
Un fármaco usado contra la artritis reumatoide, mostró en dos ensayos clínicos una eficacia alta frente a la alopecia areata grave, una enfermedad autoinmune que afecta a cerca del 2% de las personas y que podría sumar así una nueva opción terapéutica en la antesala de una posible aprobación regulatoria, informó la revista Wired.
En los estudios participaron 1.399 personas de entre 12 y 64 años que habían perdido al menos la mitad del cabello del cuero cabelludo. Fueron asignadas al azar para recibir 15 miligramos diarios, 30 miligramos o placebo.
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Los resultados mostraron que, a las 24 semanas, alrededor del 45% de quienes recibieron 15 miligramos y entre el 54% y el 55% de quienes tomaron 30 miligramos de upadacitinib lograron un crecimiento de al menos el 80% del cabello del cuero cabelludo. En los grupos placebo, ese resultado apenas se observó en entre 1,5% y 3,4% de los participantes.
La alopecia areata es una enfermedad autoinmune y crónica que provoca pérdida de cabello o vello, por lo general en parches. Es la segunda forma de calvicie más común en el mundo y su tratamiento presenta dificultades porque el problema surge de una respuesta anómala del sistema inmunitario contra los folículos pilosos.
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El medicamento evaluado ya se utiliza en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide. La lógica detrás de su uso en alopecia areata es que ambas comparten una alteración inmunitaria que desencadena inflamación, y upadacitinib bloquea una de las vías que las células inmunitarias usan para enviar esas señales.

Hasta ahora existían indicios clínicos de beneficio, pero la evidencia procedía sobre todo de reportes de casos y experiencias limitadas. Los nuevos datos, presentes en la revista médica JAMA Dermatology, provienen de ensayos amplios diseñados para medir con mayor rigor beneficios y riesgos.
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Además del crecimiento parcial del cabello, entre 13% y 14% de los pacientes tratados con 15 miligramos alcanzaron una recuperación completa del cabello del cuero cabelludo a las 24 semanas. En el grupo que recibió 30 miligramos, esa recuperación total se registró entre 20% y 22,5%.
El estudio también observó mejoras en el crecimiento de cejas y pestañas, además de avances en varias medidas vinculadas con la calidad de vida. Esos resultados ampliaron el efecto del tratamiento más allá del cuero cabelludo, que fue el criterio principal de evaluación.
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Según JAMA, los ensayos clínicos incluyeron 118 pacientes adolescentes de entre 12 y 17 años, un grupo históricamente subrepresentado en la investigación sobre alopecia areata. Los resultados en este subgrupo fueron, en términos numéricos, superiores a los del conjunto de la población adulta, lo que refuerza el potencial del fármaco en pacientes jóvenes con una enfermedad que puede tener un impacto significativo en su desarrollo social y emocional.

Los efectos secundarios más habituales fueron acné, infecciones respiratorias, nasofaringitis y aumento de una enzima muscular en sangre. La frecuencia de eventos adversos graves fue baja en los tres grupos.
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Esos episodios ocurrieron en 1,6% de quienes recibieron 15 miligramos, en 2,3% de quienes tomaron 30 miligramos y en 0,4% del grupo placebo. Los datos sitúan a la fase 3 —la etapa de investigación que antecede a la aprobación regulatoria— como uno de los últimos pasos clínicos antes de que el fármaco pueda aspirar a una autorización específica para alopecia areata.
Los autores de los ensayos señalan que, a las 24 semanas, no se observó un techo en la respuesta terapéutica, lo que sugiere que los beneficios podrían continuar en crecimiento con el tiempo. Para confirmarlo, hay un tercer ensayo en marcha, orientado a evaluar la eficacia y seguridad del fármaco a largo plazo, y a explorar ajustes de dosis según la respuesta clínica de cada paciente.
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La investigación fue financiada por AbbVie, fabricante de upadacitinib. Vale destacar que la revista advirtió que esos conflictos de interés no anulan los resultados, pero sí forman parte de los elementos que deben considerarse al interpretar sus conclusiones.