La Terminal Terrestre Luis Rodas de Durán funcionaba con normalidad el martes 29 de septiembre, en su segunda jornada bajo la administración de la Autoridad de Tránsito de Durán (ATD) y la Policía Nacional.
Los buses interprovinciales e intraprovinciales continuaban llegando y saliendo con pasajeros. En los exteriores y dentro de las instalaciones también era visible la presencia de agentes, mientras comerciantes y usuarios desarrollaban sus actividades habituales.
Pero al avanzar hacia los andenes aparecían las primeras novedades. Los torniquetes instalados para controlar el ingreso de pasajeros no estaban funcionando.
Publicidad
Antes, quienes adquirían un boleto debían acercar el código de la factura o tiquete al lector para atravesar automáticamente el sistema. Ahora, los pasajeros presentan sus comprobantes a un funcionario ubicado en una silla, quien revisa la fecha y la hora antes de permitirles el paso.
Una vez dentro de los andenes, el deterioro de la calzada se hacía más evidente. Había baches en espacios destinados al embarque y desembarque de pasajeros, una condición que también se repetía en las vías de acceso y salida.
Los daños obligan a los conductores a reducir la velocidad y maniobrar para atravesar algunos tramos. Esa situación, además de afectar a las unidades, genera momentos de congestión en los ingresos.
Publicidad
Publicidad
Pamela Cantos, comerciante de la terminal desde hace aproximadamente un mes y medio, considera que la solución requiere la participación de quienes trabajan y utilizan diariamente las instalaciones.
“Para todo lo que está pasando aquí debe haber un trabajo en conjunto y me parece muy buena la intervención. Los baches no solo nos perjudican a nosotros como comerciantes, sino también a las personas que transitan por aquí y a los propios transportistas”, señaló.
Cantos explicó que los daños pueden afectar progresivamente a los vehículos. Según la comerciante, algunas ruedas reciben golpes al pasar por los desniveles, aunque el deterioro no necesariamente se manifiesta de inmediato.
“En las lluvias, por los huecos en las calles, el agua se acumula. Aparte, también está la basura que los propios usuarios dejan. Todos deben ser conscientes porque esta terminal es de todos”, añadió.
Baños con cobros y urinarios fuera de servicio
Los servicios higiénicos también presentaban novedades durante el recorrido. En el ingreso se observaba a una persona encargada de cobrar entre $ 0,10 y $ 0,25 por el uso de los baños y entregar papel higiénico a quienes lo solicitan.
En el interior había urinarios que permanecían inhabilitados y cubiertos con pedazos de madera. Sin embargo, uno de los usuarios consultados señaló que, pese a esas fallas, encontró los baños limpios.
Publicidad
“Para usar los baños hay que pagar $ 0,10 y $ 0,25, depende de la necesidad que tenga cada quien. El pago se realiza a un señor que está en el ingreso y es quien entrega papel higiénico”, explicó Sixto Cruz.
“Ahora, no les voy a mentir, los baños sí están limpios. Los problemas son que hay urinarios que no funcionan. Me parece correcta la intervención. Para mí, hay muchas cosas que deben mejorar un poquito más en la estructura”, agregó.
La situación de los servicios higiénicos ya había sido observada durante una inspección realizada el lunes 28 de septiembre, cuando también se identificaron baños inhabilitados y cobros por su utilización.
El estado de la infraestructura forma parte de los aspectos que la ATD y la Policía revisan tras asumir el control de las instalaciones.
Baches que afectan a los buses
Para quienes conducen los buses que ingresan y salen de la terminal, el deterioro de las vías también representa un problema cotidiano.
Wilmer Guamán, conductor eventual de la cooperativa Santa Marta, señaló que durante las lluvias los daños tienden a hacerse más notorios.
“Con las lluvias, los daños en las calles hacen que se formen baches, algunos grandes que hasta parecen cráteres. Eso va golpeando las unidades y uno que entra y sale”, manifestó.
El conductor también relacionó las condiciones de la vía con el tráfico que se forma en el acceso.
“En la parte de la entrada también, por este mismo problema, los buses tienen que frenar constantemente y se genera tráfico. Siempre y cuando haya mejoras, la intervención me parece correcta”, sostuvo.
Mientras se desarrollaba la jornada, patrulleros de la Policía y de la ATD realizaban recorridos dentro de la terminal. También había agentes de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), algunos con carteles informativos.
Cerca de las 09:00 llegó una camioneta con personal de las Fuerzas Armadas. Los militares descendieron del vehículo y comenzaron recorridos por las instalaciones como parte del contingente destinado a reforzar la seguridad.
Según ATD, la presencia de la CTE dentro de la terminal responde a una resolución de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT).
La intervención comenzó el 28 de septiembre
La presencia de estas instituciones se da luego de que el lunes 28 de septiembre se concretara la terminación unilateral del contrato con Perverkauf S. A., empresa que administraba y operaba la terminal desde 2022.
El contrato fue suscrito el 5 de septiembre de ese año y tenía una vigencia de 20 años, por lo que debía concluir el 5 de septiembre de 2042. Entre las obligaciones de la concesionaria estaban la administración, operación, infraestructura y mantenimiento de las instalaciones.
Durante 2026, la ATD realizó inspecciones el 3 de marzo, 16 de abril y 22 de junio. En esas revisiones identificó 32 hallazgos relacionados con el funcionamiento de la terminal.
Las observaciones comprendían vías de acceso y andenes, servicios higiénicos, limpieza, infraestructura, parqueaderos, instalaciones eléctricas, climatización, filtraciones y control de accesos, además de aspectos sanitarios, de seguridad y mantenimiento.
El 25 de septiembre se efectuó una nueva inspección para comprobar cuáles de esas observaciones habían sido atendidas.
“De las 32, únicamente 13 han sido subsanadas, quedan pendientes 19”, indicó el teniente coronel Joffre López, jefe de la Subjefatura de Control de Tránsito y Seguridad Vial de Durán.
La terminación del contrato no significó el cierre de la terminal ni la suspensión de las frecuencias. Las operaciones continúan mientras la ATD asume directamente la administración.
Por las instalaciones pasan diariamente unas 1.200 personas. Allí operan 39 cooperativas de transporte interprovincial y diez intraprovinciales.
La administración directa está prevista inicialmente hasta julio de 2027 y podría extenderse por dos años adicionales, según el Acuerdo Ministerial 001.
Durante este periodo, la ATD deberá encargarse de los componentes operativos, administrativos, financieros, tecnológicos y de talento humano necesarios para mantener el servicio. (I)