En el instante en que en el Hospital de Carabineros (Hoscar) reciben la información de que un uniformado fue lesionado por disparos, un elaborado protocolo se echa a andar en el recinto médico institucional ubicado en Av. Antonio Varas.
Lo primero es ir recopilando la mayor cantidad de información posible sobre en qué consistió el ataque, para que el equipo médico que reciba al herido adelante sus procedimientos y esté al tanto de cuál será la urgencia.
En paralelo se activan las comunicaciones con un equipo multidisciplinario de profesionales conformado por psicólogos y asistentes sociales, que serán quienes atiendan a los familiares que llegarán hasta el hospital a ver a los suyos.
Ese es el protocolo que se activó durante la mañana del 17 de julio de este año, luego de que el subteniente Nicolás Velozo Tonelli (24) y el cabo primero Luciano Ascencio Ibáñez (29), ambos de la 42° Comisaría de Carabineros, terminaran baleados en medio de un fallido patrullaje en Lo Espejo.
Esa mañana, los uniformados intentaron hacer un control de identidad preventivo a Benjamín Aedo González, alias “el Panda”, quien comenzó a disparar con un arma calibre 9 milímetros. Producto de esa arremetida, el subteniente Veloso y el cabo Ascencio resultaron baleados en varias partes del cuerpo.
El coronel Héctor González del Campo (58), quien está a cargo del Departamento de Beneficios de Salud del Personal del Hospital de Carabineros, se encontraba en el Hoscar esa mañana. Recibió la notificación en un WhatsApp de coordinación destinada a esos efectos. “Después de ver ese chat nos dirigimos al servicio de urgencia. Escuchamos el helicóptero llegar y en el lugar ya había autoridades, generales, colegas y familiares. Llegaron los lesionados y estaban todos los profesionales esperando”, recuerda el coronel.
Veloso y Ascencio forman parte de una estadística preocupante. De acuerdo a cifras de Carabineros solicitadas por La Tercera, en los primeros seis meses de este año nueve carabineros han sido heridos a bala en actos de servicio. El número es más del doble de lo ocurrido en el mismo período de 2025, donde cuatro carabineros fueron heridos con disparos.
En el desglose, los carabineros lesionados en ese primer semestre de 2025 pertenecen a dotaciones de Viña del Mar, Arica, Recoleta y Providencia, mientras que en los ocurridos en lo que va de 2026 pertenecen a Temuco, Padre Las Casas, San Fernando, Puerto Varas, La Florida, dos en Santiago y los dos restantes de Lo Espejo.
En las mismas estadísticas revisadas por este medio también se contabilizaron nueve uniformados baleados en el segundo semestre de 2025, año que cerró con un total de 13 carabineros lesionados por armas de fuego en actos de servicio.

Hechos de 2026
Entre las cifras de este año se encuentra el caso del cabo primero Marcos Cosme Barquero (32), miembro del GOPE, quien fue atacado el 15 de julio, cuando participaba de un operativo de captura de Carlos Cancino, conocido como “el Rana”, uno de los presuntos responsables del homicidio del suboficial mayor Eugenio Nain. Cosme fue baleado en el rostro y murió tres días después en el Hospital Base de Valdivia.
Asimismo, allí se cuenta el caso de Javier Figueroa, en Puerto Varas, que, pese a que hay diligencias que apuntarían a que se trata de un ataque realizado por él mismo, el caso aún está siendo investigado por el Ministerio Público como un ataque contra un carabinero.
El alto número de carabineros baleados en lo que va del año, eso sí, contrasta con la baja sostenida que han venido teniendo los delitos violentos. A mediados de junio, el Ministerio de Seguridad informó que los homicidios bajaron un 14% comparado con el mismo periodo. Lo mismo ocurrió con los robos violentos, que bajaron 11%, y con el robo violento de vehículos, que cayó a 17%.
A eso se suma la ambiciosa agenda de seguridad que impulsa el Ejecutivo, con decenas de proyectos de ley, una reforma constitucional e indicaciones para mejorar considerablemente las condiciones y el sueldo de los uniformados.
El alza de carabineros heridos a bala se da en el marco de la participación de adolescentes o jóvenes en delitos violentos. De hecho, “el Panda” es un delincuente de 20 años. “Hemos tenido casos impactantes últimamente, tenemos una fuerte demanda”, dice el coronel.
El Ministerio de Seguridad fue consultado por estas cifras, pero al cierre de la edición no hubo respuesta.

Un nuevo departamento
El coronel González asumió en marzo dicho cargo en el Hoscar, luego de ser seleccionado en el llamado al servicio, instancia en la que uniformados en retiro pueden volver a vestir el traje de Carabineros para trabajos puntuales, específicamente de corte administrativo.
El oficial, quien en sus años de actividad pasó por las filas del OS7, como parte del equipo del exministro del Interior Jorge Burgos y luego un año en la embajada de Italia, es consciente de que la delincuencia hoy es distinta a la que le tocó ver en sus años de actividad en la calle.

Es por ello, dice, que es clave el departamento que está dirigiendo y que se inauguró en abril de 2026. Después de todo, una cosa es el ingreso a urgencias y otra es la posterior recuperación que necesitan tener los carabineros, lo que se puede extender por años.
Es justamente, casi de manera coincidente con el aumento de carabineros lesionados de los últimos meses, que el Hoscar ha habilitado nuevas dependencias, con mayor personal y más especializaciones.
La unidad que encabeza el coronel está integrada por 22 funcionarios de distintas áreas. Son ellos quienes hacen un seguimiento personalizado del caso a caso. “Coincidentemente, lo veníamos trabajando hace un par de meses para crear este equipo interdisciplinario más afinado”, dice el coronel.
El uniformado, quien estuvo jubilado por ocho años, reflexiona respecto del armamento con que están lesionando a los uniformados: “En mis tiempos los delincuentes tenían solo revólveres y unas armas de fantasía. Ahora tienen armas semiautomáticas, automáticas y de 9 milímetros hacia arriba. Eso nos preocupa”.