
Publicado el 19 de julio, 2026 • 12:01
Hubo una época en la que la pantalla curva era el sinónimo indiscutible de un móvil premium. Todas las marcas se empeñaron en lanzar al mercado paneles que se extendían incluso por los laterales del teléfono, pero, a día de hoy, ¿te suena haber visto alguno recientemente?
La realidad es que esos laterales redondeados que daban una sensación infinita y futurista, paradójicamente, se han convertido en cosa del pasado.
Breve historia de los paneles curvos
Aunque fue Samsung quien inició esta fiebre con su gama Edge, con el Galaxy S6 Edge como principal exponente, no fue el único fabricante que inundó el mercado con este tipo de terminal. Pronto, las grandes marcas se subieron al carro para no quedarse atrás en la carrera del diseño.
Así hasta llegar al Motorola Edge 70 Pro, probablemente el último de los grandes smartphones que aún apuesta por este diseño. Y es que la firma china es de las pocas que sigue apostando por este tipo de paneles ‘infinitos’.
¿Por qué han caído en el olvido?
Basta pasarse por los foros tecnológicos para darse cuenta de cómo este diseño espectacular chocó de frente con la usabilidad diaria en el mundo real. Con el paso de los años, el entusiasmo inicial de los usuarios se transformó en una evidente frustración que ha obligado a gigantes como la propia Samsung o Xiaomi a recular de forma drástica y volver por completo al cristal plano en sus actuales buques insignia.
El primer gran enemigo de estos paneles fueron los toques fantasma. Por mucho que el software de los dispositivos intentara mitigar el problema mediante algoritmos, la palma de la mano tocaba la curvatura al sujetar el teléfono de forma natural. Esto provocaba que el teclado fallara constantemente o que los vídeos se pausaran sin motivo aparente, arruinando la experiencia diaria.
A este problema de control se sumó la insoportable distorsión de la imagen en los bordes. Ver una película, jugar a entregas de acción o simplemente leer un artículo en exteriores con luz directa se convirtió en un suplicio. Los laterales curvos actuaban como un imán para los reflejos, creando dos molestas líneas brillantes que impedían disfrutar del contenido de forma óptima.
La fragilidad extrema de estos paneles fue la gota que colmó el vaso para los compradores. Un impacto lateral en estos dispositivos significaba una rotura casi segura del cristal, ya que el chasis de aluminio no protegía la zona. Además, las reparaciones de estas pantallas curvas siempre han tenido un coste muy elevado.
Por si fuera poco, encontrar un protector de pantalla que encajara perfectamente pasó a ser una misión imposible.
La pérdida de espacio interno también influyó en la decisión de los ingenieros. Las pantallas curvas exigen un espacio de ensamblaje que resta milímetros vitales dentro del chasis del teléfono.
El regreso de las pantallas planas
Los fabricantes han escuchado al mercado tras años de quejas en foros y redes sociales. Saben que un panel curvo luce espectacular, pero hoy apenas se ven porque al usuario no le convencen del todo y sacrificar tantas cosas, solo por diseño, ha llegado a un punto absurdo.
Al volver al formato plano, las marcas puedes dar vida a pantallas mucho más resistentes, con una mayor calidad visual, y ganan espacio para integrar mejores sistemas de refrigeración, sistemas de carga más eficientes o, lo más importante, baterías de mayor capacidad.