Faltando unos pocos metros para la línea de llegada, el atleta Javier Carriqueo logró alcanzar a su principal contrincante, Gabriel Soto Muñoz. Se debatió unos segundos qué hacer y decidió que lo justo era que el joven oriundo de Plottier se consagrara como campeón de la competencia de trail en Villa Pehuenia.
Los neuquinos llegaron juntos a la meta, con un agotamiento físico notable. Javier no dudó en señalar a Gabriel como el ganador del evento deportivo. Ambos se fundieron en un abrazo sincero y de esta forma, los dos clasificaron para la tercera etapa de la carrera de trail en Villa La Angostura que ya tiene fecha en noviembre.
El último fin de semana, los atletas participaron en una carrera de 25 kilómetros por senderos cubiertos de nieve en Villa Pehuenia, donde se concretó la segunda etapa de una competencia que arrancó en junio en Tandil, provincia de Buenos Aires.
En esta ocasión, participaron unos 800 corredores de todo el país que suelen verse seducidos por la experiencia de transitar por caminos de nieve con 800 metros de desnivel positivo en el cerro Batea Mahuida, en el límite de Argentina y Chile.»Se sale del muelle de la costa y se atraviesa el parque de nieve Batea Mahuida. Se recorren varios senderos de comunidades mapuches y luego se baja. Fue un invierno tan nevador que había como un metro y medio de nieve. Quizás dos«, arriesgó Carriqueo, oriundo de San Martín de Los Andes que tiene dos participaciones en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 y de Londres en 2012. Hoy, con 47 años, integra el Seleccionado Nacional de Trail Running y está radicado en Plottier.
En la carrera que se desarrolla en el centro oeste neuquino, reconoció, suele haber bastante nieve aunque, este año, «lo positivo era que se trataba de nieve dura. Cuando hay nieve blanda es un suplicio correr porque te hundís. Es complejo y cuesta mucho más«.
En varios tramos de la carrera, Carriqueo y Soto Muñoz corrieron casi juntos, pero en un momento, el muchacho de 28 años sacó una leve ventaja. «En una zona de bosque frondoso, me perdí por un instante breve. De pronto, volví a tenerlo a la vista, como a 80 metros. Pero en una zona donde no había marcas, neutralizamos la diferencia que teníamos y volvimos a quedar juntos«, relató Carriqueo.

En los últimos años, este deportista y Soto Muñoz compartieron varias carreras. Sin embargo, coincidieron en que esta última “fue una de las más disputadas: uno tomaba la delantera y de pronto, el otro lo pasaba”. «Por mi manera de correr, soy muy conservador. Suelo dejar que una carrera se desenvuelva y aparezco sobre el remate final, pero esta vez fue disputada y quedamos los dos contentos con eso«, confió Carriqueo.
En el tramo final, Carriqueo se debatió qué hacer: «Si Gabriel no se hubiese perdido, yo no hubiera podido alcanzarlo y no le hubiera sacado una diferencia de 100 metros. Me pareció que lo justo era que ganara«. Ninguno remató para llegar primero. «Le dije que se adelantara nomás porque me parecía lógico que ganara», reconoció Carriqueo.
El atleta de Plottier cruzó la meta en 1 hora, 50 minutos y 53 segundos, un segundo por delante de Carriqueo.
«La organización entendió que había que conversarlo y nos consultaron a los dos qué había pasado. Gabriel dijo que era un empate; yo planteé que no tenía problema en que él fuera el ganador. Era justo. Finalmente, lo consideraron empate», destacó.
En 33 años de carreras, Javier nunca había vivido una situación similar como la de Villa Pehuenia. «Íbamos detonados los dos, ya muy cansados y lo cierto es que los dos nos esforzamos mucho. Un triunfo más o menos no me iba a cambiar mucho en lo personal. Gabriel me hubiera ganado si no se hubiera pedido«, manifestó.

Javier le lleva 17 años a Gabriel. Ambos viven en Plottier, comenzaron corriendo pista y luego, se volcaron a las carreras de montaña. «Gabriel ya lleva cuatro años y tiene mucho potencial. Está llegando a su madurez deportiva y si bien nos encontramos más en competencias que entrenando, tenemos muy buen diálogo entre los dos«, señaló.
El sincero saludo al término de la carrera llamó la atención tanto a los organizadores como a los deportistas. «Más allá de la diferencia de edad hay respeto mutuo. Él halaga mi trayectoria; yo, su calidad de persona y su potencia deportiva«, mencionó Carriqueo que es profesor de educación física y tiene a su cargo el entrenamiento de un grupo con discapacidad. Este viernes, viajará a Colombia para acompañar a Mateo Sepúlveda, un atleta con disminución visual de 20 años, que es campeón parapanamericano en salto en largo y 100 metros.