Las claves

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Un grupo de vecinos de Ceuta apedreó el coche de la diputada Julia Ferreras al confundirla con miembros de la ONG navarra Negu Gorriak.

La protesta, convocada en redes sociales, buscaba rechazar la presencia de activistas abertzales y derivó en lanzamientos de piedras y huevos al vehículo.

La Policía tuvo que intervenir con botes de humo y retuvo al menos a una persona, mientras el coche de la diputada y sus acompañantes quedó destrozado.

El Gobierno de Ceuta y varios políticos han condenado la agresión y han pedido evitar la violencia en las protestas ciudadanas.

Un grupo de vecinos ceutíes apedreó la tarde del pasado domingo el coche de la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras al confundirla con una activista de la ONG navarra ‘Negu Gorriak/Derecho a Techo’.

Ante la llegada de la organización abertzale, se lanzó una convocatoria de manifestación en redes sociales. Los manifestantes, que agredieron con piedras y huevos al vehículo, buscaban echar a los integrantes de la organización por considerarlos de izquierda radical.

La concentración jaleaba "puta ETA, puta ETA, eh, eh" y "somos caballas" y ha llegado a increpar a los agentes que trataban de controlar la situación acusándoles de "sanchistas", según narra el periódico local El Faro de Ceuta. Las protestas esperaban detener la llegada de lo que consideraban "grupos radicales proetarras", bajo el eslogan "basta ya contra los radicales".

El colectivo navarro buscaba en su visita a la ciudad autónoma "poner el cuerpo como escudo" para prestar ayuda humanitaria e integrarse en las labores de emergencia y observación de supuestas agresiones contra personas refugiadas, según un comunicado que compartieron en redes.

El vehículo de la diputada, según han trasladado varios miembros de la formación política Ceuta Ya! en Instagram, tuvo que huir del espacio donde tenía lugar la protesta vecinal y se encuentra destrozado.

El también diputado de la Asamblea de Ceuta Mohamed Mustafa Ahmed ha informado a través de su perfil en Instagram que su compañera Ferreras ha denunciado lo ocurrido ante la Policía. Además, al menos una persona ha sido retenida por la Policía en el momento de los hechos y trasladada a dependencias policiales para ser identificada, según han informado fuentes del departamento a Efe.

"Su coche está destrozado. Al pasar por el puerto, los manifestantes la han emprendido a golpes contra el vehículo, lanzándoles de todo tanto a ella como a las dos personas que la acompañaban", ha explicado, al tiempo que ha aclarado que "nada tienen que ver con los activistas que llegaban hoy".

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La actuación policial

Se han vivido varios momentos de tensión entre los agentes de Policía y los manifestantes. El grupo de vecinos ha llegado a cortar la carretera, por lo que los efectivos han pedido que se desplazaran a la playa de El Trampolín. Ante la negativa, los agentes tuvieron que lanzar botes de humo.

El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, el SUP, ha denunciado que la situación vivida era "perfectamente previsible", ya que "la llegada del colectivo desplazado desde Navarra había sido anunciada públicamente con antelación", de la misma forma que las llamadas a manifestarse en su contra.

"Una vez más, han sido nuestros compañeros quienes han tenido que colocarse en medio", defiende el texto difundido por la organización sindical. "Los policías no pueden seguir pagando con su seguridad las consecuencias de una planificación insuficiente", prosigue el comunicado.

El SUP defiende una "respuesta preventiva" en la que se "dimensione el dispositivo, se separe a las partes y se disponga desde el primer momento de efectivos suficientes" frente a situaciones que constituyan "un riesgo evidente de confrontación entre grupos".

Cientos de ceutíes bloquearon la frontera con Marruecos durante la jornada del 20 de septiembre.

Por ello, exige "planificación, anticipación, instrucciones claras y efectivos suficientes".

La organización reseña en su texto la "especial gravedad" de los hechos por la proximidad del campamento de acogida de migrantes instalado en el puerto que alberga a 1.700 personas.

"Llevamos semanas advirtiendo de los riesgos de instalar un dispositivo de estas características en un entorno portuario especialmente sensible. El riesgo no termina en la puerta de las tiendas de campaña. Lo ocurrido hoy demuestra hasta qué punto cualquier incidente en su entorno puede repercutir inmediatamente sobre la seguridad del dispositivo y obligar a movilizar nuevos recursos policiales", señalan.

Condena de la violencia

Por su parte, el Gobierno ceutí ha expresado su más "firme condena ante la agresión" y ha trasladado su solidaridad y apoyo. El Ejecutivo se ha mostrado comprensivo en un comunicado con "los momentos de enorme dificultad que atraviesa la ciudad", pero han afirmado que "hay una línea que nunca debemos cruzar: la violencia no es una alternativa".

"Ninguna causa, por legítima que sea; ninguna reivindicación, por justa que resulte; y ninguna provocación pueden justificar una agresión. Debemos hacerlo desde la ley, el respeto y la convivencia. La violencia no fortalece nuestras reivindicaciones; las debilita. ", continúa el texto.

Ilustración de las niñas migrantes que realizan la prostitución en Ceuta tras la invasión.

"Podemos estar cansados. Podemos estar indignados. Podemos exigir justicia y podemos hacernos escuchar. Pero nunca mediante la violencia. Ceuta se defiende con firmeza, con unidad y dentro de la ley", cierra el comunicado del Gobierno de Juan Jesús Vivas.

Reacciones políticas

Durante toda la mañana los políticos están reaccionando a los hechos que tuvieron lugar en Ceuta.

El ministro de Política Territorial y responsable del mando único para la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, Ángel Víctor Torres, ha querido "condenar esta salvajada" y ha insistido en que "esto no puede repetirse". Ha achacado la agresión a discursos políticos del odio que "exacerban" a la opinión pública.

Por su parte, la titular de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha culpado a la derecha y la ultraderecha de crear un "clima" que ha permitido el ataque. Bajo su criterio, las palabras no son "neutrales" y cree que hablar de invasión altera la convivencia.