Por Axel Christiansen9 AGOSTO 2026
Dicen que cuando las relaciones —ya sea amorosas, amistosas o de trabajo— se sienten algo monótonas, no hay nada mejor que poner un poco de emoción para romper la rutina. Y si de eso se trata, pocos lugares están diseñados para crear una noche inolvidable como Celda 13.
Mitad restobar y mitad parque de atracciones, el nuevo espacio ubicado en el segundo piso de The Jail llega con el mismo nivel de producción que el bar inspirado en las cárceles norteamericanas, pero con una identidad y temática distinta: un bar temático inspirado en las franquicias de terror más populares del mundo de Hollywood.

En Celda 13 (ubicado en Condell 1308) cada detalle está pensado para regocijar a esa alma oscura que todos llevamos dentro. En lugar de coronas de flores y luces de neón con mensajes inspiradores, nos encontramos con 7 cabinas especialmente retocadas para hacer tributo a series y películas de culto: ¿Quieres disfrutar de unos buenos tragos y una pizza mientras te mira fijamente una réplica de la muñeca Annabelle? Este es tu sitio.
O quizás tu onda es más de los slashers y prefieres estar en una mesa custodiada por el mismísimo Jason en el lago Crystal Lake. O una de mis favoritas: tener un happy hour de oficina rodeado de inquietantes juguetes tan tiernos como tétricos, y donde se esconde el mismísimo Chucky. En total son 7 las cabinas tematizadas, además de mesas tradicionales para grupos menos numerosos pero que quieren disfrutar de toda la ambientación.

Pero la verdadera magia comienza cuando, en medio de la noche, dos actores caracterizados de personajes de terror llegan al local y comienzan a interactuar con el público. En nuestra noche nos tocó un Pennywise, el payasito de It que era particularmente parlanchín e interactivo, sacando risas, gritos y momentos incómodos que causaban las carcajadas del resto de la mesa, y luego La Monja, cuya gracia era que sin decir una palabra y solo haciendo gestos podía hacerte sentir en una situación de terror.
Me pasó, por ejemplo, cuando fui al baño: después de lavarme las manos como corresponde, miro hacia la salida y estaba La Monja mirándome fijamente, causando una risa nerviosa pero inolvidable. Y si para muchos puede sonar como algo molesto, bueno, para eso están los bares tradicionales. Porque a la larga el terror que causa es siempre para provocar lo opuesto: la euforia que se transforma en risa o el efecto muy gracioso de escuchar cómo desde otra mesa se oye un grito agudo.

También forman parte de la apuesta tragos temáticos de autor que vienen no solo con sabores especiales, sino que también con posavasos muy llamativos inspirados en las películas que les dan nombre. Son 6 en total y tienen nombres como Sangre Inocente, Entre Sueños, Todos Flotan y El Mundo al Revés. Todos con base de vodka, gin o whisky y algún otro sabor exótico que prueba la valentía no solo de tu mente, sino que también de tu paladar.
La carta de comida es menos temática pero consiste principalmente en tablas y picoteos para compartir, pizzas, hamburguesas y algunos platos de fondo para los más hambrientos. Personalmente creo que el lugar se disfruta más como un bar con harto movimiento, sobre todo porque parte de la experiencia está en querer interactuar con la escenografía, tomarse fotos y llevarse uno que otro susto.

Para acudir a Celda 13 se recomienda reservar con antelación a través de sus redes sociales, ya que sobre todo los fines de semana suele llenarse. En la reserva se puede pedir una de las cabinas en específico o bien dejarse sorprender por el lugar. Celda 13 abre desde las 5 de la tarde y está abierto para todos aquellos para quienes Halloween es más que solo una fecha en el año: un estilo de vida.