Uno de los aspectos más llamativos de la primera jornada del Festival Bamba fue la diversidad de propuestas musicales que se tomaron el Parque O’Higgins. Y entre los artistas que dieron vida a las primeras horas del evento destacó Catalina y las Bordonas de Oro, agrupación que ha conseguido revitalizar el bolero y acercarlo a nuevas generaciones.
Con una sólida presentación, marcada por la calidad de sus interpretaciones y una conexión inmediata con los asistentes, el conjunto liderado por Catalina Plaza logró entusiasmar a una audiencia que incluso terminó pidiendo más.
La actuación se produjo, además, en un momento importante para la agrupación, que continúa ampliando sus horizontes tras el lanzamiento de La alegría de los que lloran, un disco que los llevó a explorar otros ritmos latinoamericanos.
En conversación con La Cuarta, Catalina Plaza valoró la oportunidad de participar en un evento de estas características y alcanzar a nuevos públicos.
“Estamos muy contentos, fue una muy buena presentación, agradecidos completamente de que nos hayan considerado, pues somos una banda que intenta defender, difundir y componer música latina. Entonces está genial que nos hayan considerado en este festival que convoca, al final, a muchos géneros del continente”, destacó.
La cantante también puso énfasis en el carácter transversal de la convocatoria, algo que quedó en evidencia durante su espectáculo.
“Qué bonito ver que hay gente que disfruta de esta música, una música que, a lo menos el bolero, existe desde los años 20 y sigue vigente, y para nosotros es un honor poder representarla”, explicó.
“La gente lo recibió bacán, fue muy entretenido, fue muy bonito también ver que había gente de todas las edades. Eso me gusta de estos festivales, que son muy familiares, y este proyecto entra en la gente, en todas las edades”, agregó.
De hecho, durante los últimos minutos de su presentación, los asistentes comenzaron a pedir otra canción. Sin embargo, las restricciones de tiempo impidieron que el grupo completara el repertorio que tenía preparado.
“Ahí tuvimos un drama con el tiempo, nos faltaba una canción por presentar, pero qué bonito que la gente esté pidiendo otra. Eso quiere decir que les gustó, que se escuchaba bien también y que dimos un buen concierto”, sostuvo.

El regreso del bolero y su conexión con la memoria
Más allá de su paso por el Festival Bamba, Catalina Plaza también abordó el renovado interés que ha despertado el bolero durante los últimos años, especialmente entre públicos jóvenes.
Para la cantante, se trata de un fenómeno que va mucho más allá de su agrupación y que tiene importantes antecedentes en la escena musical chilena.
“El bolero está volviendo con mucha fuerza. Algo que digo siempre, nosotros no somos pioneros de nada. Esta música es muy popular, es muy de la gente y es una música que existe en las casas, en los cumpleaños”, planteó.
En ese sentido, destacó el trabajo que han realizado otros músicos nacionales para mantener vivo el género.
“Hace muchos años Macha y el Bloque Depresivo vienen haciendo un trabajo increíble. También nosotros la llevamos a las redes sociales y ahí como que agarró quizás gente más joven”, explicó.
Plaza también considera que este fenómeno representa una oportunidad para fortalecer el vínculo de los chilenos con sus raíces musicales.
“Somos muchos los colegas que están activando el bolero, el tango, el vals peruano, la música latina, y espero que eso siga contagiándose. Es una música muy nuestra que genera identidad. Es algo que nos falta a los chilenos, un poco de identidad”, reflexionó.
El alcance de ese movimiento también se refleja en los registros que recibe habitualmente la agrupación a través de sus seguidores.
“Actualmente nos llegan videos de mucha gente joven, gente en colegios, así interpretando nuestras canciones y eso es hermoso. Y también nos llegan videos de gente de 90 años cantando”, relató.
Pero el atractivo del bolero también tiene relación con su capacidad para acompañar experiencias personales y familiares. De hecho, en tiempos en que las plataformas de streaming ofrecen listas de reproducción para prácticamente cualquier actividad, desde cocinar hasta hacer el aseo, la música tradicional continúa encontrando espacios en la vida cotidiana.
“Yo creo que algo de lo más lindo que tiene este proyecto y este género en general es que te logra conectar con la memoria y con el recuerdo. Creo que son pocos los géneros que te logran conectar de esa forma con la memoria”, sostuvo.
Para ejemplificarlo, la cantante recurrió a una imagen que resulta familiar para quienes crecieron escuchando este tipo de canciones en sus hogares.
“Yo creo que todos nos acordamos de nuestros abuelos cantando algo de Lucho Barrios o tarareando algo ahí. Como que es una música que te lleva a una época y qué bonito poder traerla de manera contemporánea a la actualidad”, explicó.
Y es precisamente en esa mezcla de nostalgia y cotidianidad donde Plaza encuentra parte de la explicación de la vigencia del género.
“Así que bacán de que sigan existiendo playlists que nos hagan llorar y que nos hagan cortar cebolla. Es una música que nos acompaña en la cotidianidad, es una música que habla de cosas que a todos nos han pasado”, destacó.
A su juicio, las temáticas que aborda el bolero también contribuyen a que sus canciones sigan encontrando nuevas audiencias.
“El amor, el desamor sigue existiendo y nos sigue traspasando. La ausencia, la pena, la rabia, la felicidad, la naturaleza. El bolero es muy versátil y se puede agarrar desde muchos lados”, agregó.

Los nuevos caminos de Catalina y las Bordonas de Oro
Esa versatilidad también ha influido en la evolución musical de la agrupación, especialmente en la creación de La alegría de los que lloran, su más reciente trabajo discográfico.
En una reciente entrevista, Catalina Plaza ya había reconocido que el álbum los llevó a salir de sus zonas de confort. Ahora, la cantante profundizó en cómo esa exploración terminó transformando el proyecto.
“Nos cambió mucho, pero seguimos siendo los mismos. Seguimos disfrutando la música como hay que disfrutarla y llevándola desde la humildad hacia la gente”, aseguró.
La decisión de incorporar nuevos géneros surgió de manera natural, especialmente a partir de las experiencias que la banda había acumulado en sus primeras presentaciones.
“Nosotros igual hemos tocado harto en peña, en casa, en cumpleaños. Entonces siempre aparece la gente pidiendo salsa, pidiendo cumbia, y ahí nos dimos cuenta de que al final el bolero conversa con todos esos géneros y la gente necesita escuchar más ritmos”, señaló.
Esa búsqueda también respondió a las exigencias de sus espectáculos en vivo, que requerían un repertorio capaz de transitar por diferentes estados de ánimo.
“Nos hacía falta tener un disco así porque es difícil sostener un concierto de más una hora y media de puro bolero. Entonces necesitábamos variar y adentrarnos como a cosas más movidas”, explicó.
En cuanto al proceso creativo, Plaza recordó que las nuevas composiciones fueron tomando forma a través de la experimentación colectiva.
“Todas las canciones salieron en un juego, en los ensayos íbamos probando cosas y se iban metiendo los instrumentos y se transformaron en lo que es ahora”, recordó.
La experiencia también dejó abierta la posibilidad de seguir explorando otros sonidos en futuros trabajos.
“No nos vamos a quedar solamente en un género, queremos seguir investigando y quién sabe a lo que vamos a llegar”, adelantó.

Un Teatro Caupolicán para llorar y bailar
Uno de los próximos grandes desafíos de Catalina y las Bordonas de Oro llegará en diciembre, cuando la agrupación se presente en el Teatro Caupolicán, un escenario que representa un salto significativo respecto de los pequeños locales donde comenzaron su trayectoria.
Para Catalina Plaza, la magnitud del recinto también representa una oportunidad para dimensionar el camino que han recorrido.
“Esto también es un desafío para nosotros, nos estamos preguntando qué estamos haciendo, pero vamos por buen camino. Nosotros venimos de tocar en locales bien pequeños y encontramos muy hermoso poder estar en un escenario tan histórico con tanta gente”, comentó.
La cantante también destacó la importancia de vivir este momento junto a los músicos que la han acompañado durante el desarrollo del proyecto.
“Me emociona ver a mis amigos cuando estoy cantando, ver para atrás y darme cuenta de que estoy acompañada de gente genial y que somos todos uno. El proyecto por algo tiene nombre de banda y no de solista”, recalcó.
En cuanto al espectáculo, Plaza adelantó que preparan una presentación completamente nueva, con una puesta en escena especial y la participación de distintos invitados.
Entre ellos estarán Los Vásquez, quienes también participaron en La alegría de los que lloran. “Y van a haber muchos invitados e invitadas, artistas que nosotros admiramos en profundidad”, reveló.
El repertorio también contemplará varias sorpresas más que acompañarán a las canciones que han marcado la trayectoria del conjunto.
“Vamos a viajar por muchos géneros latinoamericanos, va a haber clásicos, por supuesto van a estar estas versiones que nosotros hacemos de los boleros de antaño y también vamos a presentar nuestras canciones de autoría y, además, canciones que quedaron fuera del disco, es decir, canciones totalmente inéditas que la gente no ha escuchado aún”, detalló.
En definitiva, la agrupación prepara un espectáculo que buscará reflejar su crecimiento musical sin perder el espíritu que la ha caracterizado desde sus inicios.
Y como resume la propia Catalina Plaza, la idea es ofrecer una experiencia que reúna las distintas facetas de su propuesta: “Se viene un concierto totalmente nuevo, que no hemos presentado antes, con una puesta en escena muy linda. Y también es un concierto para llorar y bailar”.
Las entradas para el show en el Caupolicán están a la venta en Punto Ticket.