Durante semanas, internet se plagó de rumores sobre la posible celebración de la boda de Cristiano Ronaldo (Funchal, 41 años) y Georgina Rodríguez (Buenos Aires, 32 años). Se especulaba sobre la fecha y el sitio, llegando, incluso, a movilizar el 8 de agosto a cientos de seguidores a un enlace en la catedral de Funchal que, al final, no era el de la famosa pareja. El futbolista y la influencer se casaron tres días después, el 11 de agosto, coincidiendo con el décimo aniversario de su primer encuentro en la tienda de Gucci de Madrid —donde ella trabajaba— y justo un año después de que ella hiciera público su compromiso a través de Instagram —entre los dos suman más de 750 millones de seguidores en esta red social—. El lugar escogido para la ceremonia tampoco ha sido una catedral, sino la sala de estar de su casa de verano en Cascais (Portugal). “Cuando era pequeña, soñaba con el castillo más grande, el carruaje más lujoso, el vestido más largo, una corona llena de diamantes. Y ahora digo: ‘No, quiero algo íntimo, con mi pareja y nuestros hijos, en casa’. Porque castillos, casas, islas, caballos, coches... todo eso lo tenemos al alcance de la mano cada día. Pero algo íntimo... eso es más inusual para nosotros”, ha reconocido Georgina a Vogue, que ha tenido acceso exclusivo a la íntima boda.
En contraste con las grandes bodas de este verano, como la de Dua Lipa con Callum Turner o la de Taylor Swift con Travis Kelce, que han contado con una lista de invitados llena de celebridades, el futbolista y la influencer han tenido solo cinco testigos en el momento de darse el “sí, quiero”: sus cinco hijos —Cristiano Ronaldo Jr., de 16 años (nacido antes de que se conocieran); los mellizos Mateo y Eva María, de nueve (nacidos en junio de 2017 por vientre de alquiler, una práctica ilegal en España, cuando ya estaban juntos); Alana Martina, de ocho años; y Bella Esmeralda, de cuatro—. En una de las fotografías del reportaje se ve a Georgina rodeada de los cinco, todos vestidos de blanco. “En el futuro tendremos una gran boda para poder celebrarla con familiares y amigos”, adelanta la también empresaria a Vogue.
La imagen de la portada digital de verano de Vogue muestra a los recién casados frente a la capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en el Santuario de Fátima, a donde se trasladaron después de la ceremonia casera para celebrar una misa y recibir la bendición del sacerdote —Georgina ha hablado en más de una ocasión de su fe, tanto en sus redes como en su propio reality show—. Ella luce su majestuoso anillo de compromiso con un enorme diamante ovalado, que acompaña con unos pendientes a juego. “Hemos decidido hacerlo en el salón de nuestra casa, donde desayunamos, almorzamos y cenamos, y donde vivimos la realidad de nuestras vidas. Dentro de 30 años quiero que los niños piensen: ‘Algo maravilloso ocurrió en esta mesa: los votos matrimoniales de nuestros padres”, asegura la influencer. “Probablemente no será la misma mesa. Quizás cambiemos la decoración”, añade Cristiano a la revista de moda.
Ambos fueron vestidos de Gucci —igual que sus hijos—, en homenaje a aquel primer encuentro en el que saltó la chispa en la tienda de la marca en Madrid. Ella optó por un dos piezas de falda y pantalón, y unos zapatos de satén a juego con el característico detalle de la herradura plateada. Él, por su parte, lució un traje de algodón beige claro hecho a medida, igual que los mocasines. “Fue increíblemente especial vestir a Georgina y Cristiano para este momento, sabiendo que su historia de amor comenzó en una tienda Gucci de Madrid. Tiene algo muy romántico, un hermoso cierre de círculo, casi como un cuento de hadas moderno”, comenta Demna, director artístico de la marca, en declaraciones a la revista. “No quería que en un día tan sencillo para nosotros fuéramos vestidos de gala”, aporta Georgina sobre los looks.
En un momento de la entrevista, Cristiano recuerda ese primer encuentro: “Estaba de espaldas a ella y entonces me giré y la vi. Nuestras miradas se cruzaron y, a partir de ese momento fue...”. “Fue un sueño”, remata su ya mujer. “Sí, un sueño. Sé que ella es el amor de mi vida y creo que yo también lo soy. Creo que ella piensa que yo soy el amor de su vida”, señala el futbolista.
El álbum de fotos del enlace incluye varias imágenes de la pareja entrenando en su gimnasio personal, detalles de un rosario o del calzado que lucieron todos los miembros de la familia en la boda, así como varias instantáneas tomadas en el Santuario de Fátima. “Fue exactamente como lo había imaginado: íntima, llena de amor, y con nuestra familia como protagonista indiscutible. No pude contener las lágrimas”, reconoce Georgina. “No necesitaba nada más: a mi esposo, a mis hijos, nuestro hogar, nuestra fe y nuestro amor”, añade.
Y, según confirma la pareja, no habrá luna de miel, ya que al día siguiente tuvieron que regresar a su casa de Riad (Arabia Saudí) porque Cristiano comenzó los entrenamientos con su actual equipo, el Al-Nassr F. C., el pasado 15 de agosto. “Cada día es una luna de miel”, dice el futbolista.