
Investigadores demostraron que el corazón humano produce nuevas células musculares después de sufrir un infarto. El descubrimiento, publicado en la revista científica Circulation Research, fue realizado por científicos de la Universidad de Sídney, el Instituto Baird y el Hospital Royal Prince Alfred de Australia, y contradice una creencia arraigada durante décadas en la medicina cardiovascular.
Hasta ahora, la cardiología daba por sentado que el músculo cardíaco destruido durante un ataque no podía regenerarse. Esta investigación prueba lo contrario: el corazón activa un proceso de renovación celular tras el daño. Ese fenómeno se conocía en ratones, pero nunca se había confirmado en seres humanos.
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El doctor Robert Hume, autor principal del estudio e investigador de la Facultad de Medicina y Salud, explicó el alcance del hallazgo. “Hasta ahora pensábamos que, como las células cardíacas mueren tras un infarto, esas zonas quedaban dañadas de forma irreparable y el corazón perdía capacidad para bombear sangre”, señaló en declaraciones recogidas por la universidad. En la misma línea agregó: “Nuestro trabajo muestra que el corazón produce nuevas células musculares”.
Los científicos detectaron un aumento de la mitosis —el mecanismo por el que las células se dividen y se reproducen— en el músculo cardíaco de pacientes que sufrieron un infarto. Sin embargo, esa respuesta natural no alcanza para reemplazar todo el tejido perdido. Un ataque cardíaco puede destruir hasta un tercio de los cardiomiocitos, una pérdida que el organismo no logra compensar por sí solo.
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El objetivo de la investigación es entender cómo funciona ese proceso para, en el futuro, desarrollar terapias que lo potencien. “Esperamos amplificar esa capacidad natural del corazón para regenerarse después de un ataque”, indicó Hume.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. En Australia, explican cerca del 24% de todos los fallecimientos. Muchos pacientes que sobreviven a un infarto desarrollan con el tiempo insuficiencia cardíaca, una condición en la que el corazón ya no bombea sangre con la fuerza necesaria para abastecer al organismo.
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El trasplante de corazón es hoy la única cura para esa enfermedad. Australia cuenta con aproximadamente 144.000 personas que viven con insuficiencia cardíaca, mientras que cada año se realizan apenas unos 115 trasplantes. Esa diferencia entre la demanda y la disponibilidad de órganos refuerza la urgencia de encontrar tratamientos alternativos.
Si los científicos logran estimular la regeneración cardíaca natural, podrían ofrecer una alternativa concreta a miles de pacientes que hoy no tienen acceso a un trasplante.
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Una parte central de la investigación fue el uso de tejido extraído de pacientes durante cirugías de bypass. Esas muestras —denominadas “pre-mortem”— provinieron de personas que dieron su consentimiento y fueron operadas en el Hospital Royal Prince Alfred de Sídney.
La técnica de extracción fue desarrollada por los profesores Paul Bannon y Sean Lal, quienes trabajan en forma conjunta en la Universidad de Sídney, el hospital y el Instituto Baird. Las muestras incluyeron tejido de zonas dañadas y de áreas sanas del corazón, lo que permite comparar cómo se comportan las células en distintas condiciones.
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Como el tejido proviene de corazones en funcionamiento, los investigadores pueden estudiarlo en laboratorio con datos que reflejan de manera más fiel lo que ocurre en pacientes reales. “Usar modelos de tejido cardíaco humano vivo significa que tendremos información más precisa y confiable para desarrollar nuevas terapias”, afirmó Lal, cardiólogo especialista en insuficiencia cardíaca.
El equipo ya identificó, a partir de esas muestras, varias proteínas que en estudios con ratones demostraron estar vinculadas a la regeneración del corazón. Esos hallazgos podrían ser la clave para estimular la producción de nuevas células musculares en humanos. “La meta es usar este descubrimiento para generar nuevas células cardíacas que reviertan la insuficiencia cardíaca”, concluyó Lal.
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