España ha alcanzado la gloria por segunda vez en su historia gracias al gol de Ferran Torres en la prórroga. Un tanto que vale su peso en oro para la selección: reconocimiento mundial, trofeo, medalla, segunda estrella bordada, anillo conmemorativo al estilo NBA y un suculento premio económico que recibirá la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por parte de la FIFA.
El organismo presidido por Gianni Infantino bañará de millones a los equipos participantes en esta edición del Mundial, el primero con 48 equipos. Especialmente generoso será con los primeros clasificados y con el campeón. En este caso, la RFEF será la afortunada y la que mayor tajada se llevará de este pastel millonario.
A su vez, la federación liderada por Rafael Louzán acordó hace meses que, si España se proclamaba campeona, repartiría parte del dinero entre los jugadores de la plantilla, a modo de prima. Un premio económico adicional al reconocimiento deportivo que se han ganado en el terreno de juego.
La FIFA reparte el botín
La FIFA dibujaba un escenario inmejorable para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá: más equipos participantes, más partidos, más ingresos por entradas, la publicidad por las pausas de hidratación y un largo etcétera. Un negocio redondo donde los beneficios crecían exponencialmente.
“El Consejo de la FIFA aprobó la distribución de una contribución económica histórica de 727 millones de dólares al cabo de la competición”, explicaba el organismo en un comunicado el pasado mes de diciembre. De esa cantidad, la mayor parte recaía en las 48 selecciones participantes (655 millones de dólares de premios en metálico), lo que suponía un aumento del 50 % con respecto a la edición anterior.
Y se reparte de la siguiente manera: 50 millones de dólares para el campeón, 33 para el subcampeón y 29 para el tercer clasificado. Del quinto al octavo, reciben 19 millones. Del noveno al dieciséis, las federaciones perciben 15 millones. Y así va bajando la asignación. Las que menos reciben ingresan hasta nueve millones de dólares.
Pero este dinero no es exclusivamente para las federaciones. Según adelantó el periodista de COPE Miguel Ángel Díaz, la RFEF llegó hace meses a un acuerdo por el que, en el caso de que España ganase el Mundial, los futbolistas percibirían el 45 % del premio económico que entregase la FIFA. Al cambio, si la federación española ingresa 44 millones de euros, 19,5 millones irán directamente al reparto entre los jugadores, a razón de unos 750.000 euros brutos por cabeza. A esa cantidad hay que restarle lo que le retendría Hacienda, que aplica el tramo máximo de IRPF. El premio real se situará alrededor de los 400.000 euros limpios por jugador.
De hecho, los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) han calculado que los 17 jugadores de clubes españoles podrían llegar tributar casi seis millones de euros: 4,4 millones irían a la Agencia Tributaria (AEAT), mientras que el resto se repartiría entre la Hacienda de Navarra, la Hacienda foral de Gipuzkoa y la de Bizkaia.
La tributación de estas cantidades, explican, resultaría del premio de 754.701,92 euros que recibiría cada jugador, lo que suma 12,8 millones para los 17 jugadores de la selección que residen en nuestro país, añadida al salario y los derechos de imagen que perciben de sus clubes.