Antes de preparar una ensaladas o servir alimentos crudos, hay un paso que a veces hacemos con prisa o incluso pasamos por alto: lavarlos y desinfectarlos de manera correcta.
Esto sucede porque a simple vista pueden verse limpios, pero las frutas y verduras suelen tener restos de tierra y otras impurezas que no siempre son visibles.
Si tienes dudas sobre cuál es la forma correcta de hacerlo, aquí te damos el paso a paso para que disfrutes tus comidas con mayor seguridad.

El agua elimina la suciedad visible, pero la desinfección es el paso que disminuye la presencia de bacaterias. Foto: Unsplash
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- Carnes y aves
Aunque algunas personas acostumbran enjuagar el pollo, la carne de res, el cerdo o el pescado antes de cocinarlos, esta práctica no es correcta.
De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), lavar estos alimentos no elimina las bacterias y, por el contrario, aumenta el riesgo de contaminación cruzada en la cocina, porque al enjuagar estos alimentos bajo el chorro de agua, las gotas salpican el fregadero, los utensilios e incluso otros alimentos, dispersando microorganismos.
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Otro error es utilizar jabón, detergente, vinagre, limón o cualquier otro producto para desinfectar la carne, pues estos ingredientes no eliminan los microorganismos de forma segura y, en algunos casos, pueden quedar residuos que vuelvan al producto inseguro para su consumo.
- Mariscos
El blog de nutrición Nutrición CRM explica que la forma de limpiar los mariscos depende de cada especie para eliminar restos de arena, impurezas y facilitar su preparación.
En el caso de los mejillones se debe raspar la concha con ayuda de un cuchillo o una esponja de acero para retirar los residuos; después, hay que quitar los filamentos que sobresalen; una vez limpios, deben estar una hora en un recipiente con agua, sal y maicena; pasada la hora, se enjuagan y se comen al gusto.
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Para las almejas, ostiones y pata de mula, el proceso consiste en dejarlos reposar durante una hora en agua con sal dentro del refrigerador para que expulsen la arena acumulada en su interior; después ya pueden sazonarse.
Los camarones únicamente necesitan enjuagarse bajo el chorro de agua fría, después retirarles el intestino, y por último cocinarlos o comerlos crudos.
En cuanto al resto de los mariscos, basta con lavarlos con agua fría antes de prepararlos, ya que, por lo general, no requieren un proceso de limpieza adicional.
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- Huevos
La USDA explica que los huevos que se venden en supermercados no deben lavarse nuevamente antes de guardarlos en el refrigerador, esto se debe a que pasan por un lavado controlado que elimina impurezas y los deja listos para su almacenamiento.
Por ello, volver a lavarlos puede ser contraproducente, pues al manipularlos de nuevo, especialmente si la cáscara tiene alguna fisura, crece el riesgo de contaminación cruzada y de que los microorganismos lleguen al interior del alimento.
- Frutas y verduras
Este mismo organismo indica que deben enjuagarse bajo el chorro de agua para retirar restos de tierra, polvo y parte de microorganismos que se encuentran en la superficie.
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En el caso de alimentos con cáscara gruesa o con mucha tierra, como las manzanas, las papas o las zanahorias, se pueden tallar con un cepillo exclusivo para la cocina.
La USDA no recomienda lavar frutas y verduras con jabón, detergente o cloro, ya que estos no están diseñados para utilizarse en alimentos y podrían dejar residuos que representen un riesgo para la salud.

Los alimentos frescos conservan mejor su calidad cuando se limpian y almacenan de forma adecuada. Foto: Freepik
- Frutas y verduras
El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo indica que una vez limpios, sino tienes un desinfectante comercial, puedes prepara la solución de esta manera:
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- Mezcla una cucharadita (5 mililitros) de cloro líquido en un litro de agua potable, ya que esta proporción permite obtener la concentración adecuada para desinfectar los alimentos de forma segura.
- Después, sumerge las frutas y verduras en la solución durante 5 a 10 minutos.
- Por último, enjuágalas con agua potable para eliminar cualquier residuo de cloro antes de consumirlas o almacenarlas.
Tienes que tener en cuenta que los huevos, las carnes y las aves no deben desinfectarse con esta solución; en estos casos, una cocción adecuada es la que elimina la mayor parte de las bacterias.
Asimismo, para evitar la contaminación cruzada, procura utilizar utensilios distintos para cada tipo de alimento; lo ideal es contar con una tabla para carnes y otra para frutas y verduras.
Si solo tienes una, lávala y desinféctala antes de volver a usarla, ya que esto previene gran parte las enfermedades gastrointestinales.
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