para adoptar medidas que mitiguen el riesgo de transferencia de habilidades en el campo de batalla” y aplica las lecciones aprendidas del conflicto en ese país sobre cómo derrotar drones para poder “contrarrestar la amenaza de los drones de los carteles”.

Los portavoces del Departamento de Justicia y de la Administración para el Control de Drogas no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Los grupos de narcotraficantes en México ya utilizan drones para eludir a las autoridades a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, empleándolos para vigilar las operaciones policiales e identificar rutas de contrabando, según funcionarios.

En respuesta, Estados Unidos ha acelerado sus actividades contra los drones y desplegó el mes pasado sistemas láser de alta energía que, según funcionarios militares, lograron derribar 11 drones vinculados con carteles entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre.

La creciente destreza de los carteles dará mayor urgencia al actual juego del gato y el ratón, declaró el general retirado Glen D. VanHerck, quien supervisó las operaciones militares estadounidenses en Norteamérica como comandante del Comando Norte y del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte.

VanHerck predijo que el mayor peligro estará fuera de la región fronteriza inmediata, ya que los carteles utilizarán nuevos drones cargados de explosivos principalmente para atacar a las fuerzas de seguridad mexicanas y a grupos criminales rivales.

Un alto funcionario del Departamento de Estado afirmó que el Gobierno estadounidense tiene conocimiento de combatientes internacionales procedentes de Colombia que lucharon en ambos bandos de la guerra entre Rusia y Ucrania y regresaron a Latinoamérica con conocimientos avanzados sobre tecnología y tácticas de drones que han beneficiado directa e indirectamente a organizaciones de narcotráfico.

Otro funcionario estadounidense involucrado en operaciones antinarcóticos afirmó que los carteles están enviando activamente a sus afiliados al campo de batalla entre Rusia y Ucrania con contratos de un año, a veces amenazando a sus familias para asegurarse de que regresen.

Los funcionarios ucranianos han restado importancia al asunto y afirman que los voluntarios internacionales tienen diversas razones para unirse al esfuerzo bélico, entre ellas el deseo de luchar por la libertad del país, la oportunidad de obtener una recompensa económica y la adquisición de nuevas habilidades.

Los nuevos reclutas son sometidos a controles de antecedentes para detectar a personas con “malas intenciones”, declaró Taras Palianytsia, funcionario de la oficina de reclutamiento extranjero del Ministerio de Defensa de Ucrania.

Un funcionario estadounidense afirmó que el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia han abordado el tema con sus homólogos ucranianos.

Un funcionario de inteligencia mexicano reconoció la creciente preocupación por la proliferación de drones de gran tamaño capaces de transportar explosivos y contrabando. Según un documento de inteligencia revisado por The Post, al menos un cartel posee aeronaves con entre seis y ocho hélices, lo que permite que un dron realice vuelos de varias horas y transporte más de 68 kilogramos.

#Colombia has become the epicentre of #drone warfare in Latin America.

Comments from ACLED’s Tiziano Breda feature in @Independent about how armed groups are rapidly adopting weaponised drones — and what President De la Espriella’s new offensive means for civilians caught in the…

— ACLED (@ACLEDINFO) September 15, 2026

Un funcionario de inteligencia mexicano afirmó que un cartel envió personal a China para adquirir drones que pueden equiparse con fusiles. Se cree que la organización está aprendiendo a operar las aeronaves y espera la oportunidad propicia para utilizarlas, añadió el funcionario.

Varios grupos armados en Colombia han formado alianzas con carteles mexicanos. El poderoso Clan del Golfo, por ejemplo, que opera en el norte de Colombia, lleva años aliado con el Cartel de Sinaloa, una de las principales redes criminales involucradas en el narcotráfico.

El Ministerio de Defensa colombiano declinó hacer comentarios, con el argumento de que el asunto es clasificado, y remitió las preguntas sobre los combatientes voluntarios al Ministerio de Relaciones Exteriores, que no respondió a la solicitud de comentarios.

Según un funcionario mexicano, tras regresar de Ucrania, a los especialistas colombianos en drones se les ofrecen grandes sumas de dinero y, en ocasiones, son trasladados a México para entrenar a grandes grupos de “droneros” o pilotos de drones.

Un colombiano que lucha en Ucrania declaró a The Post que calcula que podría haber hasta 100 de sus compatriotas solo en la ciudad sureña de Jersón. Se han convertido en una parte tan integral de las fuerzas armadas que el centro de reclutamiento extranjero compartió este año un mensaje en el que deseaba a Colombia un feliz día de la independencia, añadió.

Como la mayoría de los colombianos, se sintió atraído por Ucrania por la promesa de un salario mucho más alto que el que podría haber ganado en su país. Tras años luchando en el frente, incluso en unidades de asalto, dijo que planea tomar un curso de pilotaje de drones: un entrenamiento relativamente accesible de dos meses impartido por tropas ucranianas, en el que los participantes aprenden a pilotar un dron y a armarlo con explosivos.

Aunque afirmó no haber oído hablar nunca de carteles mexicanos infiltrándose en las filas ucranianas, reconoció haber escuchado a compañeros soldados colombianos mencionar su experiencia trabajando para guerrillas armadas o antiguos grupos paramilitares en su país de origen.

La propia Colombia ha experimentado un fuerte aumento en el uso de drones por parte de grupos armados en medio de la violencia que azota al país, un conflicto que se prolonga desde hace décadas entre grupos guerrilleros rivales que controlan amplias zonas rurales, incluidos corredores del narcotráfico de cocaína.

Según Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), un sistema global de monitoreo de conflictos, el número de incidentes de violencia con drones armados en el conflicto colombiano se disparó de 38 en el 2024 a 149 en el 2025. A principios de septiembre, el número de incidentes con drones este año ya superaba los 200, más que el total registrado durante todo el 2025.

A lo largo de las décadas, los carteles de la droga han demostrado ser muy hábiles para burlar a las fuerzas del orden estadounidenses y de los países socios, expandiendo su imperio multimillonario por todo el mundo a pesar de los esfuerzos de varias administraciones presidenciales por erradicar este comercio.

La letal campaña militar de Trump contra delincuentes de bajo nivel en el Caribe y el Pacífico Oriental impulsó a los narcotraficantes a utilizar más buques comerciales y transporte aéreo, junto con rutas marítimas modificadas, para eludir a las fuerzas estadounidenses. En algunos casos, los carteles han aprovechado su enorme riqueza para sobornar a funcionarios latinoamericanos corruptos que informan sobre la ubicación de los buques estadounidenses y ayudan a los narcotraficantes a coordinar sus movimientos, según informó anteriormente The Post.

Con ese fin, las autoridades estadounidenses y mexicanas prevén que los carteles seguirán perfeccionando sus tácticas y buscando maneras de eludir los sistemas gubernamentales antidrones, según funcionarios.

“Sabemos que los narcotraficantes tienen mucho más dinero que nosotros”, dijo el funcionario estadounidense involucrado en los esfuerzos contra el narcotráfico. “¿Cuál será el próximo gran problema que tendremos? Los drones”.