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La Torre Galatea del Teatre-Museu Dalí de Figueres se convirtió en el último lugar de residencia del pintor tras el incendio en Púbol. Allí vivió Salvador Dalí desde el año 1984 hasta su muerte en 1989 y cuentan los expertos en su obra que desde su habitación observaba cómo la luz del atardecer transformaba las texturas de la piedra en un juego de sombras sobre las paredes exteriores del museo. Sobre estas mismas paredes, se proyectan hasta el próximo 23 de agosto fotografías y fragmentos audiovisuales de Dalí y su complejo universo en un juego de luces, imágenes, música y sonidos, en los que no faltan las voces de Dalí y un breve fragmento de Gala, en el único documento sonoro del que tiene constancia la fundación.

Esta nueva propuesta audiovisual, visible desde el Patio de las Logias, al final del recorrido expositivo, es una de las principales novedades que ofrece este año la visita nocturna al Teatre-Museu Dalí, que ha renovado la experiencia de noche que impulsó hará ya más de tres décadas, en 1992. Una visita que diseñó el propio Dalí, tal y como recordaba la directora del triángulo daliniano, Montse Aguer, y que destila “misterio, fantasía e imaginación”, como el propio genio. Desde entonces han visitado el museo Dalí de noche unas 400.000 personas. La cifra se ha estabilizado en los últimos años entre los 5.000 y 6.000 (lejos de los 10.000 de antes de la pandemia), una cifra que desde la Fundación Gala-Salvador Dalí querrían incrementar.

La visita nocturna del museo la diseñó el propio Dalí y destila misterio, fantasía e imaginación

“Queremos mejorar la experiencia del visitante y que salga del museo sintiendo a Dalí y hablando de él”, exponía hace un par de días el director general de la Fundación Gala-Salvador Dalí, Fèlix Roca. La producción visual y sonora, que lleva por título Dalí, nit i subconscient , con la que los turistas se despedirán del museo, ha sido creada por Slidemedia, un estudio especializado en artes visuales y videomapping, y reúne a lo largo de más de una hora algunos de los documentos audiovisuales y fotográficos más significativos del legado de Salvador Dalí.

La propuesta incorpora fragmentos del film surrealista Impressions de la Haute Mongolie. Hommage à Raymond Roussel (1975), codirigido por Salvador Dalí y José Montes-Baquer; la entrevista que Joaquín Soler Serrano dedicó al artista en el programa A fondo (TVE, 1977) o fotografías de archivo del fondo de Melitó Casals, Meli , que muestran a Dalí dirigiendo la construcción de su propia gran obra, el Teatre-Museu, o trabajando en su taller.

Una imagen del museo durante la presentación 

Una imagen del museo durante la presentación Pere Duran / NORD MEDIA / Colaboradores

También aparece en imágenes la histórica rueda de prensa que el artista ofreció en el Museo Gustave Moreau de París en 1970 en la que anticipaba su futuro museo en Figueres, inaugurado en 1974, o escenas de Dalí en Nueva York, donde su aparición en las calles de Manhattan se convirtió en un verdadero happening. También se proyectan pequeños documentales sobre elementos icónicos del museo, como el Cadillac, las monedas ocultas de la sala del Palacio del Viento o la escafandra que utilizó en el año 1936 en una conferencia con motivo de la exposición internacional surrealista para “descender a las profanidades del subconsciente” y que casi le costó la vida.

La renovación en la iluminación del Patio de las Logias, donde el visitante será obsequiado con una copa de cava rosado, el preferido de Dalí, también ha permitido resaltar algunos de los elementos más característicos del Teatro-Museo, como la cúpula geodésica, bajo la cual está enterrado el pintor.

Además, hasta el 23 de agosto, coincidiendo con los días de apertura de noche del museo, la Sala del Tesoro expone una obra surrealista que se ha mostrado al público en escasas ocasiones. Se trata de Metamorfosis paranoica del rostro de Gala , un dibujo que data de 1932, en el que aparece la musa de Dalí de perfil y un libro del que salen algunos de los elementos característicos de su iconografía como zapatos, cucharas, un ciprés y uno de los primeros relojes blandos de su obra. La directora de los museos Dalí, Montse Aguer, resalta el “lujo” que supone ver este dibujo colgado unos días de las paredes del museo, requerido en varias exposiciones. Sin embargo, la Fundación no lo presta por su delicado estado de conservación.