China desplegó en julio un récord de 244 barcos cerca de Taiwán, una presión marítima que, según autoridades y analistas, no solo busca reforzar la presencia del régimen de Beijing en aguas disputadas, sino también reunir datos útiles para una eventual guerra submarina y para sostener escenarios de cuarentena o bloqueo sobre la isla.
En los primeros 21 días de este mes, la Guardia Costera taiwanesa detectó 152 embarcaciones chinas. Desde mayo, la cifra acumulada alrededor de Taiwán y varias de sus islas periféricas llegó a 1.247, de acuerdo con datos oficiales citados por Taipei Times.
El salto fue abrupto: en junio se habían registrado 55 barcos, en mayo 30 y en julio del año pasado 58. El promedio del último mes fue de casi ocho embarcaciones por día en aguas próximas al territorio principal taiwanés.
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Alrededor de 60% correspondía a barcos de guardacostas. El resto estaba compuesto por buques de investigación y otras naves gubernamentales.
Las cifras no incluyen buques de guerra chinos, que el Ejército de China despliega cerca de la isla casi a diario. Ese dato agrava la evaluación de la Guardia Costera de Taiwán, que advirtió sobre un deterioro de la situación en el entorno marítimo de la isla.
Un alto funcionario de la Guardia Costera, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hacerlo públicamente, dijo al medio que el aumento se concentró de manera marcada en julio. También sostuvo que el Partido Comunista Chino “nunca ha gobernado Taiwán ni un solo día” y que “sin soberanía sobre la tierra, no tiene derecho a reclamar zonas económicas en el mar”.
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China lleva años enviando guardacostas y barcos de investigación por la región Asia-Pacífico, en especial en el Mar de China Meridional. Funcionarios y analistas describen esas operaciones como tácticas de “zona gris”: acciones de presión que no alcanzan el umbral formal de un acto de guerra.

En el caso de Taiwán, la inquietud no se limita al volumen. La isla vive bajo la amenaza constante de una invasión china, pero el crecimiento de la presencia marítima también alimentó temores sobre una posible cuarentena o un bloqueo destinado a impedir la entrada o salida de barcos con energía u otros suministros críticos.
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La Guardia Costera había señalado previamente que China opera más de 120 buques de investigación oceanográfica. El organismo sigue de cerca a unas 41 embarcaciones que actúan en aguas taiwanesas.
Entre ellas figura el Tong Ji, que en mayo rodeó la isla y siguió el borde de las aguas restringidas del territorio principal de Taiwán. Según la Guardia Costera, el barco ignoró las órdenes de retirarse y probablemente realizaba muestreos oceanográficos y estudios del fondo marino.
El organismo considera que esas tareas pueden alimentar bases de datos chinas para guerra antisubmarina. En junio, esa actividad fue seguida por la primera patrulla china de aplicación de la ley en aguas al este de Taiwán.
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A comienzos de este mes, China también anunció medidas de “control de tráfico” para el estrecho de Taiwán mientras el tifón Dolphin avanzaba hacia la región. Ese movimiento se sumó a una secuencia de acciones que la Guardia Costera y analistas leen como parte de una presión marítima más amplia.
Ryan Martinson, especialista en estrategia marítima china en el Colegio de Guerra Naval de Estados Unidos, dijo citado por Taipei Times que los barcos de investigación chinos pertenecen y son operados por institutos civiles, pero los datos que obtienen se comparten con el Ejército.
“Ese tipo de datos y conocimiento es muy útil para las fuerzas navales chinas, que operarán en estas aguas en caso de conflicto”, afirmó. Agregó que esa información es “especialmente importante para la guerra antisubmarina y la guerra submarina”.
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Martinson señaló que en los últimos meses observó “un aumento muy grande” en el número de buques de investigación chinos que operan alrededor de Taiwán, sobre todo al este de la isla principal. A su juicio, la novedad no está en la táctica, sino en la escala: dijo que estas operaciones alrededor de Taiwán no tienen precedentes.
El funcionario taiwanés añadió que esos buques científicos fueron vistos “operando en conjunto” con barcos de la Guardia Costera china. Esa coordinación apareció con claridad en el caso del Xiang Yang Hong 03, observado este mes dentro de las zonas económicas exclusivas de Taiwán y Japón.
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Jason Wang, director de operaciones de ingeniSPACE, empresa que analiza imágenes satelitales y señales de barcos, dijo que la nave se desplazó sobre fosas marinas profundas y cables de telecomunicaciones. Según Wang, estaba escoltada por un buque de la Guardia Costera china y por un pesquero integrado en la milicia marítima china.
“Es la primera vez que vemos a la milicia marítima escoltar a un buque de investigación en aguas de Taiwán”, afirmó. Wang sostuvo que el objetivo era reunir datos hidrográficos recientes de la fosa de Ryukyu y de la fosa del este de Taiwán para operaciones antisubmarinas, y negar a Estados Unidos y a otros aliados la posibilidad de hacer lo mismo.
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Para Martinson, todos esos movimientos forman parte de la misma dinámica. “Representan una clara escalada en los esfuerzos de Beijing por ejercer jurisdicción sobre las aguas que rodean Taiwán, presionar al liderazgo del país y socavar su soberanía y sus derechos soberanos.”