Un murciélago en vuelo a la izquierda y varias partículas virales alargadas de color morado ampliadas en el lado derecho.

El Día Mundial contra la Rabia se celebra cada 28 de septiembre en homenaje a Louis Pasteur, creador de la primera vacuna contra la enfermedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada 28 de septiembre, el Día Mundial contra la Rabia recuerda el legado de Louis Pasteur, creador de la primera vacuna contra una enfermedad que todavía representa un riesgo para animales y personas. Aunque puede prevenirse, la circulación del virus en murciélagos obliga a sostener la vacunación de perros y gatos y a consultar rápidamente ante cualquier contacto sospechoso.

La rabia sigue circulando en Argentina y la vacunación anual de perros y gatos es la principal barrera para evitar contagios, aun cuando los casos parezcan lejanos o poco frecuentes.

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En julio de 2026, un caso de rabia felina registrado en Pilar, provincia de Buenos Aires, volvió a poner el tema en agenda. La enfermedad puede afectar a los animales de compañía después de que entran en contacto con fauna silvestre infectada, en especial murciélagos. El riesgo no siempre es visible: muchas veces, el encuentro sucede fuera de la mirada de quienes conviven con el animal.

Partículas virales de forma cilíndrica y superficie texturizada alineadas sobre un fondo oscuro.
Los murciélagos constituyen el reservorio más relevante del virus de la rabia en Argentina y representan la principal fuente de transmisión para los animales domésticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La rabia existe, sigue siendo una amenaza y no podemos pensar que porque tenemos menos casos dejó de existir”, afirmó Rosario Ares, responsable del área de Rabia de la División Pets de Biogénesis Bagó.

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La rabia es una infección viral que afecta el sistema nervioso. Puede transmitirse a las personas por mordeduras, arañazos o el contacto de saliva infectada con heridas o mucosas. Una vez que aparecen los síntomas, es mortal; por eso, la prevención y la consulta inmediata ante una exposición son decisivas.

En el país, los murciélagos constituyen el reservorio más relevante del virus para perros y gatos. Un reservorio es una especie animal en la que un agente infeccioso puede mantenerse y circular en la naturaleza, incluso sin que haya un brote entre animales domésticos o personas.

“En Argentina el murciélago es el gran reservorio. Hay animales que pueden entrar en contacto con ellos y muchas veces el tutor ni siquiera sabe que ese contacto ocurrió”, explicó Ares.

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Ilustración de perro marrón y blanco con lengua fuera, y gato atigrado gris de ojos verdes. Sentados. Fondo azul celeste con formas geométricas.
La aplicación de la vacuna antirrábica en perros y gatos es obligatoria cada año a partir de los tres meses de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto exige prestar atención ante la presencia de murciélagos en el hogar, en patios, balcones o jardines. Si un ejemplar aparece en el suelo, vuela de manera errática o permite que una persona o mascota se acerque con facilidad, no debe ser manipulado con las manos. La recomendación es evitar el contacto, impedir que perros y gatos se acerquen y comunicarse con las autoridades sanitarias locales para recibir indicaciones.

El episodio de Pilar mostró que la exposición de los gatos a murciélagos puede ocurrir también en ámbitos urbanos. Aunque los felinos suelen permanecer dentro de las viviendas, aquellos con acceso al exterior pueden cazar o jugar con animales silvestres. Los perros, por su parte, pueden tomar un murciélago del suelo sin que sus cuidadores adviertan el hecho.

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La vacunación antirrábica de perros y gatos es obligatoria en todo el territorio argentino. Debe aplicarse desde los tres meses de edad y repetirse cada año durante toda la vida del animal, según las indicaciones de un profesional veterinario y de las autoridades sanitarias.

La vacuna protege a cada mascota frente a una posible exposición, pero también reduce el riesgo para quienes viven con ella. La vacunación antirrábica funciona como una medida de salud pública, porque disminuye las posibilidades de que el virus llegue a las personas a través de animales domésticos.

A nivel global, aproximadamente el 95 % de los casos de rabia humana se transmiten por perros y cuatro de cada diez víctimas son niños, de acuerdo con los datos mencionados por la especialista. Esa situación permite dimensionar por qué la prevención no debe interrumpirse incluso en lugares que han logrado controlar la transmisión canina del virus.

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Un hombre abraza a un perro rubio en un parque mientras una imagen circular superpuesta muestra partículas de un virus.
La rabia afecta el sistema nervioso y causa la muerte una vez manifestados los primeros síntomas, al no existir una terapia curativa posterior (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Si consideramos a nuestros perros y gatos como parte de la familia, también tenemos que incorporar su salud como parte de ese cuidado”, sostuvo Ares. Para la experta, la mayor cercanía con los animales de compañía demanda también cumplir con los controles veterinarios y los esquemas de inmunización.

Ante la sospecha de contacto de un perro o gato con un murciélago, la respuesta debe ser rápida. No conviene esperar a que aparezcan cambios de conducta o síntomas, ya que la prevención posterior a una exposición depende de la evaluación profesional y del estado de vacunación del animal.

La primera medida es consultar de inmediato a un veterinario. También resulta importante informar si la mascota tiene la vacuna antirrábica vigente y describir, en lo posible, cómo ocurrió el contacto. Si el murciélago sigue en el lugar, no se lo debe tocar ni trasladar sin protección.

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En caso de que una persona reciba una mordedura o arañazo de un animal potencialmente infectado, debe lavar la herida con abundante agua y jabón y acudir sin demora a un centro de salud. La atención médica permite evaluar si corresponde aplicar medidas preventivas antes de que la enfermedad avance.

Una neurona central rodeada por partículas cilíndricas rugosas sobre una red de ramificaciones celulares en un fondo oscuro.
Los datos epidemiológicos indican que el perro transmite el 95 % de los casos de rabia humana en el mundo y cuatro de cada diez víctimas son niños. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas acciones no requieren conocimientos especializados, pero sí rapidez y responsabilidad. Lavar la lesión y consultar enseguida puede evitar una exposición de alto riesgo. Asimismo, el seguimiento veterinario de los animales involucrados permite que las autoridades sanitarias actúen si se confirma un caso.

La rabia tiene una particularidad que vuelve crucial a la prevención: después de la aparición de los síntomas, no existe un tratamiento efectivo que asegure la supervivencia. En cambio, la vacunación de animales y la atención oportuna de las personas expuestas pueden impedir que el virus provoque enfermedad.

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Por eso, la circulación de la rabia no se mide solo por la cantidad de diagnósticos confirmados. También importa sostener la vigilancia, mantener las vacunas al día y tomar con seriedad cualquier contacto de mascotas con animales silvestres.

Para Ares, el desafío consiste en sostener el tema más allá de los casos puntuales. “Vacunar, informarse y consultar a tiempo son las herramientas que tenemos para que siga siendo una enfermedad prevenible”, concluyó.