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Los grandes premios con ambición global que en EE.UU. se otorgan a la música y el cine tienen unas normas muy claras, que estos días están siendo cuestionadas por la sonada rebeldía del grupo de K-pop BTS –el más escuchado del mundo–, que ha optado por retirarse de los Grammy con gran escándalo. ¿Está justificada una espantá de este calibre porque no les permiten concurrir a las categorías de K-pop con sus temas cantados en inglés? Dicho así, suena evidentemente a discriminación lingüística. Pero, antes de condenar precipitadamente a la Academia de la Grabación –la institución que otorga los codiciados gramófonos–, repasemos el mecanismo de este tipo de premiaciones.

Concierto de BTS en Seúl 

Concierto de BTS en Seúl AFP/Bighit music/Netflix

Empecemos por el cine, que todo el mundo está más familiarizado con su funcionamiento. Una producción cinematográfica rodada en cualquier parte del mundo, en cualquier idioma, puede optar al Oscar a mejor película, con el único requisito de haber sido estrenada en un cine de Los Ángeles durante siete días consecutivos, así como en otras zonas de EE.UU. ¿Quiere eso decir que todos optan a la principal estatuilla en igualdad de condiciones? No, pues en toda la historia del premio (es decir, desde 1929) las estadísticas nos dicen que solo un filme rodado en otra lengua distinta al inglés lo consiguió: la surcoreana Parásitos, en febrero del 2020. 

Tiene sentido, pues, que se otorgue también el Oscar a mejor película en lengua no inglesa, cuyos requisitos son que más del 50% de los diálogos deben ser en una lengua distinta al inglés. Nadie nunca ha protestado por ello. Así, si Isabel Coixet rueda en inglés, opta a todos los grandes premios pero no al de película en lengua no inglesa.

El grupo de K-pop más escuchado del mundo quiere participar  en las categorías de K-pop con sus temas cantados en inglés

Si, como pretende BTS, en los Grammy latinos o de K-pop se pudieran premiar temas cantados íntegramente en inglés acabaría sucediendo lo que ya pasa en Eurovisión, que, pese a la diversidad idiomática del continente, el inglés se impone: solo este año, 16 canciones fueron íntegramente en la lengua de Shakespeare (o de los Beatles) y 5 en parte, un total de 21 frente a las 14 en otras lenguas. ¿Tendría sentido una categoría en los Grammy que acabara premiando canciones y álbumes en inglés en estilos tan propios de sus zonas? (El reglamento, es más, ya permite hasta un 49,99% de la letra en inglés sin problema ninguno). BTS, si renuncia al coreano, puede optar a cualquiera de los premios generales.

Seguramente los Grammy pueden ser criticados en varios aspectos, como su sumisión en varios de los apartados a la lógica comercial-empresarial más que a la artística, pero no por una norma que, tímida y lógicamente, intenta proteger la riqueza lingüística de nuestras músicas.

Xavier Ayén Pasamonte

Redactor jefe de Cultura. Autor de libros como 'Aquellos años del boom' o 'Planeta Nobel'. Autor de varios documentales de temas literarios