
La semana pasada estuve en París, en la Argentina Week, el encuentro que el Gobierno argentino organizó para atraer inversores, con el presidente Milei y sus ministros. Esta semana estoy en Buenos Aires, donde he hablado con muchos empresarios y economistas. Este artículo surge de esas dos semanas. Soy optimista con la Argentina. Este es mi escenario realista si Milei gana en 2027 y mantiene el rumbo.
Si termina su segundo mandato en diciembre de 2031, veo una Argentina con una economía entre un 22 % y un 34 % mayor que la de 2026. Sumado a lo que ha crecido desde que asumió, sería entre un 29 % y un 42 % más grande que la de 2023. Para eso tiene que crecer entre el 4 % y el 6 % anual durante cinco años. ¿Es mucho pedir? Argentina ya lo hizo: entre 1991 y 1998 creció cerca del 6 % anual de media, con la recesión de 1995 por la crisis mexicana incluida.
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La población casi no crece, así que el PIB por habitante aumentaría prácticamente en la misma proporción. En dólares, el PIB pasaría de unos 690.000 millones a cerca de un billón, y el PIB por habitante de unos 14.800 dólares a más de 21.000.
Donde veo el cambio más grande es en las exportaciones. Este año rondarán los 100.000 millones de dólares y en 2031 pueden estar entre 140.000 y 160.000 millones. La diferencia sale de Vaca Muerta, el yacimiento de petróleo y gas de Neuquén, y de la minería de cobre, litio y oro.
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El petróleo ya es el primer producto de exportación del país: casi 4.700 millones de dólares en el primer semestre de este año. A finales de 2026 empieza a funcionar el oleoducto Vaca Muerta Sur, 437 kilómetros de tubería entre Allen y Punta Colorada, en la costa atlántica de Río Negro, que sacarán al mar el petróleo de Neuquén. Arranca con 180.000 barriles diarios y llegará a 550.000 en 2027. Horacio Marín, el presidente de YPF, calcula que en 2030 se exportarán 750.000 barriles diarios, unos 20.000 millones de dólares al año. Esa cuenta sale con el barril cerca de 73 dólares; a 63 serían 17.000 millones.
El gas llega después. Southern Energy, el consorcio de Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar, va a instalar dos buques de licuefacción en el Golfo San Matías, en Río Negro, uno a finales de 2027 y otro a finales de 2028. Entre los dos producirán 6 millones de toneladas anuales de gas natural licuado, unos 2.500 millones de dólares al año. Un tercio ya está comprometido durante ocho años con SEFE, la energética estatal alemana. YPF prepara con socios internacionales un proyecto el doble de grande, Argentina LNG, de otros 12 millones de toneladas, que al mismo precio serían unos 5.000 millones al año. Es lo menos seguro de todo lo que cuento para 2031.
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Petróleo, Southern Energy y Argentina LNG suman unos 27.500 millones. Marín proyecta bastante más para toda la energía: entre 50.000 y 58.000 millones hacia 2030 o 2031. Es la proyección de una empresa y exige más producción, más oleoductos, más plantas de licuefacción y precios altos. El Banco Central calcula 34.000 millones en 2030.
La minería exportó 6.075 millones en 2025 y la Cámara de Empresas Mineras espera superar los 9.000 este año. Para 2030, la Secretaría de Minería proyecta 15.411 millones, y la Cámara Minera junto con la Bolsa de Comercio de Rosario, 18.500. El litio pasaría de 911 millones a 4.534, el oro subiría hasta 5.697 y el cobre, que hoy no se exporta, aportaría unos 4.600. El cobre es el que más cuesta: hacen falta 41.000 millones de dólares de inversión en minas que tardan años en construirse.
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El agro es el que menos crece porque ya es grande. Exportó unos 52.000 millones en 2025 contando toda la agroindustria. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta para la campaña 2026/27 un récord de 42.200 millones solo en granos y derivados, con una cosecha de 155,8 millones de toneladas. Ese récord se debe a los precios: este año la soja ha subido un 27 %, el trigo un 45 % y el maíz un 21 %. Para 2031 calculo entre 55.000 y 60.000 millones.
Sumo energía, minería, agro y el resto de la industria que, sin contar la minería, exportó unos 18.000 millones en 2025 y que calculo entre 20.000 y 25.000 en 2031. Con la cifra de energía del Banco Central, el total ronda los 130.000 millones. Con la de YPF está entre 140.000 y 160.000, que es mi rango. Un país que exporta 150.000 millones es mucho menos vulnerable a la falta de dólares, que ha estado detrás de casi todas las crisis argentinas. Siguen contando las importaciones, los pagos de deuda y los movimientos de capital, pero con ese nivel de exportaciones Argentina tendría mucho más margen que hoy.
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La inflación va a cerrar este año cerca del 30 %, igual que en 2025, la pobreza ha vuelto a subir del 28,2 % al 32,3 % y la actividad cayó un 2,9 % en julio respecto de junio. Para llegar a 2031 como lo describo, hace falta que la inflación baje a un dígito, cosa que veo hacia 2028 o 2029, y que la pobreza caiga hasta el 20 %. Eso último es lo más difícil de todo, porque exige empleo fuera del petróleo y de las minas.

El riesgo país, la sobretasa que paga la deuda argentina sobre la de Estados Unidos, estaba en 430 puntos en julio y ha saltado por encima de 600. Buena parte de esa subida se debe al miedo a que el kirchnerismo vuelva en 2027. Si Milei gana, buena parte de ese miedo desaparece. Los inversores seguirán mirando las reservas, los pagos de deuda y lo que pase después de 2031. Con ocho años de superávit fiscal y reservas que crecen con las exportaciones, veo el riesgo país entre 150 y 250 puntos, donde están hoy México y Brasil. La agencia S&P califica hoy la deuda argentina con B-, seis escalones por debajo del grado de inversión, la nota que exigen muchos fondos de pensiones y aseguradoras para comprar la deuda de un país.
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La bolsa argentina vale unos 80.000 millones de dólares, el 12 % del PIB. La media del resto de América Latina es el 36 %. Con un PIB de un billón y un mercado del 30 % al 36 % del PIB, la bolsa valdría entre 300.000 y 360.000 millones, unas cuatro veces más que hoy. Buena parte de ese aumento vendría de empresas que hoy no cotizan y de ampliaciones de capital, así que el Merval, el índice de la bolsa de Buenos Aires, subiría menos que el valor total del mercado. Con beneficios que crecen al ritmo del PIB en dólares y un riesgo país mucho más bajo, veo razonable que el Merval se duplique en dólares.
Este es mi escenario realista. Depende de que Milei gane en 2027, mantenga el rumbo y la economía crezca entre el 4 % y el 6 % anual en los cinco años siguientes. Creo que la Argentina puede conseguirlo.
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