Durante años, smart quedó asociada a aquellos diminutos autos de dos plazas concebidos para moverse por las grandes ciudades. Su regreso a la Argentina muestra cuánto cambió la marca estos últimos años: el #1 es un SUV compacto eléctrico, con cinco plazas, 272 CV y una propuesta que busca combinar dimensiones urbanas con un posicionamiento premium.

Probamos durante seis días la versión Pro, que cuesta US$54.500, y recorrimos alrededor de 300 kilómetros entre ciudad, autopista y ruta. La gama se completa con la alternativa base Pure, la de mayor confort Pro+ y la deportiva BRABUS.

El resultado fue un vehículo confortable, rápido y muy bien equipado en seguridad, aunque con dos condicionantes importantes para el mercado argentino como lo son la autonomía para viajar y la necesidad de disponer de un lugar donde cargarlo habitualmente.

La versión Pro cuesta US$54.500

El #1 mide 4,27 metros de largo, 2,02 m de ancho y tiene 2,75 m de distancia entre ejes, una combinación bien aprovechada. Es suficientemente compacto para moverse y estacionar con facilidad en ciudad, tiene buena visibilidad y un radio de giro que facilita las maniobras, pero cuatro adultos pueden viajar cómodamente y con buen espacio para las piernas. El baúl ofrece 323 litros y llega a 986 con los asientos plegados.

El baúl ofrece 323 litros y llega a 986 con los asientos plegados

Al mismo tiempo, está bien resuelto el confort de marcha. La suspensión logra un equilibrio entre firmeza y comodidad y, aunque claramente no fue pensado para terrenos irregulares, absorbe de manera aceptable los pozos e imperfecciones que abundan en muchas calles argentinas. La cámara de 360° tiene buena resolución y los sensores ayudan sin resultar excesivamente invasivos.

Mide 4,27 metros de largo, 2,02 m de ancho y tiene 2,75 m de distancia entre ejes

Potencia de sobra y buen comportamiento en ruta

El motor entrega 272 CV y 343 Nm, tiene tracción trasera y acelera de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos. La respuesta es inmediata y la potencia sobra para el uso urbano. Donde más se aprecia es en autopista, donde el eléctrico resuelve los sobrepasos con soltura y mantiene un aplomo notable a más de 130 km/h.

También está muy bien resuelta la insonorización. A velocidades de ruta el habitáculo permanece bien aislado y los cambios rápidos de carril no alteran la sensación de estabilidad. La dirección, por su parte, es precisa y suficientemente liviana para maniobrar en ciudad.

El motor entrega 272 CV y 343 Nm

En el interior, la calidad percibida está en línea con el posicionamiento que busca la marca. La consola central es práctica, el cargador inalámbrico queda bien ubicado y la climatización es potente. Casi todas las funciones se concentran en una pantalla central de 12,8 pulgadas, que durante la prueba resultó rápida e intuitiva. Debajo conserva accesos táctiles para algunas funciones frecuentes, sumado al instrumental full HD de 9,2″ y un head up display.

Casi todas las funciones se concentran en una pantalla central de 12,8 pulgadas

Aun así, la dependencia de la pantalla para tantos comandos sigue siendo discutible, ya que obliga a desviar la atención del camino para operaciones que con un botón físico podrían resolverse por tacto. No es un problema exclusivo de smart, sino una tendencia cada vez más extendida en la industria.

La dependencia de la pantalla para tantos comandos sigue siendo discutible

Su consumo y autonomía

La versión Pro utiliza una batería de 49 kWh y homologa 310 kilómetros de autonomía WLTP. En los aproximadamente 300 kilómetros de la prueba, repartidos de manera pareja entre ciudad y ruta, registró un promedio de 16,1 kWh/100 km.

La computadora también fue confiable. Con 80% de batería indicaba unos 250 kilómetros disponibles y, completamente cargado, alrededor de 291 km. La estimación descendió de manera coherente con la distancia recorrida y tampoco se observó una caída abrupta al aumentar la velocidad.

Registró un consumo promedio de 16,1 kWh cada 100 km

Para un uso principalmente urbano es una autonomía suficiente. La situación cambia si se pretende utilizarlo como único vehículo para viajar. Un trayecto como Buenos Aires-Mar del Plata no puede completarse con una sola carga y obliga a incorporar una parada para recargar.

Durante el test se utilizó un cargador rápido de la empresa Chargebox. Desde aproximadamente 20% hasta 100%, la operación demandó una hora y 23 minutos y el cargador contabilizó 42,47 kWh, con una potencia registrada de 30,66 kW. La capacidad máxima admitida por el vehículo es bastante superior, ya que smart declara hasta 130 kW en corriente continua, con un tiempo de 30 minutos para pasar del 10% al 80% bajo las condiciones adecuadas.

Desde aproximadamente 20% hasta 100%, la operación demandó una hora y 23 minutos

Por eso, para un potencial comprador, más importante que la autonomía es tener la posibilidad de cargar el vehículo en el hogar. Poder recuperar durante la noche lo consumido durante el día hace que convivir con el auto sea sencillo y depender exclusivamente de la todavía limitada red pública argentina cambia considerablemente la experiencia.

Uno de sus puntos fuertes: la seguridad

La dotación de seguridad es uno de los aspectos más destacados. Tiene siete airbags, incluido uno central, frenado autónomo de emergencia, control de crucero adaptativo con Stop & Go, detección de punto ciego, alerta de tráfico cruzado y asistentes de mantenimiento y prevención de salida de carril, entre otros sistemas. Pero no importa solamente cuántos asistentes tiene, sino cómo funcionan. Durante la prueba mostraron una calibración muy buena, con intervenciones suaves y poco invasivas.

El #1 Pro deja pocas objeciones importantes como producto. Es confortable, rápido, silencioso, espacioso para sus dimensiones y especialmente completo en seguridad. Sus principales condicionantes aparecen alrededor del auto.

La versión BRABUS cotiza a US$73.900; la seguridad es pareja entre todas las alternativas de la gama

El primero es la infraestructura, donde con unos 300 kilómetros reales, viajar exige planificar recargas y disponer de un cargador en casa resulta casi indispensable para que la experiencia cotidiana tenga sentido.

El segundo es el precio de US$54.500. Es una cifra elevada para un vehículo que, por autonomía y por la red de carga disponible actualmente en la Argentina, resulta mucho más fácil de justificar como segundo auto de una familia —del segmento al que apunta— que como único vehículo.