Cáscaras de coco cubren un hueco profundo en la calzada de la calle Roberto Estrada en su intersección con la Francisco de Orellana, en el sector de las Orquídeas, en el norte de Guayaquil.
Los restos de esta fruta tropical amortiguan el paso de los vehículos, livianos y pesados, que circulan por el carril derecho de esta arteria vial. Las cortezas fueron colocadas, luego de ubicar primero un poco de cemento, por moradores del sector para prevenir siniestros de tránsito.
El bache, de unos 40 centímetros de profundidad, es rellenado frecuentemente con este residuo orgánico desde hace unos cuatro meses cada vez que cede. “No es justo que esto lleve tantos meses así. Lo que no hacen las autoridades, nos toca hacerlo nosotros. Como nadie viene a cubrir ese hueco, aquí procuramos taparlo para evitar más accidentes, que ya han ocurrido”, comenta Julio, morador de esta zona.
Publicidad
Julio señala que algunos peatones y motociclistas se han caído al perder el equilibrio cuando pasan por el bache. El riesgo es mayor, asegura, cuando llueve y la calle se anega. “No ven, pasan sin darse cuenta por ahí y se caen”, cuenta el adulto mayor y precisa que usan los restos del coco que les regala un comerciante del sector.
A escasos metros de este “parche” improvisado ciudadano, en la esquina del carril izquierdo, otro hueco profundo resulta peligroso para los conductores de carros, bicicletas y motos que se movilizan por ese vecindario. Este punto es considerado ‘muy transitado’ por los consumidores de un supermercado ubicado en la esquina.
“Necesitamos que tapen esos huecos, porque cuando llueve no se los distingue y la gente se puede caer”, dice otra moradora, que se identificó como Mariana. La mujer, de 74 años, camina con precaución por esa esquina con ayuda de un bastón. “Es difícil para mí, debo ir con cuidado”, indica.
Publicidad
Publicidad
El deterioro en ambos puntos de esta calzada se repite en diferentes vías de la ciudad. Cerca de esta zona, a lo largo de la calle Defensa Civil entre Roberto Estrada y Manuel Ignacio Gómez-Lince, hay al menos seis huecos de diferentes dimensiones y profundidades en el carril derecho que afectan la circulación de los conductores que se dirigen a las Orquídeas y a Mucho Lote 1.
Otros huecos en el asfalto se ubican en la avenida de las Américas, en el carril central y en sentido sur-norte, a la altura de la Aviación Civil.
También, al menos dos pasos a desnivel tienen calzada deteriorada con baches en el norte. Uno de ellos está ubicado en la Francisco de Orellana, en tramos a la subida y a la bajada del viaducto, en sentido sur-norte, a la altura de la décima etapa de la Alborada.
El otro se encuentra en el sector de Bellavista y conecta la José María Velasco Ibarra con la Carlos Julio Arosemena. Allí, el pasado 12 de octubre, un motociclista falleció al caer del paso tras presuntamente perder el equilibrio en un bache.
Al día siguiente, maquinaria cubrió el hueco con asfalto. No obstante, el bache que está metros más adelante, del lado izquierdo, sigue agrandándose cada vez más.
En el centro, hay baches profundos en la intersección de la Juan Montalvo y Baquerizo Moreno. El deterioro se debería, según moradores, al paso de buses. También, hay un hueco de unos 10 centímetros de profundidad en la calle José Córdova y Julián Coronel; y otro más se encuentra en el carril central de la avenida Quito en su intersección con la Julián Coronel.
Publicidad
Otros dos puntos que resultan peligrosos para los conductores están en las calles José Córdova y Padre Solano, en donde se ha colocado una caña para tapar un hueco; y en Baquerizo Moreno y Junín, en donde hay piedras grandes y un palo con malla anaranjada sobre una cubierta metálica.
Este último punto llevaría unos tres meses así, estima Dalia, administradora de un local comercial que asegura haber presenciado varios accidentes de tránsito: “Algunos carros se han chocado contra esas piedras porque van distraídos. Las motos, igual. Hace unos días, una pareja que iba en motocicleta no se dio cuenta de las piedras, perdió el equilibrio y ambos se cayeron sobre la acera”.
En el sur, el deterioro se evidencia en al menos una docena de vías. Por ejemplo, en la calle Vicente Trujillo y Bogotá, en sentido centro -sur, hay un hoyo de un metro y medio de perímetro, que ha sido cubierto con material pétreo. “Así lleva unos tres meses”, cuenta un residente de La Saiba.
Otros baches están en la avenida Domingo Comín y Pedro Saad, en el carril derecho y en sentido centro-ur; y en las calles Tena y Los Esteros, en el sector de Los Esteros, en el carril central.
“Eso está así hace muchos meses. Necesitamos que arreglen este tramo porque los vehículos se dañan. Yo tuve que cambiar los amortiguadores y las barras porque se desgastaron muy rápido por pasar a diario por aquí”, dice Israel, quien moviliza a moradores en su tricimoto. Israel asegura que ha gastado $ 150 en el cambio de las piezas mencionadas.
En ese punto, los conductores no pueden esquivar caer en esos baches, cuyo tramo cubre casi la totalidad de los 3 metros del carril izquierdo, porque la vía es de doble sentido. “Toca pasar ahí sí o sí, porque como pasan carros de ambos lados me puedo chocar si trato de invadir el otro carril”, expone el conductor. (I)