Oriente Próximo

Teherán amenaza con que su respuesta a un nuevo ataque será mucho más amplia que en choques anteriores, mientras se multiplican las señales de que Washington e Israel preparan una ofensiva.

Automovilistas pasan junto a retratos del Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, en Teherán, este miércoles.

Automovilistas pasan junto a retratos del Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, en Teherán, este miércoles.AP Photo

Lara Villalón Estambul

Actualizado Viernes, 23 octubre 2026 - 12:40

Si Estados Unidos e Israel vuelven a atacar Irán, Teherán castigará no solo instalaciones militares, sino la columna vertebral económica de hasta siete países del Golfo. La amenaza la lanzó Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, que enumeró como posibles objetivos las instalaciones petroleras, los cables submarinos de telecomunicaciones, los centros de datos y las infraestructuras de inteligencia artificial. "Si el conflicto estalla de nuevo, contaremos con un plan más amplio", declaró a medios iraníes. "No puede existir un escenario en el que las arterias vitales de la economía iraní sean atacadas, mientras que la arquitectura económica que posibilita dichos ataques permanezca intacta e inmune", advirtió a los países vecinos, a los que ha acusado en múltiples ocasiones de acoger bases estadounidenses.

Teherán ha ido escalando el tono a medida que se acumulan los indicios de que Estados Unidos e Israel podrían estar preparando una nueva ofensiva contra el país. El lunes, decenas de cazas israelíes volaron cerca de la frontera iraní en una maniobra que Israel presentó como un ejercicio de entrenamiento, mientras que según el medio Axios, se trataba de una provocación para que Teherán reiniciara el conflicto. La maniobra coincidió con un incendio en una fábrica de aluminio en Arak, en el centro de Irán, que algunos expertos interpretaron como un sabotaje en el interior del país. Otras filtraciones en la prensa estadounidenses apuntan que Estados Unidos pretende lanzar una ofensiva tras las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, añadió leña al fuego asegurando que las conversaciones con Teherán están rotas y dejó en el aire una "sorpresa" contra el país. En los últimos cuatro meses ha amenazado hasta en siete ocasiones con atacar Irán, para después dar marcha atrás.

"Consideramos el próximo conflicto como una amenaza existencial", señaló Mehdi Mohammadi, asesor del negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf. "Una tercera guerra en dos años supone una amenaza para nuestra propia existencia. Nuestra estrategia es la de 'cero líneas rojas'", aseguró, tras advertir que si se desata un nuevo conflicto, abarcará una área geográfica "más amplia de lo que el enemigo prevé". La agencia Fars, próxima a la Guardia Revolucionaria, informó de que se han transmitido instrucciones a las distintas unidades militares y operativas ante la posible reanudación de la guerra. Si mueren dirigentes iraníes y civiles, las represalias no se limitarán a objetivos militares e incluirá también "objetivos políticos", señala la agencia. Rezaei, por su parte, advirtió de que quien se enfrente a Irán sufrirá diez veces más bajas, aunque matizó que su prioridad es cerrar la guerra en condiciones que reduzcan el riesgo de otra y que preferiría la vía diplomática.

Las tensiones regionales siguen en el Estrecho de Ormuz, donde Irán mantiene su escalada de ataques contra buques, en una intensidad superior a los peores días de la guerra en marzo. La Guardia Revolucionaria aseguró ayer que atacó a la vez a cuatro buques mercantes que realizaban trasvases de petróleo en el estrecho de Ormuz, y que otros tres resultaron dañados al chocar con minas.

Mientras, Arabia Saudí sigue bajo el fuego constante de los hutíes, con ataques dirigidos a infraestructuras clave, que han forzado a varios países a emitir alertas a sus ciudadanos para que no viajen al país. Washington ordenó ayer la salida de su personal diplomático de Riad, así como de otras capitales del Golfo.

Ante esta situación regional, ministros de Exteriores de cuatro países europeos -Alemania, Italia, Francia y Reino Unido-, junto con Turquía, Arabia Saudí, Pakistán y Egipto se reúnen hoy en Estambul para coordinar una respuesta a las crisis que se acumulan en el vecindario, especialmente Irán, Yemen y Gaza.