
Agentes del modelo de inteligencia artificial Claude, de Anthropic, descubrieron un sistema enzimático desconocido en el ADN de virus que infectan bacterias, con una estructura que recuerda a la de CRISPR, la herramienta de edición genética. La empresa aclaró que todavía no sabe para qué sirve.
El hallazgo, difundido a través de un comunicado y un preprint (un estudio científico que todavía no pasó la revisión de otros expertos), es el primer resultado público del laboratorio de biología que Anthropic había confirmado hace apenas una semana.
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Según el comunicado oficial, la empresa le dio a Claude una única instrucción: buscar en una base de datos masiva ejemplos interesantes de transcriptasas reversas, enzimas que copian ARN en ADN y que las bacterias usan como parte de su sistema inmune.
Cerca de 950 agentes de Claude revisaron más de 200.000 transcriptasas reversas durante 21 horas, usando 210 millones de tokens (las unidades de texto que procesa y cobra un modelo de lenguaje). El sistema identificó 3.500 sistemas candidatos y los redujo a los 20 más prometedores para un análisis detallado.

Uno de los agentes, mientras examinaba el ADN alrededor de una transcriptasa reversa poco común, detectó un patrón repetitivo. Es espectacular: puedo ver a simple vista un arreglo de repeticiones en tándem, eso es un arreglo repetitivo parecido a CRISPR, escribió en su registro, según reprodujo Anthropic.
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El sistema resultante, al que la empresa bautizó ART (transcriptasas reversas asociadas a un arreglo, por su sigla en inglés), se encuentra en bacteriófagos, los virus que atacan bacterias del género Staphylococcus. Está formado por la enzima, un gen vecino de función desconocida y una serie de repeticiones de ADN espaciadas de forma regular, similar al arreglo que en CRISPR permite programar cortes genéticos precisos.
Feng Zhang, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts y del Instituto Broad, y uno de los pioneros de la edición genética con CRISPR, revisó el preprint antes de la publicación. Este es un ejemplo interesante de cómo los agentes de inteligencia artificial pueden contribuir al descubrimiento biológico, afirmó, según el comunicado de Anthropic.
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No todos los científicos consultados por la prensa coincidieron con ese entusiasmo. Dimitri Perrin, de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, sostuvo que la enzima central ya era conocida y que lo nuevo es apenas la sospecha de que forma parte de un sistema más amplio, según reprodujo Gizmodo.

Kevin Blake, microbiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington en San Luis, dijo que no hay nada que indique que el sistema sea un rival de CRISPR como tecnología o que pueda convertirse en un tratamiento, según declaró a Al Jazeera y reprodujo Gizmodo. Blake recordó que existen incontables secuencias parecidas a CRISPR en la naturaleza que siguen sin identificarse simplemente porque la mayoría de las especies bacterianas nunca fueron estudiadas.
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Anthropic también reconoció una limitación central: cuando repitió la misma búsqueda diez veces más, ninguna de esas corridas volvió a encontrar el arreglo repetitivo. La empresa atribuyó el resultado a la magnitud de la tarea y a la variabilidad con la que sus agentes navegan los datos, según reportó el sitio Quartz.
El descubrimiento se conoció horas antes de que el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, se dirigiera al Consejo de Seguridad de la ONU para advertir sobre los riesgos que representa la carrera de la inteligencia artificial entre su empresa y sus competidores, según reportó el sitio Gizmodo. Amodei difundió el hallazgo en una publicación en la red social X minutos antes de esa reunión.
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En esa publicación, el ejecutivo escribió que el equipo de ciencias biológicas de la empresa sugirió un área amplia de investigación, que Claude leyó la literatura científica y una gran cantidad de datos genómicos, y que después propuso experimentos que los científicos de la empresa llevaron a cabo. Amodei aclaró que la función precisa, la utilidad biotecnológica y la importancia real del hallazgo todavía no están claras.

El laboratorio de biología molecular de Anthropic, ubicado en la bahía de San Francisco, solo trabaja con los niveles más bajos de riesgo biológico y no maneja patógenos que puedan infectar humanos. Todo el trabajo experimental lo realizan científicos humanos, mientras Claude se limita a analizar datos genómicos y ayudar a interpretar los resultados.
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La noticia también tuvo eco en el mercado: las acciones de empresas dedicadas a la edición genética con CRISPR, como CRISPR Therapeutics, Intellia Therapeutics y Beam Therapeutics, cayeron tras la difusión del anuncio, según reportó Quartz. Anthropic dijo que las investigaciones para determinar la función real de ART continúan y pidió a otros científicos que envíen propuestas de investigación para extender el enfoque a nuevos problemas.