(BUENOS AIRES).- “Me dijo que hay que tener cuidado con endiosar o exagerar a los pibes del club”. Así resumió Davoo Xeneize el pedido que le hizo Leandro Paredes en una charla privada que mantuvieron después del último triunfo de Boca en el Superclásico ante River.

La reunión, de la que también participó el periodista Gastón Edul, fue distendida pero dejó un mensaje claro del capitán xeneize. Paredes buscó que el popular streamer modere el tono a la hora de hablar de los juveniles del club, consciente del impacto que tienen sus palabras entre los hinchas.

“Antes de que viniera Paredes yo dije que Aranda era el nuevo Maradona… Paredes me dijo ‘está bien que lo banques pero tenés que medirte con tus palabras porque tenés mucho alcance’”, relató Davoo en un vivo. La anécdota expone la preocupación del mediocampista por evitar las etiquetas apresuradas.

El caso de Tomás Aranda es el ejemplo más concreto del riesgo que quiere evitar Paredes. El juvenil ya viajó con la Selección Argentina en la gira previa al Mundial por Estados Unidos y, según reveló el periodista Mariano Antico, al cuerpo técnico de Lionel Scaloni le gustó mucho su manera de manejarse en el día a día más allá de lo futbolístico. Esa buena sintonía podría traducirse en nuevas convocatorias.

Con esa proyección sobre un pibe del club, la advertencia del capitán cobra sentido. Paredes entiende que un elogio desmedido eleva la presión sobre los chicos y los expone a críticas feroces si el rendimiento no acompaña. La comparación con Diego Maradona que hizo Davoo antes de la charla es justo el tipo de hipérbole que el volante quiere desactivar.

El cuidado con los pibes

Después del consejo, el propio Davoo se mostró más cauto. Tras la victoria ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, bromeó sobre el lateral Dylan Gorosito con una frase cuidada pero gráfica: “Yo si fuera el Negro Ibarra me voy a dormir preocupado”, en alusión al pedido que le habían hecho.

El mensaje refleja cómo Paredes encara su regreso a Boca: con los pies sobre la tierra y asumiendo el rol de líder que protege a los más chicos. Sin himnos anticipados, el volante campeón del mundo quiere que los pibes compitan sin el peso de ser los nuevos salvadores del club, una exigencia que puede jugarles en contra antes de que terminen de afirmarse en Primera.