Según el matemático griego Euclides, considerado el padre de la geometría, las paralelas no se tocan entre sí. Más tarde, la geometría no euclidiana modificó el quinto postulado, en el que Euclides sostenía su tesis, y señaló que dos líneas en apariencia paralelas pueden terminar por tocarse si se trazan en una superficie curva, como la terrestre. Es lo que ocurre con los meridianos en los polos. Javier Milei vive aparentemente en un universo paralelo a la realidad que habitan y padecen los argentinos de a pie. Es, por lo que se puede entrever, un mundo de atmósfera enrarecida por ideas megalómanas y paranoicas, por cifras caprichosas e incomprobables, por creencias místicas y fantasías esotéricas. Cuando ese universo y la realidad se tocan ocasionalmente sobre la superficie curva del planeta, Milei exhibe uno de sus estallidos de furia, verborragia escatológica y confusas explicaciones teóricas que semejan una mala copia del peluquero que encarnaba el gran Fidel Pintos en el mítico programa Operación Ja Ja.
En las últimas semanas la línea de la realidad, inflexible e implacable, tocó varias veces la del universo paralelo de Milei. Una de ellas fue la entrevista en The Economic Club, de Nueva york, a cargo de John Micklethwait, editor global de Bloomberg, en la que el presidente argentino tropezó con sus propias palabras mientras intentaba rebatir penosa e inútilmente las contundentes preguntas del periodista. Una situación desconocida para Milei, que solo habla, en el país, ante entrevistadores amanuenses y lambiscones. A su regreso habló con uno de ellos en un canal de noticias y volvió a lo suyo. Jerga aparentemente técnica e incomprensible, cifras antojadizas emitidas sin comprobantes y relatos desmesurados (como uno según el cual el país expulsó a 20 mil terroristas en un año, con lo cual tendría un servicio secreto de ligas mayores amén de vivir sentado sobre un polvorín). Y, sobre todo, una nueva pataleta contra la realidad.
La realidad empecinada emite noticias rebeldes hacia el universo paralelo.
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“Los indicadores están dando cualquier cosa”, bramó Milei, molesto con los datos del mundo real. Algunos de los datos que niega son estos: el desempleo subió a 7,9%, el PBI bajo 0,6%, lo que técnicamente los especialistas describen como recesión, la actividad económica cayó en 2,9%, el consumo en los supermercados descendió un 2,1% sobre lo que venía cayendo, el comerció mayorista se hundió 1,1% más, la pobreza subió un 4,1% alcanzando al 32,3% de la población y la indigencia al 7,5% (lo cual hace un total de 16 millones y medio de personas, de los cuales 4 millones directamente no comen). Estas y otras cifras que corresponden al primer semestre de este año son oficiales, provienen del universo real, allí donde las personas padecen, no encuentran motivos para la esperanza y descreen del futuro, mientras el trader (término definido por la Universidad Europea de Madrid, como persona que compra y vende activos) a cargo del Ministerio de Economía promete brotes verdes que sólo son ramas secas.
La realidad empecinada emite noticias rebeldes hacia el universo paralelo. Y hasta el JP Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, que vino funcionando como espónsor de Milei, admitió en un informe que la contracción de la economía superó sus previsiones. En consecuencia el banco recortó sus proyecciones para el año próximo y advirtió, respecto de la caída de la economía en julio pasado, que ese derrumbe fue el peor desde abril de 2020, en plena pandemia. En definitiva, cuando las paralelas finalmente se tocan a pesar de los terraplanistas de todo tipo, las noticias que llegan desde la realidad acaban con los delirios del universo paralelo.
* Escritor y periodista.